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domingo, 2 de agosto de 2026

Del desierto del Sáhara Occidental a San Mamés

Artículo publicado por Malen Pérez-Yarza en el diario Deia el 01/08/2026

El refugiado saharaui impulsa proyectos para la infancia, trabajando por la integración de las personas migrantes en Bizkaia
Salec Hosien en Bilbao. (Foto: Natalia Zamora)

Hay imágenes que acompañan toda una vida. Salec Hosien todavía recuerda a un niño que, durante un partido de fútbol en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, se rompió un dedo del pie. Empezó a sangrar, se limpió con la arena y siguió jugando. "Solo quería jugar y ser feliz", recuerda. Para él, esa escena resume la infancia de muchos niños saharauis.

Nacido en el Sáhara Occidental y criado en los campamentos de refugiados de Tinduf, Salec vivió una infancia marcada por la escasez. "Faltaban la educación, la sanidad y muchas de las cosas que cualquier niño necesita", explica. Sin embargo, el deporte era una vía de escape. "Jugábamos descalzos, con dos piedras como porterías y cualquier balón que encontrábamos". También recuerda el fuerte sentimiento de comunidad que existía entre las familias.

Explica que en los campamentos la ayuda entre vecinos formaba parte de la vida cotidiana y que, cuando alguien necesitaba apoyo, siempre encontraba a otras personas dispuestas a colaborar. Asegura que esa forma de vivir le enseñó desde pequeño la importancia de ayudar a los demás, de confiar en quienes le rodeaban y de entender la solidaridad como una responsabilidad compartida. "Desde pequeños aprendimos que teníamos que ayudar a los demás".

Esa historia comenzó en el desierto, pero continúa en Bizkaia. Después de crecer en los campos de refugiados y estudiar Periodismo y Radio en Argelia, Salec llegó a Bilbao con la intención de empezar de nuevo. No fue un camino sencillo. Como muchas personas refugiadas

El deporte como herramienta

Como muchos jóvenes saharauis, tuvo que trasladarse a Argelia para continuar sus estudios. Allí estudió Periodismo y Radio convencido de que esa profesión podía servir para dar voz a su pueblo. "Pensaba que el periodismo podía ser un altavoz para cualquier causa y una forma de contar la situación del pueblo saharaui", afirma.

Sin embargo, con el paso del tiempo su visión cambió. Considera que la política ha condicionado el tratamiento de algunos conflictos y que, en ocasiones, limita la libertad para informar sobre determinadas realidades. Por ello, asegura que hoy confía más en el deporte como herramienta de transformación. "Es un mensaje más fuerte que la política y que el periodismo".

Esa convicción le llevó a crear Saguia Club una vez instalado en Bilbao, un proyecto deportivo, educativo y medioambiental dirigido a niños y jóvenes refugiados. Gracias a esta iniciativa, Salec Hosien hizo posible que la selección saharaui sub-13 participara en la Donosti Cup de 2024, brindando a estos menores una oportunidad única para competir, convivir y dar visibilidad a la realidad del pueblo saharaui.

Una nueva vida en Bizkaia

Hoy reside en Bilbao, donde continúa desarrollando su compromiso social. Es voluntario de la Fundación Athletic Club, participa en LaLiga Genuine, colaboró durante la final de la UEFA Europa League celebrada en Bilbao y forma parte del Comité de Personas Migrantes de Bizkaia (ZEHAR). "Nunca imaginé que iba a llegar hasta el Athletic", confiesa.

No obstante, asegura que la integración tampoco está exenta de obstáculos. Explica que muchos refugiados encuentran dificultades para homologar sus estudios, acceder al empleo o superar las barreras del idioma. También lamenta que persistan prejuicios hacia las personas migrantes. "Muchos creen que venir aquí lo solucionará todo, pero después descubren otra realidad".

Seguir construyendo su futuro desde Bilbao

Salec no oculta que todavía quedan barreras por superar. Considera que facilitar la homologación de títulos, mejorar el acceso al empleo y combatir los prejuicios hacia las personas migrantes son algunos de los grandes retos pendientes.

Aun así, pone el foco en todo lo que sí ha encontrado en Bilbao, personas que le tendieron la mano, entidades que confiaron en él, como el Comité de Personas Refugiadas en Euskadi (ZEHAR), y un entorno desde el que seguir impulsando proyectos con impacto social.

Con esa misma motivación, mantiene intacta la ilusión con la que comenzó su camino. "El voluntariado es una vitamina que todos necesitamos", afirma. Su trabajo sigue siendo ayudar desde Bilbao a los niños y niñas de los campamentos de refugiados.

Por encima de todo, espera que algún día el pueblo saharaui pueda regresar a su tierra y dejar atrás décadas de vida en los campamentos de refugiados. Ese es el objetivo que sigue guiando tanto su trabajo como su compromiso diario.

Pretemporada 26/27

Fuente: Canal YouTube Athletic Club