Fuente Canal YouTube TVAthleticClub
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jueves, 20 de septiembre de 2018
martes, 18 de septiembre de 2018
La copa escondida en un baúl
Fuente: www.sanmiguel.es
Como todos sabéis, a lo largo de su laureada historia nuestro querido Athletic Club ha conquistado la Copa de Rey en veinticuatro ocasiones. La primera de estas grandes conquistas sucedió en la primavera de 1902 cuando el Athletic Club se unió al Bilbao Football Club para disputar la Copa de la Coronación. Bajo el nombre de Bizcaya, este equipo que combinaba jugadores de ambas formaciones ganó de forma magistral la primera competición celebrada en España en honor al rey Alfonso XIII.
Directiva y jugadores de aquel equipo guardaron con orgullo este primer gran trofeo en el local social del club, situado en la Calle Nueva. Sin embargo, años más tarde los acreedores del Athletic Club consideraron que dicho local suponía una carga excesiva y decidieron embargarlo. Antes de que eso ocurriera, Alejandro Acha, portero que formaba parte de la plantilla del Bizcaya, se personó en las instalaciones del Athletic Club y rescató la preciada copa junto con diversos papeles. Acha escondió la copa en su casa.
Tras su fallecimiento, el Athletic Club pidió a la familia del portero que buscarán el galardón. Tras registrar todos los rincones de la casa por fin dieron con ella. La copa se encontraba en el fondo de un viejo baúl. Desde entonces, la copa se halla en la sala de trofeos del Club.
Como todos sabéis, a lo largo de su laureada historia nuestro querido Athletic Club ha conquistado la Copa de Rey en veinticuatro ocasiones. La primera de estas grandes conquistas sucedió en la primavera de 1902 cuando el Athletic Club se unió al Bilbao Football Club para disputar la Copa de la Coronación. Bajo el nombre de Bizcaya, este equipo que combinaba jugadores de ambas formaciones ganó de forma magistral la primera competición celebrada en España en honor al rey Alfonso XIII.
Directiva y jugadores de aquel equipo guardaron con orgullo este primer gran trofeo en el local social del club, situado en la Calle Nueva. Sin embargo, años más tarde los acreedores del Athletic Club consideraron que dicho local suponía una carga excesiva y decidieron embargarlo. Antes de que eso ocurriera, Alejandro Acha, portero que formaba parte de la plantilla del Bizcaya, se personó en las instalaciones del Athletic Club y rescató la preciada copa junto con diversos papeles. Acha escondió la copa en su casa.
Tras su fallecimiento, el Athletic Club pidió a la familia del portero que buscarán el galardón. Tras registrar todos los rincones de la casa por fin dieron con ella. La copa se encontraba en el fondo de un viejo baúl. Desde entonces, la copa se halla en la sala de trofeos del Club.
lunes, 17 de septiembre de 2018
Atletiklu
El mes pasado acudí a ver "Yo soy Pichichi" a Pabellón 6 y los minutos de espera previos los amenizaron con música relaciona con el Athletic Club.
Una de las canciones fue "Atletiklu" interpretada por el grupo Indarra.
Me trajeron grandes recuerdos (uno ya es viejuno) de la época gloriosa de nuestro Athletic Club.
El grupo Indarra versionaron la mítica canción "Mamy Blue" cantada por los "Pop Tops con los nombres y situaciones de la historia del Athletic Club de finales de la década de 1970.
La letra de la canción:
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Después de tanto madrugar
después de tanto currelar
al obrero la van a subir...la general
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Guruceta el va a arbitrar
que Dios nos coja confesaos
hay Rojo no protestes por favor
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
El Dani se nos marchó
el Pavic también se fue
hay Koldo de mi alma sálvanos
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Iribar nos dejará
la Catedral lo sentirá
al txopo nadie le podrá olvidar...jamas
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Pequeño y ratonero
fantasma de los porteros
es Dani un valiente artillero
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
No bajes a regional
el pueblo se morirá
que vamos a hacer sin ti
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Atleti Atletiklu!!!
Una de las canciones fue "Atletiklu" interpretada por el grupo Indarra.
Me trajeron grandes recuerdos (uno ya es viejuno) de la época gloriosa de nuestro Athletic Club.
El grupo Indarra versionaron la mítica canción "Mamy Blue" cantada por los "Pop Tops con los nombres y situaciones de la historia del Athletic Club de finales de la década de 1970.
La letra de la canción:
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Después de tanto madrugar
después de tanto currelar
al obrero la van a subir...la general
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Guruceta el va a arbitrar
que Dios nos coja confesaos
hay Rojo no protestes por favor
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
El Dani se nos marchó
el Pavic también se fue
hay Koldo de mi alma sálvanos
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Iribar nos dejará
la Catedral lo sentirá
al txopo nadie le podrá olvidar...jamas
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Pequeño y ratonero
fantasma de los porteros
es Dani un valiente artillero
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
No bajes a regional
el pueblo se morirá
que vamos a hacer sin ti
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Atleti Atleti Atletiklu Atletiklu
Atleti Atletiklu!!!
domingo, 16 de septiembre de 2018
domingo, 9 de septiembre de 2018
jueves, 6 de septiembre de 2018
martes, 4 de septiembre de 2018
Athletic Club - Chivas
Fuente canal YouTube Basque Warriors
Tenemos el placer de compartir un ratito de charla con uno de nuestros seguidores mexicanos y que además es seguidor de Chivas, club que guarda algunas similitudes con nuestro Athletic. ¡Espero que os guste!
Tenemos el placer de compartir un ratito de charla con uno de nuestros seguidores mexicanos y que además es seguidor de Chivas, club que guarda algunas similitudes con nuestro Athletic. ¡Espero que os guste!
Sinónimo de fidelidad
Artículo publicado por Rubicón www.pagina12.com.ar el 01/09/2018
Uno de los mejores jugadores vascos de todos los tiempos charló con Enganche sobre sus contactos con el fútbol argentino y la tarea que desarrolla en los seleccionados juveniles españoles; la palabra del hombre que nunca quiso dejar la camiseta del Athletic de Bilbao y que asegura que decir Lionel Messi es decir magia.
Las imágenes en la pantalla lo deslumbraban, aún cuando los televisores Led y las transmisiones en alta definición habitaban en un futuro que por entonces parecía de fantasía. Es que ese imparable futbolista compacto, a veces vestido de celeste y blanco y otras de azul, le generaba un magnetismo hipnótico. No era para menos, tenía 12 años y el fútbol ya era lo suyo. Julen Gurrero miraba en Bizkaia las pinturas que Diego Maradona enmarcaba en México. Su primer flashback del fútbol argentino fue en la consagración azteca. “Recuerdo sentarme a ver ese equipo y todo lo que entonces despertaba Maradona”, cuenta. No tanto tiempo después, el astro vasco que recién asomaba en el Athletic Club y el genio del fútbol mundial se encontraron en un cancha. Fue el 4 de octubre de 1992, cuando Maradona debutó con la camiseta del Sevilla en el antiguo estadio San Mamés, en Bilbao, después de una sanción de 15 meses. Guerrero atesora una fotografía de aquella jornada.
“Estoy pendiente del fútbol de todo el mundo, miro todo lo que puedo y también le pongo atención al torneo argentino. Es una liga interesante, súper competitiva y con mucha pasión por el modo en que las aficiones se vuelcan a los estadios. Nunca tuve la oportunidad de ir a Argentina, pero es un país que me gustaría visitar para conocerlo y ver partidos”.
Mundialista en 1994 (año en el que fue reconocido como el mejor jugador de la Liga) y 1998, Enganche charló con el hombre que hoy dirige los seleccionados Sub 15 y Sub 16 y colabora con los Sub 17, 19 y 21 de España sobre el contrapunto entre el fútbol europeo y sudamericano, su fidelidad por los colores rojo y blanco que nunca quiso dejar mientras pateó una pelota y acerca de Bielsa, Simeone y Messi.
Antes del choque de los octavos de final en Rusia entre la Argentina y Francia, Guerrero había puesto la lupa sobre el seleccionado en su columna del diario El Correo Vasco: “En Argentina es muy complicado acertar la alineación y, sobre todo, la propuesta futbolística de Sampaoli. Lo que no es entendible es que Dybala siga sin tener oportunidad de jugar desde el inicio o que tenga muchos más minutos al lado de Messi. Los buenos jugadores se entienden con la mirada y Dybala descargaría a Messi de llevar él solo el peso ofensivo del encuentro”. Con esa visión exponía de forma sintética su concepción del juego. Desde ese mismo espacio postularía algunos días después que “las federaciones también tienen que ir construyendo un estilo, unos objetivos e ir formando a sus futuros internacionales absolutos desde las categorías inferiores”.
En este sentido, sobre la tarea que realiza en los seleccionados juveniles puntualiza al otro lado del teléfono que su prioridad es “estar cerca de los chavales en una etapa clave, porque son el futuro y hay que ayudarles a que progresen”. Asume que es un desafío agregarles recursos porque “vienen muy bien preparados de sus clubes”, además de “con el hambre de saber lo que es la selección”. “Entienden que deben subirse a ese tren y agarrarse bien para no volver a bajarse”, asegura desde su experiencia de haber llegado a los equipos nacionales a los 15 años y continuar el camino hasta formar parte de dos Copas del Mundo.
–¿Existe todavía una diferencia entre el fútbol europeo y el sudamericano?
–Me parece que hay sellos que se mantienen. El jugador sudamericano es muy competitivo y aguerrido. A los futbolistas de allí se los sigue reconociendo por un estilo de juego determinado y una forma de ser en sus equipos.
–La mayoría de los jugadores de Brasil, Argentina y Uruguay actúan en Europa, ¿cómo influye eso?
–Seguramente eso haya hecho que se adaptaran a un estilo más europeo, pero mantienen una esencia que los caracteriza.
–¿Por qué los últimos Mundiales fueron dominados por los seleccionados de Europa?
–Es posible que el fútbol europeo haya crecido más de prisa y de modo sostenido. Europa logró hacerse con las mejores ligas y no cabe duda que eso al final hace que el futbolista europeo y por tanto sus selecciones mejoren. Tal vez antes en la forma de competir el futbolista sudamericano podía estar por encima pero eso ya no es así. En muchos países de Europa se trabaja muy bien la base desde hace muchos años y eso está dando sus frutos.
–El fútbol de hace 20 años, ¿era muy distinto al actual?
–La aparición de los campos de hierba artificial puede ser parte de la explicación a los cambios que se dieron en el juego. A mí me tocó llegar arriba después de haber jugado mucho en canchas de tierra, arena, barro, muy diferente a las posibilidades que existe ahora. Antes había muchos desplazamientos en largo y centros al área, algo que ya por lo general no se busca.
Al poco tiempo de irrumpir en la escena del fútbol español, Guerrero se convirtió en una de las figuras de la Liga. En su primera temporada actuó en 37 partidos y marcó diez goles, y a la siguiente los festejos ya fueron 18. Conforme su talento deslumbraba y cosechaba elogios, los clubes más poderosos comenzaron a fijase en él, tanto que el Real Madrid fue a buscarlo con la disposición de que el propio futbolista pusiese los números de un eventual contrato. Pero la pertenencia pudo más y nunca quiso irse del Athletic. Tal es su ligazón con el club que su nombre se barajó para las elecciones presidenciales del año próximo, candidatura que debió ceder por su cargo al frente de los juveniles españoles.
–¿Qué significó no haber cambiado nunca de camiseta?
–El Athletic es un club especial, único en el mundo. Se nace con esa camiseta puesta, yo llegué con 8 años y pasé por todas las categorías hasta debutar a los 18 con la ilusión de permanecer ahí para hacer algo importante: es un reto bonito para los que hemos nacido allí. Fue algo que siempre lo tuve claro y me ayudó mucho tanto cariño de la gente. El Athletic siempre fue algo muy especial para mí, y lo sigue siendo.
–¿Cómo fue aquel paso de Marcelo Bielsa por allí?
–Dejó una huella, sobre todo en el primer año, que fue impresionante al llegar a la final de la Europa League y de la Copa del Rey. Logró plasmar un fútbol alegre y atrevido, siempre iba por el rival sin importar quién fuese. Pero también fue un fútbol de mucho desgaste y posiblemente en el segundo año se pagó un poco. Pero a la gente le quedó mucho aprecio por él. No cabe duda que resultó un ciclo exitoso y en especial cuando se puede ver claramente lo que le cuesta al Athletic el último tiempo llegar a finales. La ilusión que hubo en Bilbao marcó mucho a los aficionados y a las nuevas generaciones, para que los más chicos quieran seguir poniéndose esa camiseta.
El rosarino no es el único entrenador argentino al que destaca, también pone en alta consideración a Diego Simeone, ese con el que tuvo un histórico cruce escrito con sangre que todavía le recuerdan al Cholo cuando pasa por Bilbao. “Prefiero no hablar de ese personaje. Fue intencionado, si no hubiese sido imposible hacerme el agujero que me hizo. Bajó el pie con fuerza a propósito”, se quejaba entonces el emblemático jugador vasco. Al tirarse a barrer por detrás, recibió un pisotón del número 14 del Atlético de Madrid que le provocó un corte y sutura de tres puntos cuando un tapón se enterró en su muslo derecho. Pero más de dos décadas después, los recelos quedan de lado: “Es algo totalmente olvidado, aunque desagradable, son lances del juego y prefiero recordar las cosas bonitas”.
Para Guerrero, la gestión de Simeone como técnico es de una influencia de proporciones. “Logró hacer de un equipo irregular, que tenía un año bueno y otro malo, otro que ahora puede pelear por todo”, asegura. Y reconoce “un carácter muy competitivo y muy ganador que le ha contagiado al club”. “Para mí, a pesar del poderío del Real Madrid y el Barcelona, el Atlético de Madrid les puede pelear perfectamente; y ese es el mayor éxito de Simeone, haber logrado que el club pueda aspirar a cualquier título y que nadie quiere enfrentarlo”, completa.
Con una pegada prodigiosa, indistintamente de que fuese con la pierna derecha o la izquierda, está dentro del grupo de menos de 80 futbolistas que logró superar los 100 goles en la primera división de España. El Real Madrid, desde la insistencia de Jorge Valdano, estuvo dispuesto a pagar su clausula de recisión en 1995 y también lo buscó el Barcelona. Desde Italia, el poderoso Milán también intentó tentarlo. Pero Guerrero no quiso dejar nunca el Athletic, ni aun cuando aparecía relegado (entre septiembre de 2002 y enero de 2006 solo jugó un partido como titular en la Liga), y el club reconoció esa fidelidad con un contrato de diez años como futbolista que se extendía de por vida cuando se retirase, un acuerdo que luego cedió en su alejamiento del club. Entre los contratos que pudo haber firmado y la pensión que luego desestimó pudo haber embolsado varias decenas de millones de dólares. Está claro que el dinero no fue lo que alimentó su carrera deportiva y que su fidelidad al club de Bilbao fue inquebrantable.
Formó parte de una generación intermedia en la selección española, la que hizo de puente entre La Furia y la multicampeona que entre 2008 y 2012 ganó dos Eurocopas y un Mundial. Guerrero tiene distinta consideración de cada uno de esos tres títulos conseguidos en la última década: “Lo más difícil fue lo de 2008 porque fue el logro que abrió el camino. Con un gran estilo, Luis Aragonés convenció a los futbolistas de que se podía ganar, cuando España llevaba tiempo sin poder pasar de los cuartos de final y sólo tenía en el recuerdo el título europeo de 1964. Después de eso llegó la gran liberación del equipo; entonces ganó el Mundial, que fue lo máximo, y volvió a quedarse con el europeo con una suficiencia extraordinaria, tal vez en su máxima expresión”. Y continuó: “España tuvo cuatro años impresionantes; es una racha difícil de repetir. Ahora España va a un torneo sabiendo que puede ganarlo, todos así lo piensan; parte como favorito porque tiene grandes jugadores y esa confianza que le dieron los títulos”, reflexiona.
–¿Qué es Lionel Messi?
–Pues, magia. Siempre se espera algo distinto de él, porque se disfruta de sus goles, de sus pases, de sus asistencias. Su imaginación es inagotable. Después de lo que le sucedió en el Mundial con Argentina, que no estuvo a la altura de lo que se esperaba, ha iniciado la Liga fantásticamente, lo que demuestra que en el Barça hay Messi para rato.
Uno de los mejores jugadores vascos de todos los tiempos charló con Enganche sobre sus contactos con el fútbol argentino y la tarea que desarrolla en los seleccionados juveniles españoles; la palabra del hombre que nunca quiso dejar la camiseta del Athletic de Bilbao y que asegura que decir Lionel Messi es decir magia.
Las imágenes en la pantalla lo deslumbraban, aún cuando los televisores Led y las transmisiones en alta definición habitaban en un futuro que por entonces parecía de fantasía. Es que ese imparable futbolista compacto, a veces vestido de celeste y blanco y otras de azul, le generaba un magnetismo hipnótico. No era para menos, tenía 12 años y el fútbol ya era lo suyo. Julen Gurrero miraba en Bizkaia las pinturas que Diego Maradona enmarcaba en México. Su primer flashback del fútbol argentino fue en la consagración azteca. “Recuerdo sentarme a ver ese equipo y todo lo que entonces despertaba Maradona”, cuenta. No tanto tiempo después, el astro vasco que recién asomaba en el Athletic Club y el genio del fútbol mundial se encontraron en un cancha. Fue el 4 de octubre de 1992, cuando Maradona debutó con la camiseta del Sevilla en el antiguo estadio San Mamés, en Bilbao, después de una sanción de 15 meses. Guerrero atesora una fotografía de aquella jornada.
“Estoy pendiente del fútbol de todo el mundo, miro todo lo que puedo y también le pongo atención al torneo argentino. Es una liga interesante, súper competitiva y con mucha pasión por el modo en que las aficiones se vuelcan a los estadios. Nunca tuve la oportunidad de ir a Argentina, pero es un país que me gustaría visitar para conocerlo y ver partidos”.
Mundialista en 1994 (año en el que fue reconocido como el mejor jugador de la Liga) y 1998, Enganche charló con el hombre que hoy dirige los seleccionados Sub 15 y Sub 16 y colabora con los Sub 17, 19 y 21 de España sobre el contrapunto entre el fútbol europeo y sudamericano, su fidelidad por los colores rojo y blanco que nunca quiso dejar mientras pateó una pelota y acerca de Bielsa, Simeone y Messi.
Antes del choque de los octavos de final en Rusia entre la Argentina y Francia, Guerrero había puesto la lupa sobre el seleccionado en su columna del diario El Correo Vasco: “En Argentina es muy complicado acertar la alineación y, sobre todo, la propuesta futbolística de Sampaoli. Lo que no es entendible es que Dybala siga sin tener oportunidad de jugar desde el inicio o que tenga muchos más minutos al lado de Messi. Los buenos jugadores se entienden con la mirada y Dybala descargaría a Messi de llevar él solo el peso ofensivo del encuentro”. Con esa visión exponía de forma sintética su concepción del juego. Desde ese mismo espacio postularía algunos días después que “las federaciones también tienen que ir construyendo un estilo, unos objetivos e ir formando a sus futuros internacionales absolutos desde las categorías inferiores”.
En este sentido, sobre la tarea que realiza en los seleccionados juveniles puntualiza al otro lado del teléfono que su prioridad es “estar cerca de los chavales en una etapa clave, porque son el futuro y hay que ayudarles a que progresen”. Asume que es un desafío agregarles recursos porque “vienen muy bien preparados de sus clubes”, además de “con el hambre de saber lo que es la selección”. “Entienden que deben subirse a ese tren y agarrarse bien para no volver a bajarse”, asegura desde su experiencia de haber llegado a los equipos nacionales a los 15 años y continuar el camino hasta formar parte de dos Copas del Mundo.
–¿Existe todavía una diferencia entre el fútbol europeo y el sudamericano?
–Me parece que hay sellos que se mantienen. El jugador sudamericano es muy competitivo y aguerrido. A los futbolistas de allí se los sigue reconociendo por un estilo de juego determinado y una forma de ser en sus equipos.
–La mayoría de los jugadores de Brasil, Argentina y Uruguay actúan en Europa, ¿cómo influye eso?
–Seguramente eso haya hecho que se adaptaran a un estilo más europeo, pero mantienen una esencia que los caracteriza.
–¿Por qué los últimos Mundiales fueron dominados por los seleccionados de Europa?
–Es posible que el fútbol europeo haya crecido más de prisa y de modo sostenido. Europa logró hacerse con las mejores ligas y no cabe duda que eso al final hace que el futbolista europeo y por tanto sus selecciones mejoren. Tal vez antes en la forma de competir el futbolista sudamericano podía estar por encima pero eso ya no es así. En muchos países de Europa se trabaja muy bien la base desde hace muchos años y eso está dando sus frutos.
–El fútbol de hace 20 años, ¿era muy distinto al actual?
–La aparición de los campos de hierba artificial puede ser parte de la explicación a los cambios que se dieron en el juego. A mí me tocó llegar arriba después de haber jugado mucho en canchas de tierra, arena, barro, muy diferente a las posibilidades que existe ahora. Antes había muchos desplazamientos en largo y centros al área, algo que ya por lo general no se busca.
Al poco tiempo de irrumpir en la escena del fútbol español, Guerrero se convirtió en una de las figuras de la Liga. En su primera temporada actuó en 37 partidos y marcó diez goles, y a la siguiente los festejos ya fueron 18. Conforme su talento deslumbraba y cosechaba elogios, los clubes más poderosos comenzaron a fijase en él, tanto que el Real Madrid fue a buscarlo con la disposición de que el propio futbolista pusiese los números de un eventual contrato. Pero la pertenencia pudo más y nunca quiso irse del Athletic. Tal es su ligazón con el club que su nombre se barajó para las elecciones presidenciales del año próximo, candidatura que debió ceder por su cargo al frente de los juveniles españoles.
–¿Qué significó no haber cambiado nunca de camiseta?
–El Athletic es un club especial, único en el mundo. Se nace con esa camiseta puesta, yo llegué con 8 años y pasé por todas las categorías hasta debutar a los 18 con la ilusión de permanecer ahí para hacer algo importante: es un reto bonito para los que hemos nacido allí. Fue algo que siempre lo tuve claro y me ayudó mucho tanto cariño de la gente. El Athletic siempre fue algo muy especial para mí, y lo sigue siendo.
–¿Cómo fue aquel paso de Marcelo Bielsa por allí?
–Dejó una huella, sobre todo en el primer año, que fue impresionante al llegar a la final de la Europa League y de la Copa del Rey. Logró plasmar un fútbol alegre y atrevido, siempre iba por el rival sin importar quién fuese. Pero también fue un fútbol de mucho desgaste y posiblemente en el segundo año se pagó un poco. Pero a la gente le quedó mucho aprecio por él. No cabe duda que resultó un ciclo exitoso y en especial cuando se puede ver claramente lo que le cuesta al Athletic el último tiempo llegar a finales. La ilusión que hubo en Bilbao marcó mucho a los aficionados y a las nuevas generaciones, para que los más chicos quieran seguir poniéndose esa camiseta.
El rosarino no es el único entrenador argentino al que destaca, también pone en alta consideración a Diego Simeone, ese con el que tuvo un histórico cruce escrito con sangre que todavía le recuerdan al Cholo cuando pasa por Bilbao. “Prefiero no hablar de ese personaje. Fue intencionado, si no hubiese sido imposible hacerme el agujero que me hizo. Bajó el pie con fuerza a propósito”, se quejaba entonces el emblemático jugador vasco. Al tirarse a barrer por detrás, recibió un pisotón del número 14 del Atlético de Madrid que le provocó un corte y sutura de tres puntos cuando un tapón se enterró en su muslo derecho. Pero más de dos décadas después, los recelos quedan de lado: “Es algo totalmente olvidado, aunque desagradable, son lances del juego y prefiero recordar las cosas bonitas”.
Para Guerrero, la gestión de Simeone como técnico es de una influencia de proporciones. “Logró hacer de un equipo irregular, que tenía un año bueno y otro malo, otro que ahora puede pelear por todo”, asegura. Y reconoce “un carácter muy competitivo y muy ganador que le ha contagiado al club”. “Para mí, a pesar del poderío del Real Madrid y el Barcelona, el Atlético de Madrid les puede pelear perfectamente; y ese es el mayor éxito de Simeone, haber logrado que el club pueda aspirar a cualquier título y que nadie quiere enfrentarlo”, completa.
Con una pegada prodigiosa, indistintamente de que fuese con la pierna derecha o la izquierda, está dentro del grupo de menos de 80 futbolistas que logró superar los 100 goles en la primera división de España. El Real Madrid, desde la insistencia de Jorge Valdano, estuvo dispuesto a pagar su clausula de recisión en 1995 y también lo buscó el Barcelona. Desde Italia, el poderoso Milán también intentó tentarlo. Pero Guerrero no quiso dejar nunca el Athletic, ni aun cuando aparecía relegado (entre septiembre de 2002 y enero de 2006 solo jugó un partido como titular en la Liga), y el club reconoció esa fidelidad con un contrato de diez años como futbolista que se extendía de por vida cuando se retirase, un acuerdo que luego cedió en su alejamiento del club. Entre los contratos que pudo haber firmado y la pensión que luego desestimó pudo haber embolsado varias decenas de millones de dólares. Está claro que el dinero no fue lo que alimentó su carrera deportiva y que su fidelidad al club de Bilbao fue inquebrantable.
Formó parte de una generación intermedia en la selección española, la que hizo de puente entre La Furia y la multicampeona que entre 2008 y 2012 ganó dos Eurocopas y un Mundial. Guerrero tiene distinta consideración de cada uno de esos tres títulos conseguidos en la última década: “Lo más difícil fue lo de 2008 porque fue el logro que abrió el camino. Con un gran estilo, Luis Aragonés convenció a los futbolistas de que se podía ganar, cuando España llevaba tiempo sin poder pasar de los cuartos de final y sólo tenía en el recuerdo el título europeo de 1964. Después de eso llegó la gran liberación del equipo; entonces ganó el Mundial, que fue lo máximo, y volvió a quedarse con el europeo con una suficiencia extraordinaria, tal vez en su máxima expresión”. Y continuó: “España tuvo cuatro años impresionantes; es una racha difícil de repetir. Ahora España va a un torneo sabiendo que puede ganarlo, todos así lo piensan; parte como favorito porque tiene grandes jugadores y esa confianza que le dieron los títulos”, reflexiona.
–¿Qué es Lionel Messi?
–Pues, magia. Siempre se espera algo distinto de él, porque se disfruta de sus goles, de sus pases, de sus asistencias. Su imaginación es inagotable. Después de lo que le sucedió en el Mundial con Argentina, que no estuvo a la altura de lo que se esperaba, ha iniciado la Liga fantásticamente, lo que demuestra que en el Barça hay Messi para rato.
domingo, 2 de septiembre de 2018
Una foto con historia
Fuente: LdA @sietecallero
Esta es, aparentemente, una foto de un gol más de Telmo Zarra. Un derechazo y a la jaula. Uno más de los 335 que marcó en 354 partidos oficiales con el Athletic Club. El primero en el arranque de otra campaña liguera de su equipo. Sí, pero algo más también.
El legendario ariete del Athletic batía ese día por primera vez al pucelano Rico en San Mamés pero lo haría otra dos veces más a lo largo del choque. Los rojiblancos ganaron por 7-2 pero tampoco eso sería destacable porque dos meses después repetirían resultado ante el Sabadell.
Lo que hace especial la imagen es que corresponde a la primera ocasión en su carrera profesional en la que Zarra consiguió marcar un gol con el 9 en la espalda de su camisa. Ese 12 de septiembre de 1948, el Athletic lució dorsales por primera vez tras 50 años de historia.
Para la historia queda un once numerado como el que sacó Mr. Bagge.
1. Molinuevo. 2. Bertol. 3. Miguel Gainza. 4. Canito. 5. Barrenetxea. 6. Mugarra. 7. Iriondo. 8. Panizo. 9 Zarra. 10. Arrieta y 11. Piru Gainza.
Así, Zarra tuvo que esperar a su 9ª temporada para lucir el 9.
Extra bonus:
Por cierto, aquel sería el debut de Nicanor Sagarduy 'Canito', que se convirtió de esta manera en el primer jugador del Athletic en disputar todos los partidos como rojiblanco con dorsal en su equipación: 437 encuentros en 16 temporadas.
Esta es, aparentemente, una foto de un gol más de Telmo Zarra. Un derechazo y a la jaula. Uno más de los 335 que marcó en 354 partidos oficiales con el Athletic Club. El primero en el arranque de otra campaña liguera de su equipo. Sí, pero algo más también.
El legendario ariete del Athletic batía ese día por primera vez al pucelano Rico en San Mamés pero lo haría otra dos veces más a lo largo del choque. Los rojiblancos ganaron por 7-2 pero tampoco eso sería destacable porque dos meses después repetirían resultado ante el Sabadell.
Lo que hace especial la imagen es que corresponde a la primera ocasión en su carrera profesional en la que Zarra consiguió marcar un gol con el 9 en la espalda de su camisa. Ese 12 de septiembre de 1948, el Athletic lució dorsales por primera vez tras 50 años de historia.
Para la historia queda un once numerado como el que sacó Mr. Bagge.
1. Molinuevo. 2. Bertol. 3. Miguel Gainza. 4. Canito. 5. Barrenetxea. 6. Mugarra. 7. Iriondo. 8. Panizo. 9 Zarra. 10. Arrieta y 11. Piru Gainza.
Así, Zarra tuvo que esperar a su 9ª temporada para lucir el 9.
Extra bonus:
Por cierto, aquel sería el debut de Nicanor Sagarduy 'Canito', que se convirtió de esta manera en el primer jugador del Athletic en disputar todos los partidos como rojiblanco con dorsal en su equipación: 437 encuentros en 16 temporadas.
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