Artículo publicado por A. Martínez en el diario Deia el 31/05/2015
Una gabarra en el puerto o una bandera rojiblanca de 50 metros, estrellas del desembarco vizcaino
“Sí, se nota que sois de Bilbao”. Una frase casi hecha, pero cierta. Y es que a los de Bilbao no les gana nadie. No hay reto que no puedan superar. Uno nace donde le toca, pero los del Botxo nacen donde quieren. Taxistas, hosteleros, policías... todos se muestran asustados por la invasión rojiblanca en Barcelona, y no solo por la masiva afluencia de aficionados del Athletic, sino por todo lo que conlleva retar a un bilbaino. ¿Quién, si no, imitaría la bajada de la gabarra por la ría en el puerto de la ciudad condal? ¿Quién, si no, portaría una bandera gigante de nada más y nada menos que 50 metros? Todo ello, por supuesto, acompañado por un grupo de zanpantzarras.
La marea rojiblanca tiñó de colorido la multicultural la capital catalana. Por cada camiseta del Barça, varios centenares de zamarras del Athletic. Una locura. No había lugar en Barcelona en el que no hubiese un seguidor del conjunto bilbaino. Ni un espacio libre. Calles abarrotadas, bares hasta la bandera y alegría, mucha alegría. E ilusión, muchísima ilusión. La jornada transcurrió en un ambiente muy sano, en el que aficionados de uno y otro equipo se entremezclaron sin que se registrara ningún incidente. La fiesta del fútbol elevada a la máxima potencia. Una bilbainada, pensarán muchos. Otros prefieren llamarlo sentimiento hacia unos colores. Lo cierto es que el Athletic, a pesar de jugar lejos de casa, ganó por goleada en las calles.
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martes, 9 de junio de 2015
El oro del Athletic
Artículo publicado por Juanma Mallo en el diario El Correo el 08/06/2015
La afición rojiblanca ha exhibido un genial comportamiento, una demostración de civismo, en ese tsunami rojiblanco que se produjo en Barcelona hace diez días
Cuando Barcelona aún no se ha recuperado de ese par de días de mayo durante los que recibió una marabunta de aficionados del Athletic, hombres y mujeres, niños y niñas, adolescentes, aitites y amamas... Cuando todavía llegan los ecos de esos gritos incansables, absorbentes, con los que ese ejército de 70.000 fieles soldados trató de impulsar a la proeza al grupo de Ernesto Valverde, surge la reflexión de Josu Urrutia acerca del hecho de que se debería premiar a la hinchada vizcaína por ese civismo y ese estupendo comportamiento demostrado durante esas más de 48 horas que pasarán a la historia de una ciudad que también vive momentos históricos. Afirmó el pasado jueves el presidente del Athletic que más que sanciones por la pitada al himno de España lo que debería hacer la Comisión Nacional Antiviolencia es premiar a esas personas que se dejaron la garganta en un ambiente de comunión, de hermandad, sin incidentes reseñables. Todos los que disfrutaron de esas jornadas, entre el que esto escribe se incluye, pueden dar fe de que la concordia presidió el desembarco –se puede decir que literal porque incluso hubo una gabarra a los pies del monumento a Colón– en la Ciudad Condal. Cordialidad, simpatía... Algo que no sucede cuando se dan desplazamientos de tanta entidad –bueno, habría que mirar mucho, repasar registros, bucear en múltiples fuentes para encontrar algo parecido–: en esas ocasiones siempre aparece la reseña de detenidos, heridos y otro tipo de desagradables sucesos.
En Barcelona, en cambio, no ocurrió. Chapeau. Un premio, un reconocimiento, yo qué sé, pero algo se merece esa demostración de la afición del Athletic. Que la pasen en las televisiones de todo el mundo, a modo de un reportaje sobre cómo se puede vivir el fútbol, disfrutar de este deporte del balón, sin tener que recurrir a la violencia. Que saquen unas imágenes de Las Ramblas rojiblancas, o del Mercado de la Boquería, con esos asiáticos alucinados, como si hubieran visto a Godzilla, sacándose fotos con esos tipos que iban vestidos de rojo y blanco, y que no eran el mítico Wally; una acotación para los más jóvenes, Wally era el protagonista de un libro de los últimos años 80 que iba vestido de rojo y blanco, a rayas horizontales –Nike ya ha hecho el estropicio en la zamarra del Barça, ojalá no la haga en la del Athletic–, que había que buscar entre un montón de gente.
Pero volvamos a lo que nos ocupaba. A esa avalancha de buen rollo que impregnó Barcelona sin causar ningún tipo de contratiempo. Dejar de lado ese factor y dirigir el foco tan sólo a lo que ocurrió dentro del Camp Nou es cierto que parece un tanto excesivo. Al menos no se produjo esa suspensión del encuentro que habían pedido algunos dirigentes políticos. Como afirmó Ibon Areso, alcalde en funciones de la villa, hubiera sido «un auténtico escándalo». No sucedió, y el partido se disputó, con Messi en plan estelar, maravilloso, y ese buen rollo que se palpó en las calles de Barcelona también se disfrutó dentro de un coliseo culé tomado por la afición vizcaíno, salvo en ese momento en el que Neymar se pasó de listo, su cabeza se marchó a Brasil por un momento –¿qué hubiera sucedido si los protagonistas se hubieran cambiado y pongamos que Ibai le hace una ‘lambretta’ a Montoya?–, y dejó una chulería impropia de un profesional de, en teoría, su talla.
Por eso, por la entrega a un equipo, por su capacidad para empujar y dar aliento, por no crear ningún problema de entidad, por –esto lo dicen los hosteleros catalanes, los rectores de los autopistas– esos millones que se dejaron en una ciudad que solo puede aplaudir este tsunami rojiblanco, parece de justicia un reconocimiento a los hinchas bilbaínos. Hágase. De algún modo. Y si no lo hace Antiviolencia –eso de las peras y el olmo– que lo haga otra instancia, la Federación, por ejemplo. Al menos, desde aquí, les damos una medalla de oro. Sé que no les sirve de mucho, pero también es de agradecer su amabilidad cuando se les pedía su opinión sobre cualquier aspecto.
Por cierto, ¿por qué no se abre expediente y se critica a esa persona que insultó a Aduriz? ¿Por qué, como desveló Urrutia, las faltas de respeto a futbolistas del Athletic caen en saco roto, en la carpeta de los casos archivados? Gurpegui, Susaeta, el equipo en general... Esos menosprecios se acumulan y no sucede nada. No ocurre nada. A ver si ahora la Justicia, por primera vez, castiga a ese integrante de un medio digital por tergiversar la realidad –el futbolista guipuzcoano explicó que sonreía a su hija, y no por la pitada–, y, después, dedicar esas palabras de tan mal gusto a artillero rojiblanco.
La afición rojiblanca ha exhibido un genial comportamiento, una demostración de civismo, en ese tsunami rojiblanco que se produjo en Barcelona hace diez días
Cuando Barcelona aún no se ha recuperado de ese par de días de mayo durante los que recibió una marabunta de aficionados del Athletic, hombres y mujeres, niños y niñas, adolescentes, aitites y amamas... Cuando todavía llegan los ecos de esos gritos incansables, absorbentes, con los que ese ejército de 70.000 fieles soldados trató de impulsar a la proeza al grupo de Ernesto Valverde, surge la reflexión de Josu Urrutia acerca del hecho de que se debería premiar a la hinchada vizcaína por ese civismo y ese estupendo comportamiento demostrado durante esas más de 48 horas que pasarán a la historia de una ciudad que también vive momentos históricos. Afirmó el pasado jueves el presidente del Athletic que más que sanciones por la pitada al himno de España lo que debería hacer la Comisión Nacional Antiviolencia es premiar a esas personas que se dejaron la garganta en un ambiente de comunión, de hermandad, sin incidentes reseñables. Todos los que disfrutaron de esas jornadas, entre el que esto escribe se incluye, pueden dar fe de que la concordia presidió el desembarco –se puede decir que literal porque incluso hubo una gabarra a los pies del monumento a Colón– en la Ciudad Condal. Cordialidad, simpatía... Algo que no sucede cuando se dan desplazamientos de tanta entidad –bueno, habría que mirar mucho, repasar registros, bucear en múltiples fuentes para encontrar algo parecido–: en esas ocasiones siempre aparece la reseña de detenidos, heridos y otro tipo de desagradables sucesos.
En Barcelona, en cambio, no ocurrió. Chapeau. Un premio, un reconocimiento, yo qué sé, pero algo se merece esa demostración de la afición del Athletic. Que la pasen en las televisiones de todo el mundo, a modo de un reportaje sobre cómo se puede vivir el fútbol, disfrutar de este deporte del balón, sin tener que recurrir a la violencia. Que saquen unas imágenes de Las Ramblas rojiblancas, o del Mercado de la Boquería, con esos asiáticos alucinados, como si hubieran visto a Godzilla, sacándose fotos con esos tipos que iban vestidos de rojo y blanco, y que no eran el mítico Wally; una acotación para los más jóvenes, Wally era el protagonista de un libro de los últimos años 80 que iba vestido de rojo y blanco, a rayas horizontales –Nike ya ha hecho el estropicio en la zamarra del Barça, ojalá no la haga en la del Athletic–, que había que buscar entre un montón de gente.
Pero volvamos a lo que nos ocupaba. A esa avalancha de buen rollo que impregnó Barcelona sin causar ningún tipo de contratiempo. Dejar de lado ese factor y dirigir el foco tan sólo a lo que ocurrió dentro del Camp Nou es cierto que parece un tanto excesivo. Al menos no se produjo esa suspensión del encuentro que habían pedido algunos dirigentes políticos. Como afirmó Ibon Areso, alcalde en funciones de la villa, hubiera sido «un auténtico escándalo». No sucedió, y el partido se disputó, con Messi en plan estelar, maravilloso, y ese buen rollo que se palpó en las calles de Barcelona también se disfrutó dentro de un coliseo culé tomado por la afición vizcaíno, salvo en ese momento en el que Neymar se pasó de listo, su cabeza se marchó a Brasil por un momento –¿qué hubiera sucedido si los protagonistas se hubieran cambiado y pongamos que Ibai le hace una ‘lambretta’ a Montoya?–, y dejó una chulería impropia de un profesional de, en teoría, su talla.
Por eso, por la entrega a un equipo, por su capacidad para empujar y dar aliento, por no crear ningún problema de entidad, por –esto lo dicen los hosteleros catalanes, los rectores de los autopistas– esos millones que se dejaron en una ciudad que solo puede aplaudir este tsunami rojiblanco, parece de justicia un reconocimiento a los hinchas bilbaínos. Hágase. De algún modo. Y si no lo hace Antiviolencia –eso de las peras y el olmo– que lo haga otra instancia, la Federación, por ejemplo. Al menos, desde aquí, les damos una medalla de oro. Sé que no les sirve de mucho, pero también es de agradecer su amabilidad cuando se les pedía su opinión sobre cualquier aspecto.
Por cierto, ¿por qué no se abre expediente y se critica a esa persona que insultó a Aduriz? ¿Por qué, como desveló Urrutia, las faltas de respeto a futbolistas del Athletic caen en saco roto, en la carpeta de los casos archivados? Gurpegui, Susaeta, el equipo en general... Esos menosprecios se acumulan y no sucede nada. No ocurre nada. A ver si ahora la Justicia, por primera vez, castiga a ese integrante de un medio digital por tergiversar la realidad –el futbolista guipuzcoano explicó que sonreía a su hija, y no por la pitada–, y, después, dedicar esas palabras de tan mal gusto a artillero rojiblanco.
miércoles, 3 de junio de 2015
¡Qué cruz!
Viñeta publicada por Asier en su blog 'Athletic Risas Club' del diario Deia el 31/05/15 (Click en la imágen para ampliar)
Se repitió la historia y el Barça volvió a crucificar a lo leones de forma implacable. Los culés se hicieron con la Copa liderados por un estratosférico Messi que enterró el sueño de pasear la gabarra. Tercera final de Copa contra el Barça en seis años y nos volvió a torturar. Es hora de levantar la cabeza porque nunca encontraremos un arco iris si estamos mirando hacia abajo. Mientras no perdamos la esperanza nuestros sueños seguirán siendo posibles. Aupa Athletic!!
Se repitió la historia y el Barça volvió a crucificar a lo leones de forma implacable. Los culés se hicieron con la Copa liderados por un estratosférico Messi que enterró el sueño de pasear la gabarra. Tercera final de Copa contra el Barça en seis años y nos volvió a torturar. Es hora de levantar la cabeza porque nunca encontraremos un arco iris si estamos mirando hacia abajo. Mientras no perdamos la esperanza nuestros sueños seguirán siendo posibles. Aupa Athletic!!
martes, 2 de junio de 2015
viernes, 29 de mayo de 2015
Athleticek irabazi du
Artículo publicado por Kirmen Uribe en el diario Deia el 27/05/2015
Ez dut ulertzen zergatik jartzen den zalantzan batzutan gure filosofia, atzerritarrak dituzten beste talde batzuk gu baino okerrago daudenean; eta gu, horretan, bakarrak gara
Gure etxekoen artean amona Anparo zen, duda izpirik gabe, Athleticzaleena; San Mamesera behin ere joan gabe berak erakutsi zigun txiki txikitatik Athletic maitatzen
Beharbada esaldi hori irakurriko dugu Kopa finalaren biharamunean egunkarietan, Athleticek irabazi du. Baina, zer da irabaztea, partidan garaile ateratzea ala beste zerbait gehiago? Ez al da irabaztea bertan hazitako neska-mutilekin lehian aritzea, horiei hazten lagundu eta mailarik gorenera eramatea? Ez al da irabaztea mundu ligarik aberatsenetakoan urtea joan eta urtea etorri aritu ahal izatea eta gainera goiko postuetan? Ez al da irabaztea taldeak herriarekin lortu duen lotura estu hori? Kopako finaleko emaitza txarra izanda ere, niretzat, Athleticek dagoeneko irabazi du. Irabazita izango du toki nabarmen bat mundu mailako futbolean. Eta ez futbolariak banan banan onak direlako, ez horregatik bakarrik. Futbolari horien jokoaren atzean munduaren eta futbolaren ikuspegi berezi bat dagoelako baino. Horregatik, batez ere. Athleticek irabazi du, begirunea erdietsi duelako bere filosofiak mundu zabaleko edozein lekutan. Ez dut ulertzen zergatik jartzen den zalantzan batzutan filosofia hori, atzerritarrak dituzten beste talde batzuk gu baino okerrago daudenean. Eta gu, horretan, bakarrak gara. Eta horrek egiten gaitu bakarrak eta bereziak.
Aitor dut hemen futbola bera ez zaidala gehiegi interesatzen, are gutxiago gaur egun kirol horrek maila profesionalean hartu duen norabidea ikusita. Diru-kopuru erraldoi horiekin duen loturak -jatorri iluneko dirua delarik askotan gainera-, futbol-zelaietan hain xamur entzuten diren jarrera arrazista eta homofobikoek -euskaldunon aurkakoek ez esatearren- atzerakada sortarazten didate, erabateko arbuioa. Orobat, futbolari batzuen jarrerak hantuste eta indibidualistak, kontuan hartuko ez balute bezala beraien jokaera horiek gero errepika izaten dutela gaztetxoen artean. Dena den, nirekiko Athletic beste gauza bat da, edo halakoxea da behin-tzat nik Athleticaz daukadan ikuspuntua, norberak bere taldearen irudi bat eraikitzen baitu bere bizipenen arabera. Athletic, nire ustez, taldea da batez ere, norbanakoen gainetik dagoen andana. Athletic indarra da, ahalegina da eta ez lan erraza. Athletic da irabazten eta galtzen ikastea eta irakastea. Athletic da amets egiteko aukera, izan ere, zer du amets den dena eskura duenak? Ezer gutxi. A ze bizitza aspergarri eta laua. Athletic da frogatzea bizitzan gauzek har dezaketela norabide on bat, baita egoerarik zailenetan ere, argia atera litekeela ilunberik sakonenean. Athletic da iraganarekin lotura, oraina eta etorkizuna.
Gure etxekoen artean amona Anparo zen, duda izpirik gabe, Athleticzaleena. Berak erakutsi zigun txiki txikitatik Athletic maitatzen; gerra galdu zuen amona hark, San Mamesera behin ere joan ez zen amona hark, partidak etxean irratiz entzuten zituen amona hark, puntua egiten zuen bitartean, urduri. Ikusten bazuen partidak ez zuela itxura onik, irratia itzali eta akabo ipuinak. Nahikoa kezka bazuen familia aurrera ateratzen, bost alaba, gizona itsasoan eta bera kontserba-fabrikan lanean. Nahiz eta etxeko guztiek kexu egin, berak entzungor egin eta itzali egiten zuen gailua. Ez zen alferrik bera etxean agintzen zuena, jenio bizikoa baitzen emakumea. Hainbeste, ezen ezin zitzaion esan berari aurkaria gu baino hobeto ari zenik jokatzen. “Nola? Ez duzu geure buruan federik ala?”, galdetzen zuen horrelakoetan begietara zuzen behatuta. Berarentzat Athleticak lotura zuen aberriarekin, bere gaztaroan hain ankerki zapaldu zuten gure aberri txiki honekin. Umea nintzelarik, ez nuen ulertzen amonaren jarrera, itxia iruditzen zitzaidan eta inozoa, neurri handi batean. Zergatik ez onartu beste taldea gurea baino hobea dela, ulertezina egiten zitzaidan, benetan hala bazen. Baina orain ulertzen dut amonaren jarrera; jakina hura ere kontura-tzen zela aurkaria hobea zela baina berak ezin zuen jasan bereak galtzen ikustea, bere etxekoak, bere herrikoak, bere taldeak, maiteegi zituen horretarako.
Gure aita ere halakoxea zen. Arrantzalea izanik ez zuen aukerarik galtzen Athletic ikusteko. Bilbon bazen, bada Bibon, eta bestela lehorrean zegoela egokituz gero, kanpoko partidak ikustera eramaten gintuen autoz, Seat 124 zahar batean, gure amak gidatzen zuen autoan, hain zuzen, itsasgizonek txalupak bai baina autoak ez baitituzte eramaten. Nik uste, aitak itsasoan irratia hiru gauzetarako pizten zuela. Lehena, ze eguraldi egingo zuen jakiteko. Bigarrena, gainontzeko itsasontziak arrantzan non ari ziren jakiteko. Eta hirugarrena eta beharbada muntakoena bere taldeak zer egin zuen jakiteko. Hantxe egoten zen ekaitza zelarik ere olatuen zarataren artean gola noiz entzungo. Aitak gustukoena zuen Real Madriden aurkako partida ikusi eta haiei irabaztea. Halako mendeku antzeko bat zen beralakoentzat. Bartzelona garaitzea ere ona zen, baina ez zion hainbesteko amorrurik. Apostuak egiten zituen itsasontziko marinelekin, Real Madrilen edo Bartzelonaren alde egoten ziren gehienak, beti bera Athleticekin, nahiz eta dirua galdu. 1984ko maiatzaren 5ean ere itsasoan zegoen. Orduko apostua irabazi egin zuen eta aurretik galdutako diru guztiak bueltan etorri zitzaizkion.
Agian amonagatik izango da, baina niretzat Athleticek badu euskalduntasunarekin lotura. Jakina badirela beste euskal taldeak eta maite ditut horiek ere. Amak beti esaten zidan errealzalea ere izateko, eta bigarren taldea beti izan dut Donostiakoa. Duela urte gutxitik hona sortu dira bi taldeen arteko ezinikusi itsusi horiek, nik uste kirola ez den beste interes batzuetatik bultzatuak. Gogoan dut txikitan Errealeko liga txapelketa ospatzera eta jokalariak agurtzera joan ginela amarekin Donostiara, eta hurrengo urtean Bilbora, Athleticak irabazi baitzuen liga jarraian. Donostiara joan ginen athleticzaleak izanda, jakina, zergatik ez ba?
Badirudi Bartzelonako jokalariei kopak ez diela berebiziko zirrararik egiten. Beraientzat bigarren mailako titulu bat da, dagoeneko gainean duten titulu enpatxu horretan. Profesionalak dira eta ahaleginduko dira guri irabazten, nola ez. Baina, ez al da tristea maila horretara iristea? Ia baloratu ere ez egitea beste taldeei irabaztea hainbeste kostatzen zaien txapelketa hura. Guri ez zaigu hori gertatzen, ordea. Bide bat hautatu genuen, biderik zailena, bihurgunez betea, harrobia landu eta herriarekin lotura zaintzea, astiro, denborarekin, presarik gabe. Eta bide horri jarraituta iritsi gara helmugara. Lortzen zailak diren gauzak askoz ederragoak dira, askoz maiteago ditugu. Hori da hilaren 30ean lortuko duguna. Eta galtzen badugu, bada, berdin da, tristura txiki bat eta aurrera. Inportanteena bidea da, baita futbolean ere.
Ez dut ulertzen zergatik jartzen den zalantzan batzutan gure filosofia, atzerritarrak dituzten beste talde batzuk gu baino okerrago daudenean; eta gu, horretan, bakarrak gara
Gure etxekoen artean amona Anparo zen, duda izpirik gabe, Athleticzaleena; San Mamesera behin ere joan gabe berak erakutsi zigun txiki txikitatik Athletic maitatzen
Beharbada esaldi hori irakurriko dugu Kopa finalaren biharamunean egunkarietan, Athleticek irabazi du. Baina, zer da irabaztea, partidan garaile ateratzea ala beste zerbait gehiago? Ez al da irabaztea bertan hazitako neska-mutilekin lehian aritzea, horiei hazten lagundu eta mailarik gorenera eramatea? Ez al da irabaztea mundu ligarik aberatsenetakoan urtea joan eta urtea etorri aritu ahal izatea eta gainera goiko postuetan? Ez al da irabaztea taldeak herriarekin lortu duen lotura estu hori? Kopako finaleko emaitza txarra izanda ere, niretzat, Athleticek dagoeneko irabazi du. Irabazita izango du toki nabarmen bat mundu mailako futbolean. Eta ez futbolariak banan banan onak direlako, ez horregatik bakarrik. Futbolari horien jokoaren atzean munduaren eta futbolaren ikuspegi berezi bat dagoelako baino. Horregatik, batez ere. Athleticek irabazi du, begirunea erdietsi duelako bere filosofiak mundu zabaleko edozein lekutan. Ez dut ulertzen zergatik jartzen den zalantzan batzutan filosofia hori, atzerritarrak dituzten beste talde batzuk gu baino okerrago daudenean. Eta gu, horretan, bakarrak gara. Eta horrek egiten gaitu bakarrak eta bereziak.
Aitor dut hemen futbola bera ez zaidala gehiegi interesatzen, are gutxiago gaur egun kirol horrek maila profesionalean hartu duen norabidea ikusita. Diru-kopuru erraldoi horiekin duen loturak -jatorri iluneko dirua delarik askotan gainera-, futbol-zelaietan hain xamur entzuten diren jarrera arrazista eta homofobikoek -euskaldunon aurkakoek ez esatearren- atzerakada sortarazten didate, erabateko arbuioa. Orobat, futbolari batzuen jarrerak hantuste eta indibidualistak, kontuan hartuko ez balute bezala beraien jokaera horiek gero errepika izaten dutela gaztetxoen artean. Dena den, nirekiko Athletic beste gauza bat da, edo halakoxea da behin-tzat nik Athleticaz daukadan ikuspuntua, norberak bere taldearen irudi bat eraikitzen baitu bere bizipenen arabera. Athletic, nire ustez, taldea da batez ere, norbanakoen gainetik dagoen andana. Athletic indarra da, ahalegina da eta ez lan erraza. Athletic da irabazten eta galtzen ikastea eta irakastea. Athletic da amets egiteko aukera, izan ere, zer du amets den dena eskura duenak? Ezer gutxi. A ze bizitza aspergarri eta laua. Athletic da frogatzea bizitzan gauzek har dezaketela norabide on bat, baita egoerarik zailenetan ere, argia atera litekeela ilunberik sakonenean. Athletic da iraganarekin lotura, oraina eta etorkizuna.
Gure etxekoen artean amona Anparo zen, duda izpirik gabe, Athleticzaleena. Berak erakutsi zigun txiki txikitatik Athletic maitatzen; gerra galdu zuen amona hark, San Mamesera behin ere joan ez zen amona hark, partidak etxean irratiz entzuten zituen amona hark, puntua egiten zuen bitartean, urduri. Ikusten bazuen partidak ez zuela itxura onik, irratia itzali eta akabo ipuinak. Nahikoa kezka bazuen familia aurrera ateratzen, bost alaba, gizona itsasoan eta bera kontserba-fabrikan lanean. Nahiz eta etxeko guztiek kexu egin, berak entzungor egin eta itzali egiten zuen gailua. Ez zen alferrik bera etxean agintzen zuena, jenio bizikoa baitzen emakumea. Hainbeste, ezen ezin zitzaion esan berari aurkaria gu baino hobeto ari zenik jokatzen. “Nola? Ez duzu geure buruan federik ala?”, galdetzen zuen horrelakoetan begietara zuzen behatuta. Berarentzat Athleticak lotura zuen aberriarekin, bere gaztaroan hain ankerki zapaldu zuten gure aberri txiki honekin. Umea nintzelarik, ez nuen ulertzen amonaren jarrera, itxia iruditzen zitzaidan eta inozoa, neurri handi batean. Zergatik ez onartu beste taldea gurea baino hobea dela, ulertezina egiten zitzaidan, benetan hala bazen. Baina orain ulertzen dut amonaren jarrera; jakina hura ere kontura-tzen zela aurkaria hobea zela baina berak ezin zuen jasan bereak galtzen ikustea, bere etxekoak, bere herrikoak, bere taldeak, maiteegi zituen horretarako.
Gure aita ere halakoxea zen. Arrantzalea izanik ez zuen aukerarik galtzen Athletic ikusteko. Bilbon bazen, bada Bibon, eta bestela lehorrean zegoela egokituz gero, kanpoko partidak ikustera eramaten gintuen autoz, Seat 124 zahar batean, gure amak gidatzen zuen autoan, hain zuzen, itsasgizonek txalupak bai baina autoak ez baitituzte eramaten. Nik uste, aitak itsasoan irratia hiru gauzetarako pizten zuela. Lehena, ze eguraldi egingo zuen jakiteko. Bigarrena, gainontzeko itsasontziak arrantzan non ari ziren jakiteko. Eta hirugarrena eta beharbada muntakoena bere taldeak zer egin zuen jakiteko. Hantxe egoten zen ekaitza zelarik ere olatuen zarataren artean gola noiz entzungo. Aitak gustukoena zuen Real Madriden aurkako partida ikusi eta haiei irabaztea. Halako mendeku antzeko bat zen beralakoentzat. Bartzelona garaitzea ere ona zen, baina ez zion hainbesteko amorrurik. Apostuak egiten zituen itsasontziko marinelekin, Real Madrilen edo Bartzelonaren alde egoten ziren gehienak, beti bera Athleticekin, nahiz eta dirua galdu. 1984ko maiatzaren 5ean ere itsasoan zegoen. Orduko apostua irabazi egin zuen eta aurretik galdutako diru guztiak bueltan etorri zitzaizkion.
Agian amonagatik izango da, baina niretzat Athleticek badu euskalduntasunarekin lotura. Jakina badirela beste euskal taldeak eta maite ditut horiek ere. Amak beti esaten zidan errealzalea ere izateko, eta bigarren taldea beti izan dut Donostiakoa. Duela urte gutxitik hona sortu dira bi taldeen arteko ezinikusi itsusi horiek, nik uste kirola ez den beste interes batzuetatik bultzatuak. Gogoan dut txikitan Errealeko liga txapelketa ospatzera eta jokalariak agurtzera joan ginela amarekin Donostiara, eta hurrengo urtean Bilbora, Athleticak irabazi baitzuen liga jarraian. Donostiara joan ginen athleticzaleak izanda, jakina, zergatik ez ba?
Badirudi Bartzelonako jokalariei kopak ez diela berebiziko zirrararik egiten. Beraientzat bigarren mailako titulu bat da, dagoeneko gainean duten titulu enpatxu horretan. Profesionalak dira eta ahaleginduko dira guri irabazten, nola ez. Baina, ez al da tristea maila horretara iristea? Ia baloratu ere ez egitea beste taldeei irabaztea hainbeste kostatzen zaien txapelketa hura. Guri ez zaigu hori gertatzen, ordea. Bide bat hautatu genuen, biderik zailena, bihurgunez betea, harrobia landu eta herriarekin lotura zaintzea, astiro, denborarekin, presarik gabe. Eta bide horri jarraituta iritsi gara helmugara. Lortzen zailak diren gauzak askoz ederragoak dira, askoz maiteago ditugu. Hori da hilaren 30ean lortuko duguna. Eta galtzen badugu, bada, berdin da, tristura txiki bat eta aurrera. Inportanteena bidea da, baita futbolean ere.
Recuerdos en sepia y HD
Un reportaje publicado por Jokin Victoria de Lecea en el diario Deia el 27/05/2015
Un veterano socio rojiblanco, con muchos títulos en la retina, dialoga con cuatro que aún no han cantado el alirón

Los athleticzales Jone Andrés, Iñigo Mata, Fernando Monge, Ander Iñurrieta y Xabier Mata afrontan la final de Copa con optimismo. (Pablo Viñas)
Aurten bai! - Fernando Monge, Ander Iñurrieta, Jone Andrés e Iñigo y Xabier Mata. Cinco maneras de recordar el Athletic. Desde los años 30 y 40, cuando los títulos rojiblancos eran casi una tradición, hasta las últimas finales disputadas, terminadas de la peor manera posible. Todo ello pasando por el año del centenario, el bienio negro que estuvo a punto de mandar a los leones a Segunda División o por las primeras ligas conquistadas por el equipo femenino. Muchos momentos históricos. Recuerdos en sepia y en alta definición. Diferentes maneras de ver y vivir el fútbol, pero el mismo sentimiento. Las mismas ganas de ver al conjunto bilbaino ganar al Barcelona en la final de Copa.
Entre estos nombres, cuatro de ellos tienen algo en común. Ander, Jone, Iñigo y Xabier nacieron después de 1984. Son parte de esa generación de aficionados rojiblancos que nunca han visto a su equipo levantar un título. Todo lo contrario que Fernando Monge. 71 años como socio en los que ha vivido de todo. Épocas gloriosos y tristes. La transformación del viejo San Mamés en un campo mítico del fútbol estatal y el traslado a la nueva casa. Siempre sin perder el amor por su equipo, pero añorando aquellos magníficos años. Tiempos pasados siempre fueron mejores. “Este ya no es el fútbol que a mí me gusta. Quedan algunos jugadores como Gurpegi, Iraola y varios más en el Athletic que aman a su equipo. Sin embargo, sobre todo en otros clubes, ya solo miran por el dinero”, relata nostálgico Fernando, que aprovecha para explicar a los más jóvenes cómo acudía él a ver los partidos: “Íbamos al campo con un ladrillo para poder ver mejor y luego, cuando venía un rival importante, mojaban la grada para que estuviéramos de pie y así entrara más gente”. Historias de otra época. Inimaginables hoy en día. Algo inverosímil para un socio neófito como el joven Xabier. “Me parece algo impresionante. Sería increíble ver un partido en esas condiciones”, destaca.
En los primeros años de Fernando como socio, las finales de Copa eran “el Athletic contra otro equipo cualquiera”. Un tiempo que rememora para generar una envidia sana en Ander: “La gente está más preparada, hoy en día los equipos tienen jugadores de todo el mundo y eso ha hecho que el nivel haya subido. Es más difícil ganar”. Además, este bilbaino de 26 años recalca que echa en falta algo característico de los buenos años rojiblancos, historias contadas por sus mayores, que no ve hoy en día: “No viví esa época, pero a veces parece que al Athletic le falta ese espíritu que tenían antes para ganar más cosas”. Por su parte, Jone también aprecia cambios en la manera de sentir el fútbol, la ausencia del amor el club de toda la vida: “Hoy en día, hay muchos jugadores que solo piensan en el dinero; se ha perdido ese sentimiento”.
Últimas finales Pero en el fútbol el pasado no importa, los resultados más recientes son los que marcan el estado del equipo. Alegría o tristeza. Las últimas experiencias en las finales del Athletic están marcadas por las lágrimas, por quedarse a las puertas del título. “En la última de ellas lloré muchísimo porque estaba ilusionadísima”, reconoce Jone, que vio el partido desde las pantallas colocadas en San Mamés. Mientras, Iñaki piensa que “de las últimas finales mejor ni hablar”, aunque sí piensa en el encuentro disputado en Mestalla en 2009: “Nadie se esperaba que marcara un gol el Athletic tan pronto, y menos Toquero. Luego nos metieron cuatro y se fue todo al traste”.
Este año, estos cinco socios tienen el pálpito de que la historia va a cambiar, que tras 31 años por fin el Athletic levantará un título. “Soy optimista y creo que vamos a ganar”, pronostica Iñigo, mientras su hermano Xabier también confía en la victoria rojiblanca, eso sí, de una manera realista ya que “ocho goles al Barcelona no le vamos a meter”. Fernando, que ya ha visto a los leones levantar más de una Copa, sabe cuál es la fórmula para ello: “Hay que salir a ganar y de ahí para adelante ya se verá. El Athletic tiene que sacar ese espíritu que tiene contra los equipos grandes”. Eso sí, el mayor de este grupo no lo podrá ver en directo debido a que en esta ocasión “les toca a los nietos ir con mi carné”. La que sí que estará en el Camp Nou será Jone, a la que el sorteo le fue benévolo y tiene decidido cómo celebrarlo: “Me tiraré a la fuente y me teñiré las puntas del pelo de rosa”. Otro recuerdo más, el primer recuerdo glorioso.
Un veterano socio rojiblanco, con muchos títulos en la retina, dialoga con cuatro que aún no han cantado el alirón

Los athleticzales Jone Andrés, Iñigo Mata, Fernando Monge, Ander Iñurrieta y Xabier Mata afrontan la final de Copa con optimismo. (Pablo Viñas)
Aurten bai! - Fernando Monge, Ander Iñurrieta, Jone Andrés e Iñigo y Xabier Mata. Cinco maneras de recordar el Athletic. Desde los años 30 y 40, cuando los títulos rojiblancos eran casi una tradición, hasta las últimas finales disputadas, terminadas de la peor manera posible. Todo ello pasando por el año del centenario, el bienio negro que estuvo a punto de mandar a los leones a Segunda División o por las primeras ligas conquistadas por el equipo femenino. Muchos momentos históricos. Recuerdos en sepia y en alta definición. Diferentes maneras de ver y vivir el fútbol, pero el mismo sentimiento. Las mismas ganas de ver al conjunto bilbaino ganar al Barcelona en la final de Copa.
Entre estos nombres, cuatro de ellos tienen algo en común. Ander, Jone, Iñigo y Xabier nacieron después de 1984. Son parte de esa generación de aficionados rojiblancos que nunca han visto a su equipo levantar un título. Todo lo contrario que Fernando Monge. 71 años como socio en los que ha vivido de todo. Épocas gloriosos y tristes. La transformación del viejo San Mamés en un campo mítico del fútbol estatal y el traslado a la nueva casa. Siempre sin perder el amor por su equipo, pero añorando aquellos magníficos años. Tiempos pasados siempre fueron mejores. “Este ya no es el fútbol que a mí me gusta. Quedan algunos jugadores como Gurpegi, Iraola y varios más en el Athletic que aman a su equipo. Sin embargo, sobre todo en otros clubes, ya solo miran por el dinero”, relata nostálgico Fernando, que aprovecha para explicar a los más jóvenes cómo acudía él a ver los partidos: “Íbamos al campo con un ladrillo para poder ver mejor y luego, cuando venía un rival importante, mojaban la grada para que estuviéramos de pie y así entrara más gente”. Historias de otra época. Inimaginables hoy en día. Algo inverosímil para un socio neófito como el joven Xabier. “Me parece algo impresionante. Sería increíble ver un partido en esas condiciones”, destaca.
En los primeros años de Fernando como socio, las finales de Copa eran “el Athletic contra otro equipo cualquiera”. Un tiempo que rememora para generar una envidia sana en Ander: “La gente está más preparada, hoy en día los equipos tienen jugadores de todo el mundo y eso ha hecho que el nivel haya subido. Es más difícil ganar”. Además, este bilbaino de 26 años recalca que echa en falta algo característico de los buenos años rojiblancos, historias contadas por sus mayores, que no ve hoy en día: “No viví esa época, pero a veces parece que al Athletic le falta ese espíritu que tenían antes para ganar más cosas”. Por su parte, Jone también aprecia cambios en la manera de sentir el fútbol, la ausencia del amor el club de toda la vida: “Hoy en día, hay muchos jugadores que solo piensan en el dinero; se ha perdido ese sentimiento”.
Últimas finales Pero en el fútbol el pasado no importa, los resultados más recientes son los que marcan el estado del equipo. Alegría o tristeza. Las últimas experiencias en las finales del Athletic están marcadas por las lágrimas, por quedarse a las puertas del título. “En la última de ellas lloré muchísimo porque estaba ilusionadísima”, reconoce Jone, que vio el partido desde las pantallas colocadas en San Mamés. Mientras, Iñaki piensa que “de las últimas finales mejor ni hablar”, aunque sí piensa en el encuentro disputado en Mestalla en 2009: “Nadie se esperaba que marcara un gol el Athletic tan pronto, y menos Toquero. Luego nos metieron cuatro y se fue todo al traste”.
Este año, estos cinco socios tienen el pálpito de que la historia va a cambiar, que tras 31 años por fin el Athletic levantará un título. “Soy optimista y creo que vamos a ganar”, pronostica Iñigo, mientras su hermano Xabier también confía en la victoria rojiblanca, eso sí, de una manera realista ya que “ocho goles al Barcelona no le vamos a meter”. Fernando, que ya ha visto a los leones levantar más de una Copa, sabe cuál es la fórmula para ello: “Hay que salir a ganar y de ahí para adelante ya se verá. El Athletic tiene que sacar ese espíritu que tiene contra los equipos grandes”. Eso sí, el mayor de este grupo no lo podrá ver en directo debido a que en esta ocasión “les toca a los nietos ir con mi carné”. La que sí que estará en el Camp Nou será Jone, a la que el sorteo le fue benévolo y tiene decidido cómo celebrarlo: “Me tiraré a la fuente y me teñiré las puntas del pelo de rosa”. Otro recuerdo más, el primer recuerdo glorioso.
Cuatro vizcainos realizan un duatlón hasta Barcelona para recaudar fondos
Un reportaje de Jokin Victoria de Lecea publicado en el diario Deia el 29/05/2015

Los atletas participantes en el reto, junto a Iraia Iturregi y Aitziber Juaristi, corren bajo el escudo de San Mamés antes de la salida del duatlón.Foto: Jose Mari Martínez
En estos últimos días, las personas decididas a dejar de lado los viajes convencionales y apostar por ir a la final de Copa de una manera diferente se han multiplicado. Xabier Tijero, Iñaki Alonso, Nadia Lanza y Natalia Gómez salieron ayer de Bilbao rumbo a Barcelona con la intención de recorrer los 600 kilómetros que separan las dos ciudades a relevos, en bicicleta y corriendo. Una iniciativa exigente que tiene como principal objetivo recaudar dinero para apoyar proyectos de cooperación internacional y reclamar el cumplimiento de los derechos de la infancia. Todo lo obtenido estará destinado a un plan apoyado por la ONG Deporte y Desarrollo en la localidad peruana de Villa el Salvador y a la atención de emergencia que desarrolla Save the Children en Nepal con los niños afectados por los dos terremotos de más de siete grados registrados en el país en abril y mayo.
“Lo afrontamos con mucha ilusión y estamos animados. Queremos ir a Barcelona y que gane el Athletic. Además, lo hacemos con un objetivo solidario y todo el esfuerzo que podamos hacer va redundar en beneficio de otras personas. Para terminar, a nivel personal supone un reto y nos servirá para explorar ese sufrimiento que nos hace felices a los deportistas”, explicó Iñaki Alonso ante de tomar la salida del particular reto bajo el escudo de San Mamés.
Los organizadores del evento quieren que el número de kilómetros entre Bilbao y Barcelona signifique “algo más” y que no solo sirva para dar nombre al proyecto. “Ha pasado poco tiempo desde los dos terremotos registrados en Nepal, un país con una anchura aproximada de 600 kilómetros, y hasta 600 personas, o más, viajan en embarcaciones endebles a través del Mediterráneo, donde desde el año 2000 han perdido la vida más de 27.000 personas. En buena parte, en los últimos meses, estas personas han partido de Libia, a una distancia media de 600 kilómetros de Lampedusa, puerta de entrada a Europa para muchas personas”, relató Iñaki Alonso.
Por cada kilómetro recorrido, varias organizaciones donarán una cantidad económica a la iniciativa. Un proyecto en el que toman parte varios deportistas, entre ellos, jugadores del Athletic. “Siempre me gusta que se junten los temas sociales con el deporte. Desde la institución en la que estamos y, como personas también, poder apoyar a este tipo de cosas es una gozada”, afirmó Iraia Iturregi, capitana del primer equipo femenino rojiblanco, que acompañó la salida de los corredores junto a la exjugadora Aitziber Juaristi.
Los atletas dividirán los 600 kilómetros en tres etapas. Ayer, finalizaron en Andosilla, “un guiño a Gurpegi ya que nos parece una persona extraordinaria”, previa parada en Gasteiz. Después de descansar durante la noche, los participantes de este solidario reto afrontarán la jornada más dura para poder llegar hasta Lleida. Para finalizar, el mismo día de la final, los corredores tienen pensado terminar en la Athletic Hiria alrededor de las 14.00 horas. “Está todo bien calculado y nos hemos puesto un ritmo asumible. Somos gente deportista que tenemos una base que nos va a permitir llegar”, concluyó Iñaki Alonso antes de ajustarse las zapatillas y emprender la aventura hacia Barcelona.

Los atletas participantes en el reto, junto a Iraia Iturregi y Aitziber Juaristi, corren bajo el escudo de San Mamés antes de la salida del duatlón.Foto: Jose Mari Martínez
En estos últimos días, las personas decididas a dejar de lado los viajes convencionales y apostar por ir a la final de Copa de una manera diferente se han multiplicado. Xabier Tijero, Iñaki Alonso, Nadia Lanza y Natalia Gómez salieron ayer de Bilbao rumbo a Barcelona con la intención de recorrer los 600 kilómetros que separan las dos ciudades a relevos, en bicicleta y corriendo. Una iniciativa exigente que tiene como principal objetivo recaudar dinero para apoyar proyectos de cooperación internacional y reclamar el cumplimiento de los derechos de la infancia. Todo lo obtenido estará destinado a un plan apoyado por la ONG Deporte y Desarrollo en la localidad peruana de Villa el Salvador y a la atención de emergencia que desarrolla Save the Children en Nepal con los niños afectados por los dos terremotos de más de siete grados registrados en el país en abril y mayo.
“Lo afrontamos con mucha ilusión y estamos animados. Queremos ir a Barcelona y que gane el Athletic. Además, lo hacemos con un objetivo solidario y todo el esfuerzo que podamos hacer va redundar en beneficio de otras personas. Para terminar, a nivel personal supone un reto y nos servirá para explorar ese sufrimiento que nos hace felices a los deportistas”, explicó Iñaki Alonso ante de tomar la salida del particular reto bajo el escudo de San Mamés.
Los organizadores del evento quieren que el número de kilómetros entre Bilbao y Barcelona signifique “algo más” y que no solo sirva para dar nombre al proyecto. “Ha pasado poco tiempo desde los dos terremotos registrados en Nepal, un país con una anchura aproximada de 600 kilómetros, y hasta 600 personas, o más, viajan en embarcaciones endebles a través del Mediterráneo, donde desde el año 2000 han perdido la vida más de 27.000 personas. En buena parte, en los últimos meses, estas personas han partido de Libia, a una distancia media de 600 kilómetros de Lampedusa, puerta de entrada a Europa para muchas personas”, relató Iñaki Alonso.
Por cada kilómetro recorrido, varias organizaciones donarán una cantidad económica a la iniciativa. Un proyecto en el que toman parte varios deportistas, entre ellos, jugadores del Athletic. “Siempre me gusta que se junten los temas sociales con el deporte. Desde la institución en la que estamos y, como personas también, poder apoyar a este tipo de cosas es una gozada”, afirmó Iraia Iturregi, capitana del primer equipo femenino rojiblanco, que acompañó la salida de los corredores junto a la exjugadora Aitziber Juaristi.
Los atletas dividirán los 600 kilómetros en tres etapas. Ayer, finalizaron en Andosilla, “un guiño a Gurpegi ya que nos parece una persona extraordinaria”, previa parada en Gasteiz. Después de descansar durante la noche, los participantes de este solidario reto afrontarán la jornada más dura para poder llegar hasta Lleida. Para finalizar, el mismo día de la final, los corredores tienen pensado terminar en la Athletic Hiria alrededor de las 14.00 horas. “Está todo bien calculado y nos hemos puesto un ritmo asumible. Somos gente deportista que tenemos una base que nos va a permitir llegar”, concluyó Iñaki Alonso antes de ajustarse las zapatillas y emprender la aventura hacia Barcelona.
“Nos dan el partido por perdido, así que daremos la sorpresa”
Entrevista publicada por Nagore Marcos en el diario Deia el 29/05/2015
¿Cómo definiría en una palabra el Athletic?
Sentimiento. El Athletic es un sentimiento hereditario que se pasa de aitas a hijos.
¿Lo considera más que una religión?
No, son cosas diferentes.
¿Cuál es su primer recuerdo de niño sobre el Athletic?
El primer recuerdo que tengo más nítido es la gabarra del 84. Recuerdo que tenía 14 años y hubo fiesta en el colegio así que ese día no tuve que ir. Recuerdo la gabarra por la ría y que todo Bilbao era una fiesta.
¿Quién le metió el gusanillo del fútbol en casa?
Mi aita. Siempre le ha gustado el fútbol, se tragaba cualquiera partido e iba con la radio pegada a la oreja a todos los lados. Parecía que el fútbol le daba de comer porque cada vez que el Athletic perdía se ponía de un mal humor... Que era mejor huir (risas).
¿Es de los que no perdona un bocadillo y una cerveza cuando ve un partido de fútbol?
Soy socio del Athletic y suelo ir a San Mamés con mi amigo y también exciclista Mikel Artetxe. Él tiene más mano con la cocina que yo así que él me hace el bocata y yo me encargo de las bebidas.
¿Qué jugador rojiblanco es su preferido en toda la historia?
Iraola. Es un jugador diez, el ejemplo para todos los chavales que están en Lezama. Nunca ha tenido una palabra malsonante, siempre ha estado en su sitio. Es lo que todos deberían ser.
¿Cambiaría un partido del Athletic por una buena cena o por una entrada para el cine?
No, siempre se puede cenar al día siguiente.
¿Si el Athletic fichara extranjeros lo entendería?
No lo entendería porque es una filosofía.
¿Un pronóstico para la final ante el Barcelona?
Ganar 3-1. Va a marcar Aduriz, por supuesto. e Iraola de penalti.
¿Le impone que la final sea en el Camp Nou?
Un poco sí, pero nos va a venir bien porque todo el mundo piensa que el Barcelona lo tiene ganado y eso es bueno para nosotros. Vamos a dar la sorpresa.
¿Qué sería capaz de hacer si el Athletic gana?
Ir con mis hijas a ver la gabarra, para que tengan ese recuerdo como lo tuve yo.
¿Cómo definiría en una palabra el Athletic?
Sentimiento. El Athletic es un sentimiento hereditario que se pasa de aitas a hijos.
¿Lo considera más que una religión?
No, son cosas diferentes.
¿Cuál es su primer recuerdo de niño sobre el Athletic?
El primer recuerdo que tengo más nítido es la gabarra del 84. Recuerdo que tenía 14 años y hubo fiesta en el colegio así que ese día no tuve que ir. Recuerdo la gabarra por la ría y que todo Bilbao era una fiesta.
¿Quién le metió el gusanillo del fútbol en casa?
Mi aita. Siempre le ha gustado el fútbol, se tragaba cualquiera partido e iba con la radio pegada a la oreja a todos los lados. Parecía que el fútbol le daba de comer porque cada vez que el Athletic perdía se ponía de un mal humor... Que era mejor huir (risas).
¿Es de los que no perdona un bocadillo y una cerveza cuando ve un partido de fútbol?
Soy socio del Athletic y suelo ir a San Mamés con mi amigo y también exciclista Mikel Artetxe. Él tiene más mano con la cocina que yo así que él me hace el bocata y yo me encargo de las bebidas.
¿Qué jugador rojiblanco es su preferido en toda la historia?
Iraola. Es un jugador diez, el ejemplo para todos los chavales que están en Lezama. Nunca ha tenido una palabra malsonante, siempre ha estado en su sitio. Es lo que todos deberían ser.
¿Cambiaría un partido del Athletic por una buena cena o por una entrada para el cine?
No, siempre se puede cenar al día siguiente.
¿Si el Athletic fichara extranjeros lo entendería?
No lo entendería porque es una filosofía.
¿Un pronóstico para la final ante el Barcelona?
Ganar 3-1. Va a marcar Aduriz, por supuesto. e Iraola de penalti.
¿Le impone que la final sea en el Camp Nou?
Un poco sí, pero nos va a venir bien porque todo el mundo piensa que el Barcelona lo tiene ganado y eso es bueno para nosotros. Vamos a dar la sorpresa.
¿Qué sería capaz de hacer si el Athletic gana?
Ir con mis hijas a ver la gabarra, para que tengan ese recuerdo como lo tuve yo.
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