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viernes, 6 de diciembre de 2019

El mejor gol de la historia del Athletic

Fuente: sanmiguel.es (04/12/2019)


A lo largo de su historia, la afición del Athletic ha festejado muchos y muy bellos goles. Pese a que determinar cuál de ellos ha sido el mejor es muy difícil, en la Historia del Athletic editada por el propio club allá por 1985 se atrevieron a destacar un gol sobre el resto, el que marcó Piru Gainza al Tarragona en cuartos de Final de Copa de la temporada 1948-49.

Según cuentan las crónicas, la jugada fue más o menos así: Gainza recibió el balón en la banda de la Tribuna Principal y empezó una carrera histórica en la que dejó atrás a más de tres rivales. Posteriormente, corrió en paralelo a la línea de fondo. Zarra y los demás delanteros le esperaban al remate. Es entonces cuando el delantero del Athletic amagó un pase que engañó al portero valenciano Eduardo Soro. Con el arquero desestabilizado Gainza decidió entrar con el balón en la portería abrazado al poste.

Fue tal la genialidad del gamo de Dublín, que tras su inverosímil jugada todo San Mamés se llenó de los pañuelos blancos de aficionados que no podían creer lo que habían visto sus ojos. Lástima que a pesar del espectacular tanto, Gainza no pudiera obsequiar a los aficionados con un nuevo trofeo de Copa, ya que ese año se perdió la final contra el Valencia.

martes, 3 de diciembre de 2019

Unas batas muy especiales

Fuente: athletic-club.eus

La Fundación Athletic Club dona mil batas confeccionadas con camisetas rojiblancas para niños y niñas de Cruces, Basurto e IMQ


Se trata de una iniciativa que se enmarca dentro de la colaboración que desde hace años mantiene la Fundación con Osakidetza, extendida ahora también al IMQ, y que tiene por objetivo ayudar, en la medida de lo posible, en el proceso de humanización de los tratamientos pediátricos. El acto de presentación ha tenido lugar en la Sala de Prensa de San Mamés y han asistido Juan Carlos Ercoreca y Jon Vázquez Eguskiza, presidente y director general de la Fundación, así como Edurne Omaetxebarria, Directora Médica del Hospital Universitario Cruces, y Eduardo Maiz Olazabalaga, Director Gerente de la OSI Bilbao Basurto.

Además de este iniciativa de las batas, que llegó a la Fundación a través de la revista Panenka y cuya idea original proviene del colectivo “We are Xuxa”, en la rueda de prensa se han dado a conocer otros aspectos novedosos de la colaboración con Osakidetza.

En este sentido, la Fundación ha diseñado unas nuevas pegatinas que funcionan a modo de medalla para reforzar las buenas actitudes entre los pacientes de cara a los tratamientos y que se entregarán en todos los centros de salud de Bizkaia. Igualmente, también ha diseñado un diploma que se entregará a los niños internados en los hospitales de Cruces y Basurto, que certifica que son unos “Supertxapeldunes” por el modo en que se han comportado durante el tratamiento. El diploma está firmado por los capitanes del Athletic Club Iker Muniain y Ainhoa Tirapu. Finalmente, la Fundación continúa con el proceso de customización de diferentes espacios del Hospital de Cruces, con diseños inspirados en los valores del Athletic Club y que este curso llegarán a nuevas salas del Hospital de Cruces.

Por último, informar que próximamente se presentará la colaboración con el IMQ sobre estas mismas iniciativas


domingo, 24 de noviembre de 2019

Mi primera vez en San Mamés

Juliana Pérez relata su experiencia en San Mamés

Juliana Pérez Compagnucci es una periodista argentina nieta de emigrantes vascos. Ella misma se considera vasca y está viviendo su sueño: vivir en Bilbao e ir a San Mamés como la athleticzale que es.


Foto: Athletic Club

Ir a San Mamés. Cosquillas en el estómago. Un temblor, que desconocía. Un hoyuelo de dulzura en el pecho y un insomnio, - nivel Dios-. Zurito va, zurito viene. Mi primera vez en San Mamés. Toda la vida me la imaginé vestida de rojiblanco y con banderas en las manos. Fue distinto. Lo vi vestida de gala, en el mismo lugar en el que habitualmente se encuentran aquellas leyendas de nuestro club: hecha una pelota de nervios, viéndoles de cerca con la mirada perdida y entusiasmada, como niña que recién descubre cosas nuevas.

El mejor caballo de carreras no podía seguir el ritmo de mis latidos. Bah, ¿qué latidos? ¡Taquicardias! El Txopo Iribar a metros y volamos a la estratosfera.
Ahí estaba. A minutos de escuchar por primera vez ese himno que te cuela hasta los huesos, en la Catedral. Esa misma que vi durante años en televisión... Banderas. Cánticos. Respeto. Familia. Amor...

Ese césped me parecía una mesa de billar. Tan armonioso y perfecto, que asusta. ¡Yo no sabía que para tocar el cielo con las manos primero tenía que tocarlo con los pies! Su aroma a institución, sus aires de singularidad, su calor acogedor, que pese a la lluvia te dice que en donde estás, es tu hogar.

El resultado fue como un éxtasis. Había que contener a la liebre enjaulada... Abrazos entre desconocidos. Un beso y un "te quiero". El gesto de orgullo que hasta el propio presidente Elizegi esbozó.

Un amor perpetuo. Un matrimonio para toda la vida.
Un puño en alto.
San Mamés.
Lluvia.
Athletic Club.
Aitite, llegué.
¡Victoria!

sábado, 23 de noviembre de 2019

La patada que alumbró al Clemente entrenador

Artículo publicado por Jon Rivas en el diario El País el 23/11/2019

Se cumplen 50 años de la lesión que retiró al exjugador y extécnico del Athletic y le llevó a los banquillos


Clemente, durante un partido en el Bernabéu, en 1969. EFE

José Mari Múgica pesaba más de 150 kilos y era el periodista más popular de Bilbao. Escribía del Athletic, de ópera, de boxeo, de toros y le conocían, por su volumen y su carácter expansivo, en todos los campos y plazas de España. El 23 de noviembre de 1969, se cumplen 50 años, ocupaba dos asientos en la Nova Creu Alta de Sabadell. Cuando llegó al estadio, sus amigos de la Peña Arlequinada, le ofrecieron lotería de Navidad del número 59.536. No había décimos para todos los periodistas que viajaban con él, así que la rechazó. Un mes después, el Gordo tocó íntegro en Sabadell.

Ese mismo día, horas después de eludir un destino millonario, se puso delante de su máquina de escribir a redactar tuits para El Correo. Sí. Múgica inventó los tuits deportivos antes de Twitter, pero él los llamaba sputniks, frases cortas, de menos de 140 caracteres, para resumir las claves de los partidos. Uno de los que escribió aquel día decía: “Marañón hizo un esfuerzo colosal —¡de caballo del fútbol!— en el segundo tiempo. ¡Lástima que se le escapase aquella coz a Clemente…!”. 133 caracteres para explicar la patada del centrocampista cántabro del Sabadell al fino interior de un Athletic que ganó (1-2) y se consolidó como líder.

Nadie le dio importancia a esa entrada del jugador lanero a Javier Clemente, “el 10 del Athletic”, como rezaban las pegatinas que empezaban a lucir muchos coches en Bilbao ante la irrupción del futbolista rubio de 19 años, bajo cuya batuta el equipo figuraba en cabeza. El añorado Uriarte recordaba años después que él le había gritado: “¡Salta, Javi, salta!”. Clemente cayó lesionado en el minuto 89 de partido; Uriarte había sido sustituido un cuarto de hora antes por Félix Zubiaga. Ronnie Allen decidió reemplazarlo para que el árbitro mallorquín Antonio Rigo, no le expulsara por sus continuos enfrentamientos con Montesinos. “Fidel estaba en el banquillo, le escuché, pero no me dio tiempo a saltar. Es lo único que recuerdo de aquel día”, dice Clemente.

Le escayolaron el tobillo y los primeros partes médicos hablaban de dos o tres semanas de baja. Hasta esa jornada había sido el mejor del equipo. Luego, las exploraciones posteriores determinaron que se habían fracturado la tibia y el peroné. En noviembre de 1969, nadie sabía aún que la entrada de Ramón de Pablo Marañón a Clemente iba a cambiar, en pocos años, el panorama del fútbol español.

“No sé si cambió el fútbol en España, pero yo tuve la suerte de encontrármelo en Lezama”, asegura Andoni Zubizarreta, que fue su hombre en la portería, en el Athletic y la selección española. “Yo no le vi jugar nunca. Seguía al Athletic leyendo los periódicos, y sí recuerdo que primero se lesionó Igartua y luego él, y los seguidores del Athletic pensamos que desaparecían por las lesiones dos centrocampistas maravillosos”. Asegura José Ángel Iribar que “Javi era muy bueno técnicamente, con una gran zurda y un gran golpeo de balón, además tenía cualidades de líder”.

Clemente volvió esa misma temporada, después de 10 partidos, para jugar la recta final del campeonato, que perdió el Athletic. Sólo tenía que sacar un punto en sus dos últimas salidas para lograr el título, pero sucumbió en Atocha y Mestalla. El Atlético de Madrid ganó la Liga en Sabadell. “Fue una baja importante, era titular y estábamos en una racha muy buena”, recuerda Iribar. “Supongo que influyó para que al final no ganáramos la Liga”.

“No sé si cambió el fútbol con aquella lesión”, dice Javier Clemente. “La verdad es que nunca me he parado a pensar en eso. Es cierto que si llego a tener una carrera normal como futbolista, no hubiera entrenado al Athletic cuando ganó la Liga, porque tenía 32 años. Me lesioné con 19”. Para Iribar “no se puede decir si el Athletic cambió unos años después a causa de aquella lesión, pero lo que está claro es que como entrenador consiguió algo tan difícil como darle la vuelta a la mentalidad del equipo y hacerlo campeón”.

Zubizarreta, el actual secretario técnico del Marsella, recuerda: “El primer contacto indirecto que tuve con Clemente fue a través de mi tío, que tenía una tienda de deportes en Aretxabaleta. El primer trabajo de Javi tras dejar de jugar fue como representante de Adidas. Iba de pueblo en pueblo, y yo le pedí a mi tío que me consiguiera un jersey verde como el que sacó Iribar en Atocha el día que salió con la ikurriña”. Clemente se lo llevó. “Lo recuerdo”, afirma el técnico, “y cuatro años después le tenía en Lezama entrenándose conmigo”.

Después de cinco operaciones, varias reapariciones sin éxito y todavía con muletas después de su última intervención, Clemente se retiró del fútbol tras un partido homenaje contra el Borussia Monchengladbach de Heynckes, que después dirigiría al Athletic. Javier se quedó con la recaudación del partido, su representación de Adidas y el título de entrenador, con el que ascendió al Arenas a Tercera, al Basconia y al Bilbao Athletic. “Yo creo que empecé a ser profesional del fútbol desde muy pequeño, en la calle donde jugábamos, allí estuvo mi universidad. Después de la lesión no podía jugar, pero lo hacía a través de los futbolistas a los que entrenaba”.

En una decisión arriesgada, después de que la apuesta por Helmut Senekowitsch resultara fallida —fue destituido después de un 7-1 en contra en el Bernabéu— y un periodo de interinidad a cargo de Iñaki Saez, la directiva decidió darle las riendas del Athletic. La primera temporada acabó tercero; en la segunda ganó la Liga con récord goleador. En la tercera hizo el triplete: Liga, Copa y Supercopa; en la cuarta perdió la final de Copa frente al Atlético y en la quinta fue despedido tras su enfrentamiento público con Manolo Sarabia.

Luego entrenó al Espanyol, al que llevó a la final de la UEFA, al Atlético de Madrid y, durante seis años, fue el seleccionador de España. En cierta manera, marcó una época después de su retirada prematura tras la lesión en Sabadell. “Pero yo hubiera preferido seguir jugando al fútbol antes que ser entrenador”. ¿Y lo habría sido después? “Quién sabe. Igual si me llego a retirar con 34 años, estaría aburrido de tanto fútbol, pero no pude probar”.