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lunes, 11 de febrero de 2013

Conservemos el sentimiento

Artículo publicado en el número 12 de la revista Athletic Club (Agosto 2007)

Igor Yebra (Bailarín)


Yo soy del Athletic desde que tengo uso de razón. Las primeras vivencias que tengo se remontan a los partidos que escuchaba por la radio, en casa de mis abuelos. El sueño que tenía siempre era el mismo: que estaba jugando como portero en el Athletic, se jugaban la Liga en el último partido y me sacaban a mi a jugar y lo paraba todo. Después recuerdo, cómo no, las dos Ligas. Aquella época aún la tengo marcada.

Siempre paso mucho tiempo fuera, llevo casi diez años en Madrid por motivos profesionales y eso te puede producir un cierto desarraigo. Además, viajo bastante al extranjero. Pero lo que me hace sudar y que cuando marca un gol me disparo es cuando veo los partidos del Athletic. Ahí te das cuenta de que es una coas que llevas dentro de ti, que sientes como algo tuyo y que sin duda es muy especial. He pisado dos veces el césped de San Mamés y me ha producido un placer inmenso. Para mí, es comparable a haber pisado uno de los escenarios más grandes del mundo.

Siempre he dicho que una de las cosas bonitas que tiene el Athletic es que en Bilbao, por ejemplo, puede que no te guste el fútbol, pero prácticamente todo el mundo es del Athletic. Aunque no seas 'futbolero', existe un sentimiento hacia el Club, y eso se tiene que conservar. En cuanto sales fuera, tienes que sentirte orgulloso; a pesar de que pasamos por malos momentos de imagen a nivel político, siempre hay algo que limpia esa imagen, que es el Athletic. Y eso es algo fundamental, darte cuenta de que a pesar de todo lo que representa la filosofía del Club y lo duro que es mantenerla, eso hace que la gente te mire y te respete al mismo tiempo. Y creo que el Athletic es un club respetado por su filosofía. Hay que ser consecuentes: si tienes esta filosofía, puede que no ganes títulos. Pero el título, al fin y al cabo, es una cosa que se puede acabar comprando con dinero. En cambio, con el amor de la gente no ocurre lo mismo. El cariño hacia los colores que se tiene hacia el Athletic, y no sólo aquí en Euskadi, sino también fuera, es algo muy difícil de conseguir y ahora está en nuestras manos conservarlo.

No hay que tener miedo del futuro, ocurra lo que ocurra. La vida si tiene cosas más importantes, como la salud, ante todo. Lo otro, ese tipo de ilusión, ese amor por el Club, no se puede ni se debe perder pase lo que pase. Es como querer a tu familia, lo llevas dentro. Los que sentimos el Athletic lo llevamos de esa manera y así ha de seguir siendo para lo bueno y para lo malo. Pero eso sí, sin dramatizar, porque esto no deja de ser un deporte.