Artículo publicado por Nagore Marcos en el diario Deia el 20/09/2026
Abuelo, hijo y nieto presencian por primera vez un encuentro en San Mamés y cuentan que los nombres de su familia siempre salen de las alineaciones rojiblancas

(Foto: Athletic Club)
Hay casi 1.000 kilómetros de Sevilla a San Mamés. Es la distancia que se recorrió una familia andaluza para poder presenciar in situ el primer derbi de la temporada del Athletic. Abuelo, hijo y nieto se plantaron en Bilbao y, aunque el encuentro no fue el más atractivo de ver, lo disfrutaron como si lo hubiera sido. Como si sus leones hubieran ganado.
La devoción por el club rojiblanco a tanta distancia de Bizkaia encuentra su origen exclusivo en la herencia familiar. No puede haber razón mejor. “Mi gente quería al Athletic y de tanto oírlos pues me pasé con ellos. Me fui al Athletic de Bilbao y todavía estoy en él y me sigue gustando cada vez más porque tiene muy buena gente y son muy luchadores”, explicó el patriarca, que pisaba por primera vez las gradas de San Mamés.
A su lado, uno de sus hijos le miró orgulloso y aseguró que la pasión rojiblanca de su padre alcanzó tal magnitud que la alineación de la época marcó el bautismo de la siguiente generación: “Puso a mi hermano Dani por Daniel Ruiz Bazán y me hizo a mí también del Athletic. Me metió el veneno”.
De hecho, fiel a la tradición, él mismo perpetuó el legado. Él mismo mantuvo el hábito y con la llegada de su propio “cachorro”, eligió el nombre de Julen en honor a Guerrero, “la perla”. Así, el joven Julen sevillano sonrió al lado de su abuelo y, con San Mamés a sus pies y el dorsal de Mikel Jauregizar a su espalda, prometió que estas tres generaciones de athletizcales no iban a ser las últimas de su familia. Que de eso ya se encargaría él.
“Para nosotros el Athletic es reunirnos todos los domingos, juntarnos los tres y disfrutar del fútbol y del equipo”, concluyó una familia que, a pesar de estar a más de 1.000 kilómetros de Sevilla, en La Catedral por fin se sintieron en casa.