Translate

martes, 23 de marzo de 2021

La txapela para la final de la Copa de 1958

Artículo publicado por Elixane Castresana en el diario Deia el 22/03/2021

La Encartada expone el gorro confeccionado por una antigua trabajadora para la final de 1958
Andoni Goikotexea, Loli Bringas y Lorea Bilbao con la txapela de la final de Copa de
1958 que se expone en la Encartada Fábrika-Museoa. Jose Mari Martínez

Desde Boinas La Encartada, "salíamos a la carretera a saludar" a las comitivas de autobuses que circulaban por el barrio de El Peñueco cargados de aficionados que viajaban a animar al Athletic en las finales coperas, rememora Loli Bringas, que entró a trabajar en la antigua fábrica textil actualmente un museo a los 14 años y permaneció allí una década, hasta contraer matrimonio. A la de junio de 1958, en la que el Athletic derrotó por dos goles a cero al Real Madrid de Di Stéfano, "asistieron mi novio, Goyo Tueros y mi cuñado", Antonino Hospital. Regresaron "afónicos el primer día" tras el épico triunfo en el Santiago Berbabéu de los once aldeanos, como el entonces presidente del club rojiblanco, Enrique Guzmán, llamó a los suyos. Con aquel mismo espíritu y esperando que de nuevo traiga suerte en las dos citas trascendentales que se avecinan, La Encartada expone hasta el 18 de mayo una de las dos txapelas realizadas a mano por Loli, que ayer lunes se exhibió con el trofeo original cedido para la ocasión por la Fundación Athletic.

Como no las había bicolores, la entonces joven de 20 años, se las ingenió para "buscar una blanca y otra roja, cortarlas y unirlas añadiendo el rabillo". Para terminar, añadió una etiqueta anterior a la Guerra Civil en la que figuraba el escudo con el nombre Athletic Club que desafiaba la prohibición de la dictadura franquista, que había obligado al club a convertirse en Atlético de Bilbao en 1941. Cuando ella siguió los pasos laborales de su padre en la fábrica, que permaneció activa entre 1892 y 1992 antes de su apertura al turismo, se consideraba normal lo mismo que empezaran a ganarse un suelo en la adolescencia que abandonar el empleo para casarse. " Me encantaba mi trabajo", cuenta.

Lo mismo que la afición al deporte, que en su casa se ha transmitido de generación en generación desde que su novio y su cuñado decidieran desplazarse a la final de la Copa del Generalísimo de 1958. En aquella época el trayecto a la capital de España se cubría generalmente "en autobús desde Bilbao y con la entrada incorporada". Tras el partido, "debieron pasar la noche en alguna fonda varias personas" y volvieron sin apenas dormir. Cansados y eufóricos. "Era un ambiente muy bonito", recuerda Loli.

Cedida en depósito al museo en 2006, la pieza "nos ayuda a vincularnos con nuestro pasado patrimonial, por lo que La Encartada fábrica museoa muestra mucho más que una txapela rojiblanca y todas las personas que decidan acercarse a este enclave cultural podrán revivir la ilusión de una gran afición, incluso podrán sentir la emoción que experimentaron todos y todas las athleticzales hace 63 años", describió la diputada de Cultura, Lorea Bilbao. También acudieron al acto, en representación del Athletic, su vicepresidente Mikel Martínez, el directivo Goyo Arbizu, el exjugador Andoni Goikoetxea y el expreparador físico Manolo Delgado.

La tradición familiar se ha perpetuado en los viajes que "mis dos hijos", dice Loli, han emprendido en finales para alentar al equipo de sus amores. Respecto a los encuentros del 3 de abril ante la Real Sociedad y el 17 de abril frente al Fútbol Club Barcelona -que se ha resistido en las Copas de 2009, 2012 y 2015- confía en que "al menos ganemos una, la primera para asegurarnos y luego la segunda, ya se verá€" La pandemia impedirá que las aficiones disfruten de la fiesta del fútbol en Sevilla. "Una pena, pero hay que respetar los protocolos sanitarios. Yo lo veré con la bandera y la camiseta del Athletic en casa. Sigo habitualmente los partidos" y de vez en cuando se le han escapado gritos de alegría en las trepidantes eliminatorias que quiere que se repitan al alzar los trofeos.