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domingo, 20 de junio de 2021

Resumen Jor. 33ª: Athletic Club - Sevilla FC

Fuente: Canal YouTube Athletic Club


“Lezama es la primera maravilla del mundo”

Entrevista publicada por Iñaki Ugalde en Mundo Deportivo el 20/06/2021
Manolo Delgado Meco, toda una institución en el Athletic (Foto: Juan Echeverría)

Alma, corazón y vida rojiblanca. Imposible contener su pasión cuando habla del Athletic. Desborda ilusión por los cuatro costados. Su trayectoria como preparador físico ahí queda. Manolo Delgado Meco (Alcázar de San Juan, 1945) da una repaso con MD a todo cuanto rodea al centenario club bilbaíno. Una voz autorizada.

En plena pandemia mundial, ¿cuál es el estado de salud del Athletic?

Antes de nada mi reconocimiento al servicio médico de la salud pública y al educativo que ha mantenido viva la llama de la pedagogía, entre otros. Este año ha sido estupendo en cuanto a la ‘salud sanitaria’ del Athletic.

¿Podría ser más explícito?

Estamos muy ilusionados porque vemos que se están haciendo las cosas a la antigua usanza. Cinco valores de la nueva cantera van a hacer la pretemporada más alguno que ya debutado. Sangre nueva. Nuevas vitaminas que nos hacen estar esperanzados.

¿No todo el mundo parece compartir esa impresión?

Yo he visto a los juveniles, cadetes, Basconia, al Bilbao Athletic le he acompañado algún partido, al profesional. Tenemos además una resoluciones que ahí están. Primero ganar un título con el Athletic, que no es fácil. Un título máximo, te pongas como te pongas, porque es derrotar a Madrid y Barça en la Supercopa y nos dio un impulso para crear ese ambiente saludable para las dos finales.

Dos finales, ambas perdidas, que generaron desilusión.

Yo, en cambio, estoy superilusionado con las fechas de la desescalada. La nueva posibilidad del aporte del 50, 70 o 90 % del aforo de San Mamés, volver a estar juntos en el estadio, que va a ser vital, retomar el impulso, poder cantar nuestro himno, la txalaparta de inicio... Todo eso me crea un latido cardiaco especial. Burua, bihotza eta kemena! (Cabeza, corazón y coraje).

Pero hablamos de fútbol, no de ambiente.

Tengo las fechas del 14-15 de agosto clavadas como arranque de la nueva Liga, la nueva Copa, nuestras camisetas pululando por Pozas... Muchos equipos se preguntarán este Sancet dónde estaba, Nico Williams dónde estaba, Artola dónde estaba... Nosotros ya sabemos dónde está forjándose el Athletic. Quién dice que no vamos a ser campeones, como este año, de la Supercopa ante los gallos. Tenemos que estar ilusionados.

Yo, insisto, no percibo a la gente tan ilusionada como usted.

Pues yo digo que esto es una nueva forja de ese espíritu rojiblanco, del somos imparables. Hay que disfrutar del espíritu rojiblanco.

¿La afición es consciente de que cada vez es más difícil competir para el Athletic?

Todo ese tipo de conciencia negativa lo va a rehabilitar el comportamiento de nuestro equipo. Cuando hemos tenido un resultado negativo, lo he vivido un montón de veces, ha habido desesperación, respuesta mediática, ciertos núcleos que decían que este equipo ‘no juega ni a canicas’ y al final qué ha pasado siempre: que el equipo responde a esas necesidades acuciantes de resolver todas las situaciones, como las hemos resuelto, con ciertos apuros y en ciertos momentos.

¿Y el nivel de exigencia?

Todo viene por la desilusión momentánea y hay que ser consciente de ello. Ahora el Athletic tiene que ser buen cazador, buen pescador. Esperar esos momentos, esas nuevas fechas. El jugador lo va a volver a demostrar. ¿Nos puede pasar lo peor? Esperemos que no, pero esa es la fuerza que hemos tenido siempre los que hemos estado en San Mamés abajo o cerquita del terreno de juego, los que están dentro y los que están por fuera.

¿La realidad contra la historia?

Todo esto tiene una fuerza mayor que es la fuerza del resultado, la respuesta de los profesionales en el campo y un histórico. La secuencia evidente son los datos acumulados y nosotros siempre hemos jugado en Primera. Pedro Aurtenetxe siempre hablaba de los dientes de sierras. Hemos estado momentáneamente debajo de los dientes donde no llega ni el serrín, pero podemos tener los colmillos afilados para ser la punta del diente de la sierra y serrar todo lo que se nos ponga por delante tanto a nivel social como resultadista y competitivo.

¿Lezama sigue siendo pionera?

Totalmente. Lezama es la primera maravilla del mundo en cuestión de habilitar, recoger y poner en práctica las nuevas técnicas de entrenamiento. En el aspecto fisiológico y médico, que son los que hacen ese entrenamiento en la sombra. Lo de las camas hiperbáricas (meterse dentro de una de ellas y parecer que duerme a 4000 metros en el Everest), permítame la expresión, es más antiguo que el mear. Nosotros hasta las teníamos en propiedad. Los índices de masa corporal, las mediciones del ácido láctico regulado... El Athletic está a la última en continente, una magnífica ciudad deportiva, y contenido.

¿Es bueno para el Athletic que cada cuatro años se cambie al director de Lezama?

Pues claro que no. Aquellas directivas que han podido consolidar su proyecto durante dos mandatos son las que han salido ‘triunfantes’ de la evolución que da el segundo mandato. Pedro Aurtenetxe, que antes de ser presidente fue directivo responsable de Lezama, lo dominaba todo, sabía todas las interioridades. Arrate siete años de longevidad, luego desestabilización por la muerte de Uría y la moción de censura, más tarde la esperanza, la fuerza y el vigor de Urrutia. El ‘Big Data’ se repite.

Entonces...

La evolución y configuración de esta forma de proceder sería la concesión de ese segundo mandato a Elizegi. Hablo como socio, como un rojiblanco al que le da por hablar. Ahí está lo sucedido durante los segundos mandatos.

Durante su etapa como preparador físico, ¿tuvo ofertas para fichar por otros clubes?

José Luis Núñez, presidente del Barça y vicepresidente de la Federación, me dijo en un despacho que me quería por encima de todo. Yo le contesté que tenía a Malgosa, especialista de fuerza, e incluso a Víctor Muñoz, jugador suyo y que había hecho INEF. También le hablé de Paco Seirulo (al que en cierto momento le han llegado a apodar como ‘el gurú físico de Guardiola’). Tuve también (entre risas) dos ataques frontales de Manolo Villanova y Luis Costa cuando estaban en el Zaragoza y otro, de forma indirecta, de un presidente de la Federación Andaluza de fútbol.

¿Y antes de fichar por el Athletic?

Cuando yo vine al Athletic, con toda la familia, el contrato era de agosto a junio. En Lezama estaban Piru Gainza, Sáez, Aranguren, Iriondo de míster... Luis Aragonés me dijo entonces que me quería llevar al Atlético y que antes de renovar con el Athletic le llamase. Le llamé, pero para decirle que el Athletic me ofrecía dos años a partir de la salida de la junta. Yo siempre tenía contrato con un año más que la directiva saliente.

¿Para entonces usted ya era referencia en el mundo de los preparadores físicos?

Es no tengo que decirlo yo. Si soy referencia, en cualquier caso, será porque he estado y estoy en el Athletic Club de Bilbao. Ese es mi crédito, mi carta de presentación. En mi mochila llevo cierta experiencia, cierto crédito, haber estado muchos años y ser fiable; pero esa mochila me la ha procurado el Athletic a través de estos 45 años en el club.

El Athletic, único equipo de las grandes ligas que solo usa jugadores locales

Artículo publicado en el diario Deia el 18/06/2021

Un informe del CIES FOOTBALL OBSERVATORY sitúa al club rojiblanco como el quinto equipo que más jovenes utiliza
Iñigo Vicente, en un partido esta temporada en San Mamés (Athletic Club)

El Athletic ha sido el único equipo de las cinco grandes ligas europeas que ha utilizado solo jugadores locales en la temporada que acaba de finalizar, según datos el atlas demográfico elaborado por el centro de investigación suizo CIES Football Observatory.

El club rojiblanco se ha hecho eco de este informe en su web y destaca también que "aumentando el análisis a las 31 ligas europeas UEFA, tan solo el Lyngby danés no ha contado con futbolistas extranjeros".

En la Liga española los equipos que más se acercan al Athletic son Osasuna y Huesca, "aunque en su caso el plantel engloba a jugadores de todo el Estado", señala.

El atlas demográfico del CIES apunta también que el conjunto rojiblanco "es el 5º más joven en cuanto a los jugadores empleados" durante la pasada liga, con una media de edad de 27,1 años.

El CIES ya publicó el pasado mes un informe en el que el Athletic era protagonista, convirtiéndose en el equipo de las grandes ligas con más porcentaje de minutos jugados por sus canteranos.

miércoles, 2 de junio de 2021

Reescribiendo la historia del Athletic Club

viernes, 28 de mayo de 2021

Greenkeepers: en busca del césped perfecto

Artículo publicado en marca.com en mayo 2021

Ángel Muñoyerro es el responsable del mantenimiento del terreno de juego de San Mamés, uno de los más legendarios de la competición, pero también de los más complicados de cuidar debido a la pluviometría y a la falta de la luz natural del campo: “La radiación solar de este estadio no es precisamente muy alta”. Frente a él se sienta el legendario exjugador del Athletic Club, Andoni Goikoetxea: "En el año 88, fuimos a jugar contra el FC Barcelona al Camp Nou y resulta que se suspende el partido en el minuto 70, porque había llovido muchísimo. Tuvimos que volver a los 15 días. Hoy en día eso sería impensable”. Ellos son los dos protagonistas del cuarto episodio del podcast 'LaLiga de Ayer y Hoy'.

El escenario sobre el que se desarrolla el mayor espectáculo del mundo tiene que ser, simplemente, perfecto. Algo nada sencillo y para lo que cada uno de los 42 greenkeepers de los equipos de LaLiga Santander y LaLiga SmartBank tiene que encontrar su propia fórmula. Por eso, Muñoyerro emplea toda la artillería tecnológica que tiene a su alcance para tener su césped siempre a punto. “En nuestro caso, las luces de crecimiento son fundamentales para suministrar al césped esa energía que necesita para seguir viviendo porque la radiación solar que tenemos en este estadio no es muy alta”, explica. “Qué maravilla, cuánta tecnología hay aquí metida”, se sorprende Goikoetxea mientras ve trabajar las luces de crecimiento y los cañones de aire sobre el campo de San Mamés.

A diferencia de lo que ocurría hace unos años, en los que los clubes podían aprovechar las condiciones del césped con fines tácticos contra el adversario, en la actualidad “da lo mismo jugar en casa que jugar fuera. Las medidas son exactamente iguales en prácticamente todos los estadios, que son 105 x 68 metros, el césped es igual…”, apunta Andoni. “Exactamente”, apostilla Ángel, "esa es una de las cosas que ha implementado LaLiga, que es ese protocolo para que todos los campos estén en condiciones similares”. El greenkeeper se refiere al Reglamento para la Retransmisión Televisiva de LaLiga en el que se establecen unos parámetros que todos los campos deben cumplir (de densidad, de altura del césped, etc.) para que la experiencia de los espectadores y el estado del terreno de juego sean siempre los mejores.


El calzoncillo del Athletic

Artículo publicado por Alejandro Fdez. Aldasoro en almabotxera.com el 26/05/2021

A nada que analices sus servidumbres, ser hincha de fútbol no es una cosa de la que uno debería estar demasiado orgulloso. Se pierde más de lo que se gana. Y linda con la tara mental. ¿Pero qué puedes hacer? Nada.
Sufrimiento a flor de piel // Asier Eguren

No me cae muy bien Joaquín Sabina (no soporto en general a la gente que se ríe de sus propias ocurrencias como sorprendida una y otra vez de su genialidad), pero hay que reconocer que a menudo es realmente brillante. En una de esas, el músico de Jaén, conocido aficionado a los toros, dijo que él no discute nunca con los antitaurinos porque tienen razón. A mí me pasa exactamente lo mismo con los que critican el fútbol y su burbuja económica, y su narcótica utilidad para el sistema, y su tribalismo idiota, y su neurótico protagonismo en la sociedad.

Cuando alguien ajeno a esta locura comenta en mi presencia, con esa molesta condescendencia de cultureta, lo ridículo e insultante que resulta la gravedad con la que los medios de comunicación y decenas de miles de infelices se toman lo que hacen once tíos corriendo en calzoncillo detrás de un balón, y el resto de clichés asociados, yo me digo para mis adentros: joder, ya estamos con lo de siempre, qué plasta, pero casi mejor me callo, total, la verdad es que tiene razón.

Sin embargo, qué fácil es hablar cuando no has sido envenenado.

A los que nos llevaron de niños a San Mamés nos jodieron la vida pero bien. Recuerdo la primera vez como si hubiera pasado esta misma mañana. Cuando entré en el estadio de la mano de mi padre y me llegó el olor a hierba húmeda mientras caminaba bajo la tribuna superior por la galería de acceso a nuestra localidad, (incluso antes de ver ese increíble césped fosforito, ya me golpeó el olor, como un adelanto de la compleja y adulterada vida adulta), cuando me cegaron los focos de la tribuna este, cuando me senté en un banco corrido junto a una señora mayor que me preguntó el nombre, me acarició el pelo y me regaló unos cacahuetes para pasar el rato mientras empezaba un juego que no sabía muy bien cómo iba pero que provocaba en todo el mundo reacciones asombrosas, cuando escuché el himno apretado entre piernas agitadas, cuando respiré el humo de un puro abandonado entre los dedos de un señor muy enfadado que gritaba algo desagradable a otro señor que estaba dentro del campo, muy lejos, y que evidentemente no podía oírle, cuando abrí en el descanso el bocadillo que me había hecho mi ama y me lo comí en silencio mientras miraba, alucinado, a tres chavales que le tiraban bolas de aluminio a un hincha que estaba en la primera fila con una txapela enorme llena de insignias y que se giraba enfadado y juraba dirigiéndose a toda la preferencia, ya que no podía identificar a sus agresores, los cuales se aguantaban la risa a mi lado y le tiraban más bolas al hincha insigne en cuanto volvía mirar hacia delante. Cuando viví todo eso, ya estaba atrapado.

Como dice Eduardo Ranedo, el Athletic está metido en la vida de cada aficionado. Se te mete dentro de verdad y no lo sacas por más disgustos que te dé. No puedes.

Qué bien se debe vivir sin esta servidumbre. Sin tener que pedir que cambien la fecha de una comida familiar porque hay partido en San Mamés y sin tener que volver a quedar como un anormal delante de la suegra. Sin mirar el calendario para que el fin de semana de tu boda no coincida con un partido en casa (lo hacemos mejor el siguiente, cariño, el 24 de mayo, a ti qué más te da, que este año UEFA posible). Sin tener que conducir por la autopista de vuelta a casa, un lunes de febrero a la una de la madrugada, bajo el granizo, después de un empate a cero contra el Levante, por ejemplo, pensando: pero qué coño haces aquí, chaval. Sin tener que fingir que estás harto y no quieres saber más y pirarte a pasar el domingo a la montaña, pero mandar un wasap en cuanto recuperas la cobertura en que suplicas información: ¿qué hemos hecho? Y sin tener que sufrir un trance como el del pasado mes de abril, que te quieres morir y te mueres un poco en realidad.

Por más que el juego se haya dignificado mucho estos últimos años con la publicación de sofisticados y elegantes libros sobre el tema y con congresos sobre letras y fútbol, cualquier adulto mínimamente lúcido es consciente de que esto no puede ser, de que esta afición incondicional es un disparate que debería avergonzarnos más que otra cosa. Yo no he llegado a tener un pijama del Athletic, ni una colcha, ni un calzoncillo (ni siquiera cuando Yeste enseñó el suyo después de su gol al Trabzonspor): ese pudor y ese distanciamiento estético son el único cortafuegos que me han separado de ser un auténtico tarado. Bueno, ese pudor, y tal vez alguno de esos títulos que se nos han escapado esta temporada de nuevo, como si hubiera una terrible maldición sobre nosotros.

Porque ya os digo yo que, de tener otra Copa, lo mismo andaba yo por Bilbao con un slip oficial del club y una justificación mientras lo enseño en plan: esto es para mantener un alto porcentaje de posesión. O uno de esos otros para ir de área a área, lo que viene siendo un boxer to boxer.

Alejandro Fdez. Aldasoro

Alejandro Fernández Aldasoro nació en el mismo centro de Bilbao en 1970 pero vive en Donostia desde 1997, bastante cerca de la playa, con lo cual ha ganado en calidad de vida pero se ha vuelto un blandengue. Lleva 20 años trabajando como redactor creativo en distintas agencias de publicidad, así que conoce muy bien lo difícil que resulta tener que ser siempre y por obligación ocurrente. Ha publicado dos libros gamberros sobre las aventuras de un peligroso aunque desgraciado insecto, "Asaltamontes, un bandolero del montón" y "Asaltamontes contra Saporulento", y tres novelas, "Un viajante" y "Tal vez sea suficiente", ambas finalistas del Premio Euskadi, y, más recientemente, "El oso Ondo". También es autor del libro de relatos "Aversiones".