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lunes, 16 de septiembre de 2013

Llegó el gran día

Artículo publicado por Julen Guerrero en el diario Deia el 16/09/2013


Y llegó el gran día. Ese día en el que el Athletic quiere dar un gran paso adelante después de sus más de cien años de historia. Hemos visto cómo el fútbol y muchos clubes se han ido modernizando en estas últimas décadas, y el Athletic, pionero en su trabajo como club por su cantera, su afición, su formación… no se podía quedar atrás.

Ver nacer a San Mamés de nuevo tiene que servir, si cabe, para trabajar más unidos hacia un mismo y único sentimiento Athletic.

Modernizarse no significa cambiar los valores, todo lo contrario. El Athletic necesita que cada niño o niña que nazca quiera jugar en el Athletic, quiera formar parte de esta gran familia. Unos conseguirán llegar arriba, otros se quedarán en el camino, pero lo importante es que todos defiendan y crean en este sentimiento que hace que el Athletic sea una fortaleza. San Mamés empieza una nueva era, pero con unos cimientos forjados por una afición que lleva al Athletic en el corazón, y que son indestructibles.

Hoy será la primera de las muchas batallas que habrá en los próximos años. Los que salten al campo serán unos privilegiados de vivir esa experiencia. Pero en el Athletic jugamos todos, los que están en el terreno de juego, los que en estos momentos pertenecen al club, los socios y aficionados que puedan estar en directo en esta cita y los miles y miles que por unas circunstancias u otras no puedan asistir. En el campo, los once que jueguen de inicio del Athletic no estarán solos, si no que jugarán acompañados por las infinitas almas que desean vestir esa camiseta y que la defienden con todo su amor propio.

Esta es la grandeza del Athletic, la que nos ha hecho fuertes y únicos.

¡¡AUPA ATHLETIC!!

La joya de la corona

Artículo publicado por P. Ruiz en el diario Deia el 16/09/2013

San Mamés abre hoy sus puertas 27 meses y medio después de la colocación de la primera piedra


El estreno de los socios. El pasado viernes los rojiblancos se ejercitaron por segunda vez en el nuevo campo, ya ante la presencia de más de 10.000 socios del Athletic, que lo conocieron 'in situ' en lo que se entendió como una prueba de fuego. (Oskar Martínez, Zigor Alkorta y Pablo Viñas)

El esfuerzo ha merecido la pena". La expresión emana desde San Mames Barria, la sociedad propietaria del nuevo campo. Hoy llega el día D. 27 meses y medio después de que arrancaran las obras. Un tiempo de récord. Aunque los plazos definitivos se evaluarán una vez que el complejo esté construido al cien por cien. Habrá que esperar a inicios de 2015. Hoy es noche de gala. "Se habían generado en algunos foros ciertas dudas sobre si se llegaba a tiempo", recalcan los dueños del campo -Athletic, Diputación Foral de Bizkaia, Gobierno vasco, BBK y Ayuntamiento de Bilbao-, que han invertido, hasta la fecha, 141 millones de euros de los 200 totales que se prevén en el plan financiero.

Quedan los retoques de última hora, frenéticos hasta minutos antes de que arranque el Athletic-Celta, el partido que pasará a la historia como el primero que se disputa en la nueva joya de la corona para la familia rojiblanca. Todo comenzó hace seis años y medio, el 23 de marzo de 2007, cuando la Asamblea Extraordinaria de Socios Compromisarios, el órgano soberano del club, dio el visto bueno. Por entonces, Ana Urquijo, presidenta durante una temporada, tuvo el honor de ejercer de cabeza visible del proyecto, que pasó seguidamente a manos de la Junta Directiva presidida por Fernando García Macua y rematado por la actual presidencia de Josu Urrutia, que cortará la virtual cita que oficializa la apertura de San Mamés, el heredero de la vieja Catedral, con un siglo de servicio como legado.

Algunos sectores tildaban el campo como una obra faraónica, por aquello del alto coste que suponía en tiempos de crisis. Las instituciones, motores del proyecto, rebatieron semejantes argumentos. El minucioso informe económico elaborado al respecto ofreció datos rotundos: "Por cada euro de inversión pública en la construcción (aproximadamente 100 millones de euros) se estima un retorno en términos de recaudación tributaria de 0,9 euros, derivado del impacto económico generado por la actividad". Es decir, el esfuerzo inversor no cae en saco roto. Además, el estudio estima que la actividad económica anual incremental generada por la explotación de nuevo campo respecto al viejo se eleva a 14 millones de euros con un impacto total de 46 millones por temporada, así como una recaudación tributaria de seis millones por ejercicio.

Son las cifras redondas. Unos números que serán más fiables cuando el cálculo se aplique con el campo totalmente construido. Será, entonces, cuando se busquen otros caminos más allá de los domésticos (Liga BBVA y Copa). Esta misma semana se podría oficializar la candidatura de Bilbao como una de las posibles sedes de la Eurocopa 2020, que se celebrará en 13 Estados, y a medio plazo se pujará por acoger una final continental. Es el aval que aporta ser un campo Cinco Estrellas UEFA. El informe económico recoge un impacto directo de 14 millones de euros -58 millones si se habla de ingresos indirectos- en caso de albergar una final, mientras que ese mismo impacto directo se iría hasta los 68 millones si San Mamés fuera sede de grupo de una Eurocopa o de un Mundial.

REAJUSTES

El proyecto del campo se presentó en sociedad el 19 de octubre de 2009. Fue un acto con glamour. José Luis Bilbao, diputado general de Bizkaia, dejó un definición que simboliza la grandeza de San Mamés: "Es la nueva joya de la corona de Bilbao, de Bizkaia ...y de Euskadi". Enfatizó la última parte. Pasados cuatro años de aquel bautizo institucional, el proyecto, diseñado por el arquitecto César Azcárate, ha sufrido algunos reajustes. El aforo se queda en poco más de 53.300 espectadores, se han levantado tres graderíos, se ha instalado una cubierta que ha tomado la referencia del techo del Allianz Arena de Múnich, se ha modificado la idea original del exterior, con unas lamas especiales, el césped procede de Extremadura, el coste final de la construcción ha sufrido un recorte del 25% respecto a las primeras estimaciones, que rondaban los 240 millones de euros...

Esta noche a San Mamés le toca pasar la primera prueba del algodón. A los socios propietarios -Gobierno vasco y Ayuntamiento de Bilbao fueron los últimos es sumarse a un sociedad creada en su origen por Athletic, Diputación Foral de Bizkaia y BBK- les sacude ese cosquilleo que se genera en las horas previas a un acontecimiento de cariz histórico. Una noche que se ha hecho esperar desde que se colocara la primera piedra, el 26 de mayo de 2010. Esta noche las primeras casi 36.000 gargantas -el provisional aforo solo permite la entrada a los socios- encarnarán la magia del San Mamés de toda la vida. Por delante quedará otro año y medio de obras para que el nuevo campo emerja con el cien por cien construido. Es la joya de la corona.

Estrenamos San Mamés con una sonrisa

Viñeta publicada por Asier como motivo del partido inaugural del nuevo San Mamés en su blog 'Athletic Risas Club' el 16/09/2013 (Clic en la imagen para ampliarla)


Viñeta publicada por Argote en el diario Deia el 16/09/2013 (Clic en la imagen para ampliarla)

El nuevo San Mamés

Fuente: www.eitb.com

Presentado por José Ituarte, este programa muestra en exclusiva las nuevas instalaciones del Athletic Club de Bilbao, a través de imágenes aéreas espectaculares grabadas por un octocóptero.

sábado, 14 de septiembre de 2013

"¡Mourinho, que tú eres el segundo!"

Artículo publicado por Unai Larrea* en el diario Deia el 14/09/2013

El volcánico Luis Fernández, entrenador del Centenario, y el mediático linier Rafa Guerrero, hincha del Athletic desde crío, intercambian para 'Un siglo y 90 minutos' una batería de anécdotas


El popular exlinier leonés Rafa Guerrero, que confesó que su equipo era el Athletic tras retirarse, junto a Luis Fernández, que dirigió al equipo el año del Centenario. (U.L.)

Para cuando Luis Fernández llega del txoko, con el retraso habitual en todo aquel que pasa por el txoko antes de una cita, Rafa Guerrero ya se ha sacado como cinco docenas de fotos en el antepalco de San Mamés. Ha llegado por carretera, desde León, al volante de un BMW, en compañía de su pareja y de uno de sus hijos. La cámara de fotos echa humo: con el león disecado, junto al busto de Pichichi, sentado en los banquillos, sobre la cal de la banda que tantas veces recorrió de punta a punta... Hace ya unos años que Guerrero, castellano de pura cepa, salió del armario. Mientras fue juez de línea, jamás confesó su amor por el Athletic, que era de sobra conocido en petit comité. "¡Cómo iba a reconocerlo! Si lo hacía, me quedaba sin poder arbitrar en San Mamés, y eso para mí habría sido lo último", dice, momento en que el técnico tarifeño, ahora una estrella del espectro radiofónico francés, se incorpora a la charla "Es que no ser del Athletic es muy difícil", sentencia. Primera carcajada.

Es 12 de abril de 2013 y a San Mamés le quedan cinco partidos de vida: cuatro de Liga y el último contra la selección de Bizkaia. Sopla una ligera brisa que confiere un toque melancólico al encuentro. Fernández y Guerrero toman asiento, obedientes, y guardan silencio cuando el realizador se dispone a hacer la claqueta. En cuanto esta suena, clap, dos volcanes dialécticos entran en erupción de forma simultánea. Y este es el resultado.

Luis Fernández. Bueno, Rafa. Buen sitio San Mamés, ¿eh?

Rafa Guerrero. Fíjate, Luis: ser del Athletic y no poder decirlo por tu condición de árbitro, por el qué dirán, por miedo a que nunca te mandaran aquí a arbitrar... Escucha: Iribar, Sáez, Etxeberria, Beitia, Aranguren, Gisasola, Igartua, Larrauri, Betzuen, Ortuondo, Argoitia, Clemente, Arieta... El Athletic para mí es un sentimiento desde crío.

L. F. Pero, Rafa: tú me recitas la alineación de carrerilla y dices que eres del Athletic, pero muchas veces, cuando yo te tenía en la banda, no he sentido ese sentimiento, ¿eh?. Nos levantabas siempre la bandera. "¡Fuera de juego!".

R. G. ¿Tú sabes que yo lloré en San Mamés en pleno partido?

L. F. Sí, en tu primer partido después de aquel Zaragoza-Barça y el "No me jodas, Rafa", ¿no?

R. G. Correcto.

L. F. Cuando entraste al campo y te fuiste a aquella banda, todo el mundo se levantó para aplaudirte. Y yo pensando: "Todavía el partido no ha empezado y todo el mundo está aplaudiendo a un árbitro".

R. G. ¡A un linier! ¡Ni siquiera al árbitro, a un linier! Normalmente te insultan, pero allí era todo lo contrario. Era un Athletic-Logroñés. Yo había declarado que el fútbol no merecía la pena después de todo aquello.

L. F. Lo pasaste mal.

R. G. Muy mal. ¿A quién había matado yo?

L. F. A nadie.

R. G. Me había equivocado, sí, pero no podía estar escondido, como estuve una semana, ni ver a un hijo venir a casa llorando porque en el colegio le decían que su padre era un ladrón....

L. F. Y siendo de León, ¿cómo eres del Athletic?

R. G. En Castilla hubo un gran éxodo porque el trabajo estaba aquí, en Altos Hornos, en Bizkaia, y la gente de Castilla necesitaba salir a trabajar. Y en los veranos, siempre veías coches con matrícula BI, y venían los niños con los que antes jugabas en el colegio y que ahora se habían ido. Un día, un vecino, el padre de un amigo, vino de Bilbao, y en lugar de traerme un juguete me trajo un traje del Athletic, y pocos tenían entonces un traje porque eran momentos difíciles.

L. F. Y cuando te dan el traje del Athletic...

R. G. Uffff. Ese traje... Me iba a acostar, o hacía los deberes, y lo ponía en una silla y me pasaba horas mirándolo.

L. F. ¿Te das cuenta de un detalle? Es el destino. En tu peor momento, regresas en San Mamés.

R. G. ¡Claro! Y me vino todo eso a la cabeza: la camiseta, las medias, la infancia... Por eso me emocioné aquel día, por eso se me escapó una lágrima. Se me pasaron muchas cosas por la cabeza, incluso retirarme aquel mismo día.

L. F. Fue una de las muchísimas veces que yo entendí por qué a San Mamés se le dice La Catedral: aquí hay un conocimiento del fútbol, un sentir, un conocer el juego, apoyar, presionar... Porque esta es una afición fuerte, ¿eh? Cuando entrabas a este campo te daban ganas de responder a esta afición, de que la afición estuviera contenta con tu trabajo. Fuerte pero cariñosa. Nada más llegar, mi familia y yo muy pronto nos sentimos integrados y queridos.

R. G. Eso es una suerte, porque como árbitro nunca te integras en ningún sitio, y casi siempre huyes de todos: no tienes una afición, no tienes a nadie. Y aquí, en La Catedral, en este campo, lo que yo sentí cuando dije que pensaba en dejar el arbitraje, y cuando salto al campo y todo el mundo canta: "Rafa no te vayas, Rafa quédate"... A mí se me cayeron las lágrimas. No había empezado el partido y se me caían las lágrimas. La única vez en mi vida, en 16 años en Primera División, me pasó aquí, en este campo que yo soñaba de pequeño y que era lo máximo. Y ahí me di cuenta de que esto no es solo un campo de fútbol. Es algo más.

L. F. Es diferente.

R. G. Yo vi aplaudir a Raúl en este campo, con un 0-5. Y esas cosa se te quedan.

L. F. Es una afición que conoce el fútbol, que lo vive.

R. G. Y un mes después de aquello, yo vuelvo con un Athletic-Sevilla. Marqué una falta que no era, y me dijiste: "Rafa, no me jodas". Y yo me quedé tan parado... que sonreí. Y dije: "Este es un tío cojonudo". Me dejaste helado, y me dije: "No le pito una falta más".

L. F. Aquí hemos ganado muchos partidos porque la afición te lleva. Aquí, cuando vienen el Madrid o el Barça... Escucha: cuando llego a Bilbao, el primer año tenemos un partido aquí contra el Barça de Ronaldo, Figo, Guardiola... Que ves a esa afición que les espera con ganas... Y esa noche, cuando tú ves el campo lleno, el campo con lluvia...

R. G. Es que aquí, si no hay lluvia no empieza el partido.

L. F. La lluvia siempre ayuda. Cuando tú empiezas a poner un poco de ritmo, a atacar, a presionar, todo eso ayuda. Le estás diciendo a ese Barcelona: "Si queréis ganar aquí, vais a tener que sudar". Y empezamos perdiendo 0-1, empató José Mari, y luego la falta de Julen, que marca ese segundo gol...

R. G. No se te olvidará nunca.

L. F. Al final del partido tuve un pequeño problemilla con Mourinho.

R. G. ¿Qué pasó con Mourinho?

L. F. Mourinho estaba de segundo, y Robson era el número uno, pero Mourinho se levantaba, y pedía falta, y gritaba... Estaba entrando un poco demasiado en juego, y yo estaba en el banquillo, lo tenía al lado, y lo veía más a él que a Robson.

R. G. "Estaba entrando un poco demasiado en juego". ¡Qué bueno!

L. F. Y en ese momento me levanté y le dije a Mourinho: "¡Hombre, que tú eres el número dos! ¡El número uno es Robson! Déjale a él, no te pongas aquí, déjanos a nosotros...". Fue una noche... Al ganarle al Barça, en mi primer año, me digo: el año que viene, el año del Centenario, y en ese año del Centenario le tenemos que traer algo a la afición. Trajimos a los jugadores que necesitábamos, hicimos una buena plantilla. Y ese año hay un partido, el último, contra el Zaragoza, que si ganamos somos segundos y jugamos la Champions. Tú no te puedes imaginar lo que fue en toda la ciudad, en el campo...

L. F. Otro momento importante para mí fue cuando me fui de Bilbao y volví con el Espanyol. Mi primer partido fue contra el Athletic, aquí. Y aquel recibimiento, cuando tú sales y la gente se levanta... Eso también marca.

R. G. ¡Hombre! Es que tú y yo, sin ser vascos, hemos llevado el sentimiento dentro. ¡Te lo hacen llevar!

L. F. Te lo meten bien dentro.

R. G. Aquí se respira el fútbol: el olor a hierba cortada, el resbalón, volver a la carga, la grada entregada... Además, si estaba un poco tranquila, ya te encargabas tú de agitarla...

L. F. Se le empuja, se le pide...

R. G. Yo te decía: "¡Luis, por favor!'. Y tú hacías así (Guerrero muestra las palmas de la mano a la altura de los hombros) y ya está. Tenías que hacerlo. Yo lo entendía. Por cierto, has hablado del partido del Zaragoza. Sacaste una ikurriña, y aquello fue ya el éxtasis.

L. F. Tenía ganas de hacer algo. Y cogí una bandera, que era la ikurriña, y empecé a darle unos pases, y todo el público: "Olé, olé, olé".

R. G. Los pases los das bien.

L. F. Después, algunos me dijeron: "¿Tú sabes que esa noche tú tenías la ikurriña, y la ikurriña para nosotros es algo que vale, que tiene mucho valor? Te lo perdonamos porque tú tenías ganas de hacer sentir que una filosofía como la del Athletic, cien años, consiguiera acabar segundo de la Liga, y llegar a la Liga de Campeones, en una Liga muy competitiva". Barça, Valencia, Madrid, Sevilla... Ellos tenían el presupuesto muy alto, y el Athletic tenía sus límites. Y con sus límites, lo logramos. Nunca olvidaré esa noche.

R. G. Yo tengo una anécdota curiosa: estuve arbitrando un Athletic-Sevilla... y lo hice en Anoeta.

L. F. ¡Claro! ¡Si estaba yo! El 0-0.

R. G. Yo me disgusté: que me toque el Athletic y se juegue en Anoeta... ¡No lo puedo soportar! Eso sí, lleno el campo.

L. F. ¡Lleno, lleno, lleno! Había una apuesta, porque Anoeta no se llenaba nunca. Y entonces, cuando pasó aquello, dijimos que nosotros les íbamos a enseñar cómo se llena un campo, y toda la afición fue a Anoeta. Campo lleno, domingo por la tarde, buena temperatura... y 0-0. ¿Te acuerdas de ese partido?

L. F. Yo te voy a decir una cosa: Zidane y Deschamps, que vinieron aquí con la Juventus en Liga de Campeones, cuando me hablan de San Mamés, lo hacen con mucho respeto. "Me gusta jugar en San Mamés porque hay ambiente de fútbol. Jugar ahí es un placer", te dicen.

R. G. O sea, que no es que lo digamos tú y yo, Luis y Rafa.

L. F. Te lo dicen los demás. Zidane me dijo a mí: "¿Jugar en San Mamés? Un placer". Karembeu y Boghossian: "Joder, qué ambiente, este es un ambiente de fútbol". Francia jugó aquí el Mundial de 1982 contra Inglaterra. Y aquí traje yo a Platini a jugar un amistoso conmigo, contra los veteranos del Athletic campeón de Liga. La única vez que yo jugué aquí.

R. G. ¿Y Platini estaba contento?

L. F. Le gustó mucho. Si tú le preguntas lo que es la filosofía del Athletic, le encanta.

* Unai Larrea es periodista y director de Un siglo y 90 minutos, documental que recoge la historia del campo de San Mamés y que DEIA pondrá a la venta el próximo domingo, 15 de septiembre, en formato DVD.

San Mamés, el nuevo mundo

Viñeta publicada por Asier y Javier en la sección 'Aste Ero' del diario Deia el 14/09/2013

viernes, 13 de septiembre de 2013

"Reescribimos la historia"

Artículo publicado por Unai Larrea* en el diario Deia el 13/09/2013

Nerea Onaindia y Susana Guerrero, capitanas del Athletic y del Puebla, rememoran para el documental 'Un siglo y 90 minutos' el primer partido femenino jugado en el campo de San Mamés


Nerea Onaindia y Susana Guerrero, durante la grabación del documental. (U.L.)

Domingo 30 de marzo de 2003. A falta de tres jornadas para la conclusión del campeonato, el Athletic se juega más de tres cuartos de Superliga ante su rival más directo, el Puebla. La expectación es tan grande que el club, presidido por el malogrado Javier Uria, decide abrir, por primera vez en los 90 años de vida de su hogar, las puertas de San Mamés al fútbol femenino. El choque va a marcar un hito no solo en la historia de la entidad, también en la de las conquistas sociales. Hay curiosidad por ver cuántos espectadores son capaces de reunir las chicas de Iñigo Juaristi. El equipo femenino ha nacido hace solo unos meses, por lo que no hay precedentes que aporten una sola pista. ¿10.000? ¿15.000? ¿20.000?

Sábado 19 de enero de 2003. Nerea Onaindia y Susana Guerrero llevan años sin verse. Conocen de oídas las peripecias de una y otra tras colgar las botas, pero se ponen al día en unos pocos minutos. Muy pronto la conversación deriva hacia aquel histórico partido. Guerrero recuerda hasta el más mínimo detalle, imborrable como es el recuerdo grabado aquella lejana mañana de marzo; Onaindia trata de disimular, en un par de ocasiones sin demasiado éxito, la lucha interna que libra contra las emociones, a flor de piel una década después.

Susana Guerrero. Aquel día, cuando salimos del hotel y vimos tanta gente por la calle con las camisetas y las bufandas, decíamos: Bueno, jugará también el equipo masculino. Pero cuando llegamos al campo y vimos que todos iban hacia allí...

Nerea Onaindia. Nosotras vinimos al campo dos horas antes, para estar más tranquilas, pero vimos que ya estaban colocados los puestos de venta de banderas y chucherías, como en los partidos de los chicos, y dijimos: Jo, esto va a ser.... Y cuando salimos del túnel a calentar, empezamos a correr hacia la grada de enfrente, la Tribuna Este, y no nos atrevimos a mirar hacia atrás. Y al dar la vuelta, nos dijimos: Ostras, ¿qué es lo que hay ahí? Estaba la Tribuna Principal llena, pero todavía no había entrado todo el mundo. Tenían previsto abrir solo una grada, y tuvieron que abrir más. ¡No había ni entradas! Tuvieron que abrir las puertas cuando el partido llevaba ya unos cuantos minutos.

S. G. Es algo que no vamos a olvidar. Yo he estado muchos años jugando al fútbol y no lo voy a volver a vivir, y mucho menos en un escenario como este. Puedes tener muchos campos...

N. O. Pero este es especial.

S. G. Sí, y además la gente lo hizo especial. Ya la víspera, cuando llegamos al hotel, todos los periódicos hablaban del partido del día siguiente. ¡Todos! Increíble. La verdad es que nos jugábamos la Liga, porque los partidos que nos quedaban eran trámites. ¡Pero es que era en San Mamés! Tú, Nerea, al equipo de tu ciudad te lo imaginabas siempre en San Mamés, pero no te imaginabas que fueras a salir un día tú por el túnel de vestuarios y encontrarte en un San Mamés lleno. ¡Pues imagínate nosotras! No es lo mismo San Mamés lleno que nuestro campo, con aquellos señores del pueblo...

N. O. Que eran bastante cañeros...

S. G. Pero es que aquí, en San Mamés, metimos tres o cuatro veces la población de nuestro pueblo.

N. O. Ni siquiera era un sueño, porque de crías nunca pensamos en jugar aquí, ni siquiera que el Athletic tuviera equipo femenino.

S. G. Recuerdo niños que te pedían autógrafos, que te venían con la libreta, tan ilusionados... Para ellos era ilusión, pero ellos no sabían lo que realmente sentíamos nosotras...

N. O. Fueron momentos inolvidables. Yo creo que todas fuimos conscientes de que estábamos haciendo la historia.

S. G. Sí, sí, reescribimos la historia. Una anécdota: mi viaje de vuelta no fue demasiado bueno. Habíamos perdido una Liga y nos tocaba un largo viaje de vuelta. Pero tú oías a los directivos, que muchos eran del Athletic, que si habíamos vivido una experiencia que nadie antes había vivido, que si habíamos sido las primeras... Realmente, la gente iba contentísima porque habíamos vivido una experiencia irrepetible.

N. O. Pues nada, que ya sabes que dentro de seis meses van a derribar este campo, y el nuevo está aquí, justo al lado.

S. G. Sí, he visto los cimientos.

N. O. Es ilusionante poder tener un campo más grande, más moderno, que permite tener más socios...

S. G. ¿Pero no os da pena tirar este? Tanta historia que tiene...

N. O. Pues sí. Es un campo mítico para todo el mundo, no solo en el Estado sino a nivel mundial.

S. G. ¿Y el sentir de la gente? Porque, claro, aquí hay mucha gente que ha nacido con este campo, y el ver cómo van a tirar tanta historia...

N. O. Es una pena porque al final es derrumbar un montón de años de historia.

S. G. ¿Qué crees que recordarás dentro de 20 años?

N. O. Supongo que me acordaré de la grada llena aquel día y del momento que levanté los brazos tras marcar aquel primer gol.

* Unai Larrea es periodista y director de Un siglo y 90 minutos, documental que recoge la historia del campo de San Mamés y que DEIA pondrá a la venta el próximo domingo, 15 de septiembre, en formato DVD.

Documental 'Un siglo y noventa minutos'

Fuente: www.eitb.com

"Venir a San Mamés es algo más"

Artículo publicado por Unai Larrea* en el diario Deia el 12/09/2013

Joseba Etxeberria, el tercer 'león' con más partidos oficiales, y Xavi Hernández, que nunca perdió en sus visitas a 'La Catedral', rinden tributo a San Mamés en el documental 'Un siglo y 90 minutos'


Xavi Hernández y Joseba Etxeberria, en el antepalco, durante la grabación del documental. (U.L.)

6 de febrero de 2013. Es miércoles y no hay forma de dar con una combinación que permita a Xavi Hernández entrenar la mañana del día 7 en Barcelona, viajar a mediodía hasta Bilbao, ver por la tarde el Barcelona-Madrid de la Copa ACB en el Buesa Arena, grabar su entrevista con Joseba Etxeberria en San Mamés la mañana del día 8 y regresar a la Ciudad Condal. La conexión Bilbao-Barcelona está en precario desde que solo Vueling la explota. Todo son problemas. Suena el móvil. Es un SMS del responsable de prensa del FC Barcelona. Más problemas, seguro. "Oye, chato, olvídate de los vuelos, que Xavi se coge el jueves un avión privado a Bilbao, el viernes por la mañana graba en San Mamés con Joseba y a mediodía se vuelve a Barcelona en el avión privado. Y lo paga él de su bolsillo, claro".

Al leer el mensaje, el periodista, sorprendido, piensa que la mística del campo del Athletic, su condición catedralicia, no es una bilbainada más, tampoco uno de esos tópicos tan gastados por su mal uso que campan a sus anchas por el mundo del fútbol. Vamos, que va a ser verdad que San Mamés es un espacio físico y emocional único. Que algo tendrá el agua cuando la bendicen. La sonrisa de Xavi Hernández cuando acaricia al león del antepalco; el brillo de sus ojos cuando palpa, respetuoso, el busto de Pichichi; su recogimiento cuando baja a los vestuarios en compañía de Joseba Etxeberria, su gran amigo en Bilbao, con quien se ha citado para la grabación de Un siglo y 90 minutos; y el chorro de anécdotas, vivencias y recuerdos que mana de su boca nada más pisar el césped corroboran aquella impresión inicial. Sí, San Mamés es único, y no lo decimos solo nosotros, los orgullosos y fanfarrones bilbainos, sino que lo certifican los otros con sus palabras y sus acciones. "¿Cuánto costará un avión privado?". Mejor no pensarlo.

Xavi Hernández. Venir aquí siempre es una maravilla: el césped, el estadio, la afición... Es muy leal aquí la afición al futbolista. Una maravilla.

Joseba Etxeberria. Sí, da igual el partido que sea. Yo recuerdo un partido que jugamos, dieciseisavos de final de Copa o algo así, contra el Melilla, y había 30.000 personas.

X. H. Ya sabes que yo no he perdido nunca aquí, en San Mamés...

J. E. Ya sé, ya sé, ja, ja.

X. H. ¡Casualidad! Igual he venido once, doce, trece veces, y no he perdido ningún partido. ¡Por eso me gusta tanto!

J. E. Recuerdo un partido que te cambian y la gente empezó...

X. H. Sí, fue una maravilla. Me han cambiado un par de veces o tres, y la gente me ha ovacionado. Me he sentido como en casa, como si estuviera jugando en el Camp Nou. Es una pasada la gente de aquí, te respeta. La hermandad Catalunya-País Vasco...

J. E. Eso ayuda mucho.

X. H. Tú viniste de la Real, pero esto del Athletic lo llevas muy adentro. De hecho, sentaste un precedente: jugaste gratis tu última temporada.

J. E. Tenía ganas de poder devolver algo de todo lo que habían hecho aquí por mí. Yo vengo de otro club, pero la sensación que tengo desde el primer día es que este club está hecho a mi medida: cómo es la gente, la ciudad, los valores que quiere transmitir el club...

X. H. Fíjate que San Mamés siempre me trae buenos recuerdos.

J. E. A mí también. Bueno, alguno malo también...

X. H. El día del Levante aquí, ¿no? Un sufrimiento espectacular, ¿no? El sentimiento de poder bajar de categoría...

J. E. Hemos pasado momentos muy malos, pero alguno dramático. Mi primer año nos jugamos la promoción de descenso en casa contra el Rayo, pero el empate nos valía. Fue dramático, pero el día del Levante, con un simple empate habríamos bajado. Y lo mismo que tienes ese plus de fuerza con la gente que te arropa, tienes ese plus de responsabilidad representando a un club que jamás ha jugado en Segunda División, que siempre ha estado en Primera.

X. H. Tiene que ser muy dura esa semana, tensión...

J. E. No te lo aconsejo.

X. H. No, no, no, seguro. Situación complicadísima. Y más jugando en casa, porque si vas a jugar fuera quizás tienes menos presión...

J. E. Y en el descanso, 0-0.

X. H. Pero la gente no os ha fallado nunca. Estando en Champions, lógicamente, y en una final está con vosotros, pero en momentos malos, como el día del Levante, la gente está ahí: campo lleno, a reventar... Esa es la envidia un poco de la afición de San Mamés. Envidia de la mayoría de las aficiones del resto del mundo: siempre están fieles.

J. E. Siempre. Da igual cuál sea el momento del equipo, da igual cuál sea el juego del equipo, porque ha habido temporadas en que hemos jugado verdaderamente mal: da igual. Aquí el Athletic está por encima de todo. De hecho, hay muchísima gente en Bilbao que no le gusta el fútbol, pero todo el mundo sabe lo que ha hecho el Athletic.

X. H. Es como una religión. Va dentro del ser.

J. E. Va en la sangre.

X. H. Va en la familia, sí, sí. Por eso a mí me da pena que lo derriben.

J. E. A mí también.

X. H. Campo histórico donde los haya. Será parecido el campo nuevo, ¿no?

J. E. Más moderno.

X. H. Se ve más alto también. Para los socios, mucho mejor.

J. E. Bueno, no sé si podrá tener la magia que tiene San Mamés.

X. H. Con el paso de los años, quizá. Esto es histórico, este campo es magnífico.

J. E. Se ha intentado, dentro de la magia que este tiene, hacerlo parecido... Pero yo la sensación que tengo es como cuando te vas de casa: es triste porque te vas de tu hogar, pero es para mejorar, porque tú lo eliges, y al final nos vamos justo aquí al lado, en la misma calle, la calle Pichichi.

X. H. Habrá nostalgia, pero es cuestión del paso de los años, el paso del tiempo, el paso de los partidos.

J. E. ¿Qué destacarías de San Mamés, Xavi?

X. H. Campo histórico, la cercanía del público, la lealtad del público hacia los futbolistas, ese ambiente, se ganara o se perdiera, de fidelidad al equipo...

J. E. Ambiente de fútbol.

X. H. Sí, ambiente de fútbol total, total, total. La verdad es que entras aquí y es como un símbolo del fútbol mundial. El hecho de venir a San Mamés es algo más, es un plus.

J. E. Nosotros hemos jugado aquí muchas veces. Pero yo, la sensación cuando viene un equipo de fuera por primera vez, ese ritual por el que el capitán va por toda la tribuna, llega aquí, hasta el palco y el busto de Pichichi, todo el mundo se abre y entrega un ramo de flores... Esa sensación...

X. H. Solo ese momento ya es histórico, ya es algo más, es un plus. Yo he disfrutado muchísimo viniendo aquí a San Mamés, pero muchísimo. La sensación de tener ganas de jugar al fútbol, de esa sensación de decir que tengo ganas de participar, tengo ganas de jugar.

* Unai Larrea es periodista y director de Un siglo y 90 minutos, documental que recoge la historia del campo de San Mamés y que DEIA pondrá a la venta el próximo domingo, 15 de septiembre, en formato DVD.

Así es San Mamés

Fuente: www.athletic-club.net

Así es San Mamés o así será cuando finalice su construcción. En el vídeo adjunto, el arquitecto que ha diseñado el campo, y varios componentes de su equipo, nos presentan las características fundamentales de San Mamés, los criterios utilizados en su construcción, la ligazón del edificio con la Villa o, entre otros detalles, la esencia buscada para nuestra nueva casa sin renunciar ni olvidar de dónde venimos.