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martes, 2 de marzo de 2021

Ramón Mandiola, ‘Monchín’

Artículo publicado por José Mari Amantes en el número de Marzo de 2021 del periodico Bilbao

Repasando esa larga lista de grandes periodistas bilbainos de otro tiempo que tan buen recuerdo nos dejaron con sus ocurrentes e ingeniosos artículos, quisiera recordar la trayectoria de uno de los más brillantes cronistas de nuestro querido Athletic: Ramón Mandiola “Monchín”.


La vida de este botxero de pro estuvo vinculada a la del propio Athletic ya desde su nacimiento, un 15 de septiembre de 1898, coincidiendo con el año de fundación del club rojiblanco. Tras graduarse en la Escuela Superior de Comercio de Bilbao, en 1918, se hizo cargo de la dirección comercial de unos conocidos talleres industriales en la localidad de Orio. Pero su auténtica vocación era bien distinta y pronto se incorporó a las tareas periodísticas, fundamentalmente en su vertiente deportiva. Sus primeros pasos los dio en la redacción del diario El Pueblo Vasco, donde permaneció entre 1924 y 1939. Tras un breve período colaborando con el recién fundado diario Hierro, en 1944 se reincorpora a su anterior empresa, ahora con la cabecera El Correo Español-El Pueblo Vasco, donde dirige la redacción deportiva hasta su jubilación, en 1969. Además, en su currículo profesional, puede presumir de haber sido cofundador de diarios como La Hoja del Lunes de Bilbao, en 1931, y dirigir revistas como Avante o Vizcaya Turística. Su compromiso con la profesión le llevó a ejercer la presidencia de la Asociación de Prensa de Bilbao, a cuyo término fue nombrado por sus propios compañeros como “presidente de honor” de la misma, quizá el más entrañable de los muchos premios y galardones con que reconocieron su trabajo.

“Monchín” era el santo y seña inconfundible de un periodista de raza, apasionado por los asuntos deportivos. Empezó, allá por los felices años veinte del pasado siglo, escribiendo crónicas futbolísticas que simultaneaba con las de pelota, atletismo, boxeo y ciclismo. En este último deporte fue uno de los protagonistas de excepción de la organización de la primera carrera ciclista importante tras la Guerra Civil, promovida desde el diario Hierro (a cuya redacción deportiva pertenecía) a finales de 1939. Hablamos del Circuito del Norte de España, preludio de la posterior Vuelta Ciclista a España. Lo leo en un artículo firmado por él mismo en diciembre de 1968, donde relata los avatares de tan destacado evento, teniendo en cuenta las circunstancias por las que atravesaba el país, con aquellas carreteras maltrechas, escasez de combustible y recursos justos para llevar a cabo esa prueba a través de siete provincias. Pero la tenacidad de organizadores y participantes hizo que fuera todo un éxito. Por otra parte, Mandiola participó –junto a personajes bilbainos de la talla de Julián Echevarría “Camarón”– en la puesta en marcha de iniciativas tan ocurrentes y solidarias como la del Circo Amateur del Club Deportivo, entidad a la que estuvo muy vinculado.

Aunque su auténtica pasión, tanto personal como profesional, estaba centrada en el Athletic. Escribió miles de crónicas, a razón de una diaria, dedicadas a su equipo del alma. Pero ese fervor no le impedía ser riguroso en sus juicios, hasta el punto de que, según cuentan sus nietos Ramón y Patrick, le costó más de un disgusto. Como aquella ocasión en la que criticó duramente a un conocido jugador rojiblanco quien, dolido por el comentario, se personó en la redacción y le propinó un buen guantazo; tal era la importancia que daban a sus opiniones. Asimismo, según leo en las crónicas de aquellos años, “coincidiendo con su jubilación, una desgraciada y lamentable actitud de la directiva del club en aquella época le hizo no volver a pisar San Mamés”. Pero esos injustos desaires no le impidieron seguir siendo un fiel athleticzale. No en vano fue el propio Mandiola quien, allá por los años 40, había acuñado la ya célebre frase: “La final de Copa es un partido de fútbol que se juega todos los años entre el Athletic… y otro equipo”. Lo recordaba él mismo en un emotivo artículo titulado Llegar a la final, publicado en mayo de 1966 en El Correo. Esta sentencia, junto a su autor, tuvo tanta resonancia que incluso formó parte del envase de unos azucarillos que Café Baqué dedicó al Athletic. En 1979, dentro de la popular colección Temas Vizcainos que editaba la Caja de Ahorros Vizcaína, se publica Casi un siglo de fútbol, toda una referencia escrita sobre la historia y la importancia del fútbol en nuestro territorio histórico.

Enamorado de Plentzia, donde era asiduo al club Kai-Eder de esta localidad, practicaba allí innumerables aventuras pesqueras a bordo de su gasolino, el Mari Tere. Y como reflejó en su obituario otro gran periodista, José María Múgica: “‘Monchín’ se nos fue un domingo de triunfo para su Athletic. ¿Podía acaso haber sido de otra forma?”.