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jueves, 27 de febrero de 2025

Rafa Iriondo, extremo de profesión y delantero centro de vocación

Entrevista publicada en el número 30 de la publicación Athletic Club en 1985
La historia del Athletic también estä jalonada por hechos y personajes insólitos, independientemente de su calidad profesional y humana. Hombres que han batido récords insospechados, que han vivido situaciones poco comunes, que han pasado a la posteridad no sólo por una trayectoria importante, sino además por ser los autores de goles redondos. Como le ha ocurrido a Iriondo, poseedor de uno de los curriculums más inesperados entre los jugadores rojiblancos y autor del gol número mil en Liga del Athletic

Una vocación frustrada

Rafael Iriondo Aurtenechea, de todas formas, se marchó del fútbol activo con una gran frustración a cuestas. El siempre quiso ser delantero centro, el hombre que, de todas, todas, remata a puerta por definición. El quiso ser, por encima de todas las cosas, goleador. Tenía además dotes sobradas para ello pero siempre encontró un gran obstáculo en su vida. Mejor dicho, dos. O mejor todavia, tres. Uno se llamaba Zarra, otro, Igoa, y el tercero, sus grandes cualidades, además, como exterior por la derecha. E Iriondo se quedó con el «7» a la espalda

«Es verdad. Yo siempre quise ser delantero centro, pero me tuve que contentar con jugar por la derecha... salvo en un partido ante el Atlético de Madrid, con Zarra lesionado. Recuerdo que Piru Gainza también quiso jugar de delantero centro, pero yo tenia tantas ganas que me pusieron a mí. Marqué tres goles aquel partido. Sí, tenía buenas cualidades para haber triunfado como ariete pero...»

Vio el balón una vez en 21 años

Y no es que se pueda quejar de cómo le fueron las cosas como extremo derecho de aquella delantera histórica. No. Sobre todo, después de que les expliquemos cuales fueron sus primeros y únicos pasos futbolisticos antes de llegar al primer equipo rojiblanco, de aquel chaval nacido en Gernika el 24 de octubre de 1918. O mejor, que lo cuente el mismo...

«Mi historia es increíble. Con 15 años jugué mi primer y único partido con el Gernika antes de estallar la guerra. Yo no sabía hasta entonces lo que era tocar un balón de reglamento y no volví a saberlo a lo largo de casi siete años después de aquello. El Gernika desapareció por problemas económicos y como por alli no había más equipos... El caso es que al terminar la Guerra me fui a Garellano, donde estaban probando a gente para rehacer el equipo del Athletic. Me acerqué a uno y le dije por las buenas que queria jugar en el Athletic o en el Bilbao, y junto a el nos fuimos hacia José María Olavarría, el presidente. «Que éste quiere jugar en el Athletic», le dijo el que iba conmigo. Me preguntó mis antecedentes futbolisticos y yo, ni corto, ni perezoso, le dije que habla jugado en el Germika. Y no mentia, aunque sólo lo hubiera hecho una sola vez. Total que hice una prueba y Roberto Echevarría, el entrenador me dijo que si queria jugar ese mismo domingo con el Bilbao. Así lo hice durante cinco partidos antes de...»

Lo de «Yriondo» no coló

...Antes de que le cayera encima a Rafa Iriondo la losa del Servicio Militar, que también tuvo su guasa y su tragedia. «Eso fue auténtica mala suerte. Hasta los 21 años sin tocar balón, lo consigo al fichar nada menos que por el club rojiblanco y en la mili me toca a ¡AFRICA! Era el colmo. Aquel reemplazo nos tocó a Africa a los apellidos comprendidos hasta la «I», justo mi letra. Por tratar de librarme de aquelia losa le dije la coronel, aquí, en Bilbao, que mi apellido también se podia escribir con «Y» griega. No hubo suerte. Tras la correspondiente carcajada me mandó a mi destino africano. Allí volvi a jugar otros cinco partidos con el Atlético Tetuán y entre soldados de mi compañia y la legión. Recuerdo, además, que el Athletic se portó muy bien pues me enviaba 25 duros al mes de ayuda. Con ese dinero allí era el amo del cotarro. Pero poco después, por una vez, me sonrie la suerte. Yo estaba terminando mi carrera de perito mercantil y me reclaman desde Bilbao por prórroga de estudios concediéndome el traslado la autoridad militar correspondiente. Volví a Bilbao, y...»

De Africa, al Athletic, con once partidos

...Y el Athletic. Si, señores. Once partidos jugados en su vida por todo bagaje futbolístico, y Rafa Iriondo debuta en el Athletic.

Todavía me estoy preguntando cómo fue aquello, pero creo que en ese sentido debo ser algo así como un caso único en el fútbol. Urquizu me hizo debutar en el mismo día en que lo hizo Zarra, en el año 40, contra el Valencia, en Valencia. Empatamos a dos, no se me olvidará jamás. Fueron, a partir de ahí, catorce años como rojiblanco, hasta la 53-54 en que Barrios me dio la baja, con 35 años».

Aquella final ante el Valencia...

Una historia desconocida, por lo relámpago, que comenzó así para continuar envuelta en el éxito. Un título de Liga, el del 42-43 y cuatro de Copa corroboran ese caminar exitoso de Rafa Iriondo como jugador, aunque a la hora de recordar finales se queda con una.

«De la que mejor recuerdo personal tengo es de la que ganamos al Valencia por 3-2. Quizá sea porque en ella yo conseguí dos goles que, a la vista está, fueron decisivos de cara al cara al triunfo final».

También recuerda la anécdota de Lisboa, cuando en un partido contra el Sporting empleamos táctica nuevas para ir perdiendo por 4-0, logrando empatar a cuatro cuando los jugadores decidieron jugar como siempre, como sabian. Y recuerda también el momento de su adiós en el Athletic.

Del Athletic, al Baracaldo, y de allí a la Real

«Cierto día, un amigo me dice que había oído por la radio que no iba a jugar el siguiente partido. Ni corto ni perezoso, me fui donde Barrios, para preguntarle sobre el caso. Quería hablar con usted -me dijo- para preguntarle si no le importaría que juegue Arteche el próximo partido ya que ha sido seleccionado y le haríamos un gran favor. Yo le dije que acataría su decisión, pero que no podía dar mi consentimiento. Yo tenía ya 34 y Arteche estaba empezando. Y no me quito en ese partido, pero al final de temporada redactó un informe en el que se decía que yo había tenido la culpa de la derrota en la final de la Copa ante el Barcelona por 2-1 y el Athletic me concedió la baja. Mejor dicho, me ofreció la posibilidad de quedarme por la mitad de lo que estaba cobrando y no acepté las 80.000 pesetas, claro. Y empecé a buscar equipo. La cosa estaba mal de verdad y por fin recalé en el Baracaldo, en Segunda, porque insistió tanto que accedió a mi petición sine qua non: JUGAR DE DELANTERO CENTRO. ¡Por fin! Lo hice, marqué unos cuantos goles, y vino a por mí la Real Sociedad, con la que todavía jugué un par de temporadas más. Pero, ¡ay de mi!, allí me tropecé con Igoa como delantero centro y tuve que acabar mi carrera futbolística tal y como la había empezado, como extremo. Y así lo hice».

Rafa Iriondo también es de los que cree que antes se hacia un fútbol mucho más vistoso que ahora, y aboga por la reforma de las reglas que rigen actualmente el juego. «Además, antes hablabamos más entre nosostros, los jugadores, quizás porque se tardaba más en los viajes. Y preparábamos jugadas, corregiamos defectos... Eso es algo fundamental y ahora apenas se hace».

Como entrenador debutó pegando a un árbitro

Su etapa como entrenador ha sido más dilatada y по menos sacrificada. Rafael Iriondo ha entrenado a equipos como el Indautxu, Alavés, Baracaldo, Bilbao Athletic, Español, Zaragoza, Real Sociedad, Betis, Rayo y también, cómo no, el Athletic, en el que estuvo, como en el Betis, en dos etapas distintas.

«Del Indautxu, mi primer equipo, guardo muy buenos recuerdos. Llevé al equipo a los propios Zarra y Panizo, ya en el ocaso de su vida deportiva, y estuvimos a punto de ascender a Primera. Recuerdo también una goleada a todo un Real Madrid por 4-1. Por cierto que también tuve mi leyenda negra en esta época, cuando le agredí a un árbitro en Avilés, después de un pésimo arbitraje en contra nuestra por lo que estuve un año sancionado, aunque luego me bajaron tal sanción. Fue una pérdida total de mis nervios».

Entre Piru y Ronnie

Más tarde pasó fugazmente por el Alavés, volvió al Indautxu y posteriormente ascendió al Bilbao Athletic de Segunda a Primera Regional. Y de ahí, al Athletic en su primera etapa como entrenador del primer equipo.

«Sustituí a Piru en plena temporada compatibilizando mi labor con el segundo equipo. Salvamos el pellejo en la Liga, que se nos había puesto muy dificil, y fuimos campeones de Copa. Luego vino Ronnie Allen y dejé el Club».

Y se va al Español, al que asciende a Primera. Y de alli, al Zaragoza, que le llama a mitad de temporada, y logra también ascenderlo a Primera División. Más tarde, la Real.

Renovar la Real

«La Real Sociedad me llama con un encargo muy concreto, llevar adelante la renovación total del equipo. Lo dejaban Mendiluce, Ormaechea, Arzac... y conmigo debutaron Urruti, Satrústegui, Kortabarria y algunos más. Salvamos la temporada, y en la siguiente nos clasificamos para la Copa de la UEFA por primera vez en la historia de la Real».

Y otra vez al Athletic

Y en éstas estamos cuando va el Athletic a buscarle decididamente a través de uno de sus directivos, Iñaki Olascoaga. El Athletic quería lo mismo que la Real, la renovación total del equipo.

«Para mi era un orgullo volver al Athletic y volver a casa y no me lo pensé dos veces. Abandonaban el fútbol Uriarte Arieta, Larrauri, Aranguren, Sáez y había que rehacer el equipo. Así es que hice debutar a Escalza, Madariaga, Dani, más tarde Goiko. Salvamos la primera temporada por los pelos (décimos), y en la segunda nos clasificamos para la Copa de la UEFA, pero después de un partido de Copa contra el Sporting en San Mamés en el que perdimos la eliminatoria después de haber ganado el partido de ida por 0-2 en Gijón, presenté mi dimisión, aunque continué hasta final de temporada. La verdad es que me afectaron mucho las criticas y las amenazas. Había una voz anónima que no paraba de llamarme por teléfono y amenazarme muy seriamente a mi y a mi familia».

Enseño a Esnaola como parar el penalty a Dani

Iriondo cogió al Betis con negativos más tarde, lo metió en la UEFA y lo hizo campeón de Copa ganándole la final precisamente al Athletic en la temporada 76-77

Lo hablamos sopesado todo, hasta los penalties. Por eso le dije a Esnaola que cuando le tocara lanzar a Dani no se moviera de su sitio hasta que se hubiera parado, como siempre lo hacia, antes de disparar. Así lo hizo, y Dani fallo el lanzamiento decisivo. En la temporada siguiente eliminamos al Lokomotiv y al Milán y caemos ante el Spartak de Moscú. Fue la temporada del Eurobetis en la que terminamos descendiendo a Segunda División por un arreglo en el último partido entre el Burgos y el Hércules».

Luego se fue a un Rayo sin posibilidades cuando llegó a él por la gran carga de negativos y, por fin, otra vez al Betis, donde tuvo sus más y sus menos con la directiva por unas declaraciones suyas en contra de los fichajes realizados y lo cesan a falta de cinco partidos, contra los cinco colistas, yendo sextos en le clasificación. Esa fue una puntilla que le animo a dejar definitivamente el fútbol Su vida deportiva antenor no habia podido ser más intensa.

lunes, 24 de febrero de 2025

Palizón del Athletic

Fuente: Blog Athletic Risas Club de Asier Sanz publicado en el diario Deia el 24/02/25

El equipo de Valverde, con un fútbol ofensivo espectacular y Nico Williams en su mejor versión, firmó una goleada de escándalo y destrozó a un Valladolid en caída libre.

Resumen Jor. 25: Athletic Club - Real Valladolid

Fuente: Canal YouTube Athletic Club


domingo, 23 de febrero de 2025

La primera visita de Rafael a San Mamés a sus 80 años

Fuente: X @AthleticClub

jueves, 20 de febrero de 2025

Perfil: De Marcos, la personificación de lo que es el Athletic

Artículo publicado por Nagore Marcos en el diario Deia el 19/02/2025

De Marcos se retira con, de momento, una Copa y dos Supercopas; pero también con el reconocimiento de una afición que le encumbra por su compromiso dentro y fuera del campo
Caricatura de Óscar de Marcos (Autor: Asier)

Óscar de Marcos se retirará del fútbol profesional a final de temporada, dejando un vacío en la banda derecha del Athletic y en el alma de todos sus seguidores. El chico que llegó a Lezama en verano de 2009 con 20 añitos, con la cara imberbe y la maleta llena de anhelos, se marcha convertido en una leyenda indeleble en la historia rojiblanca. Porque De Marcos deja su profesión cuando las piernas todavía le carburan, cuando aún es importante para Ernesto Valverde y cuando San Mamés está muy cerca de volver a bailar con el himno de la Champions. Pero el de Laguardia es de esos tipos sabios que no le piden a la razón lo que nunca va a darle el pecho. Y si alguien se ganó la potestad de escoger cuándo marcharse, ese es De Marcos.

Y es que el lateral se despide con una Copa y dos Supercopas. Con un inolvidable paseo en gabarra. Pero sobre todo dice adiós con el reconocimiento de todo athleticzale. Porque no hay aficionado rojiblanco que no sienta por De Marcos más que gratitud y orgullo. El de Laguardia se lo ganó tanto dentro como fuera del campo porque no solo ha sido dueño y señor del carril derecho de San Mamés durante más de una década, sino que también se convirtió en la personificación de lo que tiene que ser el Athletic.

Nunca una palabra fuera de lugar, ni un mal gesto y siempre dando la cara. Un señor tanto descalzo, como con las botas puestas. Muestra de ello es la discreción con la que acostumbra a visitar hospitales, en concreto las plantas infantiles de oncología, para mostrar su apoyo y cariño. Todo ello bajo las sombras porque, como el mismo recalcó, “lo que hago en mi tiempo libre es mi vida privada”. Con todo, más público fue su viaje a África con Iñaki Williams, un periplo que terminó resumiéndose en un libro, Togo, que formó parte de la iniciativa Letras y Fútbol del club.

Desgarro escrotal

Pero si se habla de la trayectoria de De Marcos es inevitable recalcar aquella vez que jugó con el escroto desgarrado. Literal. Fue en un partido de diciembre de 2011 contra el Zaragoza cuando el lateral del Athletic sufrió una fea entrada de Javier Paredes. Podía haber pedido el cambio, cualquiera lo hubiera entendido; pero en vez de eso optó por jugar más de 60 minutos con heridas en una zona donde es mejor no sangrar.

Tras el pitido final fue llevado al hospital y el parte médico fue contundente: “Gran desgarro de uretra distal y tres heridas inciso-contusas en la región inguino-escrotal”. 37 puntos de sutura y una semana con sonda, pero el partido lo acabó. “Me lo vi en el descanso pero estaba Marcelo Bielsa y cualquier le dice algo, así que me puse papel higiénico y a seguir”, dijo al recordar el suceso.

Sin brazalete por una semana

A partir de ahí surgió la leyenda de Óscar de Marcos. Ese ser mitad hombre mitad fábula al que no le afectan las lesiones igual que a cualquier mortal. Con el paso de las temporadas, pasó de ser mito a convertirse en el vestuario en alguien vital. Y si no que se lo digan a los jóvenes, a Jaure, a Prados o a Unai Gómez, que no hacen más que agradecerle sus consejos cuando a estos todavía les pueden los nervios. Así, no es casualidad que Iker Muniain compartiera con él el momentazo de levantar el título de Copa.

Esa foto que queda ya para la posteridad. Porque De Marcos no fue capitán antes, cuando lo dejó Markel Susaeta, por siete días. Los siete días que separaron su debut con el del antiguo 10 rojiblanco. Aunque eso no le impidió ejercer su liderazgo en el vestuario. Su palabra es sacra y los 560 partidos con la camiseta del Athletic, la Biblia a la que los más devotos rezan.

Porque más pronto que tarde, el de Laguardia se erigirá en solitario como el segundo jugador con más encuentros como león, después de igualar en Cornellá a Muniain. Porque a la temporada le quedan 14 partidos de Liga y, por el momento, 2 de Europa League. Es decir, al menos 16 oportunidades para despedirse del soldado que aterrizó desconcertado en Isla Canela allá por 2009 y que no se atrevió a soñar que, con el apretón de manos que le ofreció Joaquín Caparrós, empezaba su leyenda.

San Mamés ya empieza a engalanarse para ese 25 de mayo, para esa jornada 38, cuando el Barcelona aterrice en La Catedral en el último partido de Liga. Entonces, probablemente los culés estén jugándose el título, pero lo que es seguro es que el Athletic estará haciendo de tripas corazón para despedir a su mejor representante.

Carta abierta a Óscar De Marcos: honor a un escudo

Artículo publicado por Silvia Martínez en spherasports.com el 20/02/2025
(Foto: Athletic Club)

Querido Óscar,

Te vas a ir como llegaste: con humildad, con la sonrisa sincera, sin aspavientos ni despedidas grandilocuentes. Te vas a retirar sin buscar protagonismo, pero el fútbol y el Athletic te deben una ovación infinita. Has sido el que aparece cuando hace falta. El que rompe líneas cuando todo se atasca. El que ve el espacio antes que nadie y lo ocupa sin pedir permiso.

Llegaste al Athletic casi sin creértelo, escribiendo una historia que comenzaba en Isla Canela. Te pusiste la rojiblanca como quien se pone la piel de su vida, sin saber que con el tiempo esa camiseta llevaría impreso tu nombre como leyenda del club.

Lo has dado todo, hasta la última gota de sudor y hasta la última herida. Literalmente. Jugaste una hora con un desgarro en el escroto porque el equipo te necesitaba. Aguantaste una lesión de tobillo que amenazó con apartarte del fútbol, pero volviste.

Has sido sinónimo de entrega, de coraje y de lucha. Fuiste el guerrero que, a pesar de las adversidades, nunca se rindió. El que marcó un gol inolvidable en Old Trafford y sentenció el pase a cuartos en San Mamés. Soportaste esas finales con sentencia poco agradable y ayudaste a sacar al equipo adelante. Y, merecidamente, el que disfrutó como un niño a bordo de esa Gabarra, cumpliendo un sueño que no podrías haber imaginado cuando trasteabas de forma ilusionante con el balón en las calles de Laguardia.

El pasado domingo cumpliste 560 partidos como león, igualando a Iker Muniain. Lo hiciste con la sonrisa e ilusión intactas, sin hacer ruido, y haciendo honor a quien lidera la tabla: el mismísimo Iribar. Fuiste mediapunta con Bielsa, lateral con Valverde, capitán cuando tocó. Te adaptaste a todo porque nunca te importó el puesto, solo la camiseta. Nunca buscaste ser protagonista, solo ser útil. Elegiste a Gurpegi antes que convertirte en un ‘10’ que captara la fama.

Al anunciarse tu retirada ha abundado más la gratitud que las lágrimas. Se puede colgar las botas de muchas maneras, pero las tuyas cargan fútbol, esfuerzo y unos valores que serán referente en las futuras generaciones.

Oscar de Marcos by The Lion's Ball

Fuente: X @lionsballbilbao

Oscar de Marcos cuelga las botas al final de temporada

Fuente: X @AthleticClub

Rueda de prensa

miércoles, 19 de febrero de 2025

El Athletic, un sentimiento

Artículo publicado por Sara Estevez en el número 30 de la publicación Athletic Club en 1985
Sara observa el saludo de Zarra y Churruca

Domingo 13 de diciembre de 1942. Jornada doce de la Liga y primera derrota del Athletic, frente al Coruña y en el mismísimo San Mamés. Dicen las crónicas que el Athletic dominó en la primera parte, pero sin efectividad. Al comienzo de la segunda, dos goles de Chao sorprendieron a jugadores y espectadores. Hasta entonces, el Athletic despachaba a sus rivales, en casa por goleada y fuera por la simple regla de marcar un gol más que el contrario y en ocasiones empataba; pero nunca a cero. Aquella temporada, 1942-1943, el Athletic ganaría la Liga y el primer Trofeo en propiedad. Pero aquel domingo 13 de diciembre de 1942 yo no podía saberlo. Me estrenaba como espectadora de un equipo de fútbol y casi como hincha de un equipo.

Sabía yo de la existencia del Athletic, como cualquier bilbaino que se precie de serlo, sabía de su vida y milagros, pero en la medida que se podía saber en una época en que la noticia más inmediata del resultado de los partidos nos llegaba gracias a la pizarra colocada en una de las ventanas de la sede del Club, ante la que permanecíamos en expectante vigilia. Todo lo demás era pura especulación y como quiera que nadie me había explicado en qué consistía el juego, y mucho menos sus reglas, yo militaba en las filas de los que, como dicen los clásicos, confunden el balón con una onza de chocolate. Aquel domingo, 13 de diciembre de 1942, pisé por primera vez La Catedral en el lugar reservado al pueblo llano, es decir en las gradonas de la General. Alguien, a quien sorprendía aquel ciego fervor mío, quiso que conociera al motor que lo impulsaba. Con tan mala fortuna, en juego y resultado, que abandoné San Mamés con un sentimiento de culpabilidad.

Este fue el principio. San Mamés sería ya el objetivo de muchas tardes de domingo. Desde dentro, siempre que la permitiera, o desde fuera, siguiendo la marcha del partido por los gritos de los espectadores. Algún año se producía la apoteosis, el correr detrás del camión que transportaba a los campeones, después de larga espera en el embudo de Achuri.

El proceso de mi hinchismo culminó el día en que se abrieron las puertas del Club a una nueva hornada de socios y conquisté mi carnet de «Abonada».

Si el Athletic era más que un Club, el carnet era más que el derecho a ocupar una localidad, era la aportación real y electiva de un empeño de muchos. Terminaban las largas esperas, de dos horas, a que se abrieran las puertas de San Mamés, y otras tantas hasta que asomaban los jugadores por el túnel de vestuarios y nos lanzábamos al abordaje de la privilegiada delantera en general

A caballo entre esta devoción y mi afición a la Radio, me encontré un día con la obligación de trasladar al papel mis sensaciones y lo hice con un estilo que sintonizó con el oyente porque yo escribía con más corazón que cabeza, aunque tratando siempre de someter la pasión a la objetividad. Era octubre de 1954 y en adelante, entre la decepción y la euforia, seguirían las crónicas de un tiempo en el que surgieron varias generaciones de jugadores. Entre la nostalgia y la tristeza del adiós al ídolo que fue y la ilusión por la nueva estrella que ya apuntaba en el horizonte. Fueron años en los que el éxito del equipo juvenil paliaba, en cierto modo, el fracaso de los profesionales, hasta llegar al victorioso estallido de la década de los ochenta.

En el camino quedan también recuerdos de viaje, como aquel ciertamente irrepetible, en el tren de «Tercer Hombre», a la famosa final de 1958. O el largo vuelo hasta Moscú, en copa de la UEFA, cuando hasta entonces, septiembre de 1973, yo me había negado especialmente a subir a un avión, lo que no deja de parecer un sublime disparate.

Alberto Camús dijo una vez: «Todo cuanto sé sobre el comportamiento de los hombres, al fútbol se lo debo». Cambiando lo cambiable, podríamos explicamos el porqué de esa rara unanimidad popular que se da en torno al Athletic y que llega, incluso, al olvido de supuestos agravios. Me sucedió a mí con ocasión del último recibimiento al Athletic como campeón de Liga y Copa 83-84. En el Ayuntamiento coincidieron tres ex-presidentes. Con uno estaba tan distanciada como para no cruzar ni un simple saludo de cortesía. Creo que a los dos se nos antojó que no era muy noble participar de aquella fiesta, que la alegría era incompleta, y ambos dimos el necesario paso al frente hacia la reconciliación en el Athletic».

En todos estos años que van desde aquel 13 de diciembre de 1942, San Mamés ha cambiado mucho y siempre conmigo dentro; unas veces en general, bajo la lluvia inclemente que calaba hasta el tuétano, por disciplina al ¡¡fuera paraguas!!; otras en el palco de prensa o en las cabinas de radio y hoy desde mi propia localidad de la tribuna alta. Ha evolucionado el estilo del equipo y pienso que no siempre para bien, pero las camisolas son las mismas y cuando saltan al césped, la emoción me pone un nudo en garganta. Porque el Athletic no es un Club de fútbol, el Athletic es un sentimiento.

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