Viñeta publicada por Argote en el diario Deia el 09/11/2013
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domingo, 10 de noviembre de 2013
lunes, 4 de noviembre de 2013
"40.000 contra once, eso es el Athletic"
Artículo publicado por Unai Larrea en el diario Deia el 04/12/2010
"A Kepa con afecto y simpatía de su amigo Iribar". Kepa es Junkera e Iribar es, quién si no, el 'Chopo'. La fotografía en que descansa la dedicatoria, perfilada por un grueso rotulador negro sobre el uniforme rojiblanco de un muchacho que posa frágil y orgulloso en las faldas del Pagasarri, es el tesoro mejor guardado por el trikitilari. Junkera, hoy en el cénit de su creación musical como Iribar en aquellos 70, pisa el césped de San Mamés con la devoción con que un peregrino camina por tierra santa. Adora el Athletic e idolatra a Iribar, con el que dialogó el jueves en un encuentro auspiciado por DEIA. El derbi de Anoeta era el destino, y para alcanzarlo ambos exploraron diversos caminos, pero ninguno secundario.
Kepa Junkera nace en Bilbao el 10 de abril de 1965. Al día siguiente, el Athletic pierde en el Santiago Bernabéu por 1-0, gol de Puskas de penalti... a Iribar.
JOSÉ ÁNGEL IRIBAR: ¡Qué raro que al Madrid le pitaran un penalti a favor! Algunas cosas no han cambiado (ríe). No lo recuerdo bien. Me acuerdo mejor de mi debut aquí, en San Mamés, también contra el Madrid, también con un penalti, también chutado por Puskas. No había sido penalti y el público estaba enfadadísimo. "Chútalo fuera. Como lo metas, se monta una escandalera y no salimos vivos", le dije.
KEPA JUNKERA: ¿Y lo tiró fuera?
J. Á. I.: ¿Fuera? ¡Qué va!
K. J.: Cuando empecé a tocar, me resultaba increíble que un compañero no recordara un concierto o una ciudad. Yo lo memorizaba todo. ¡Todo era tan especial! Ahora me pasa como a ti con los partidos, que has tocado en tantos sitios que no te acuerdas de un montón de cosas.
J. Á. I.: Y eso que tú eres un chaval. Por eso me gustan estos encuentros: te ayudan a rescatar pedazos de memoria que están ahí pero no salen a la luz si no los estimulas. Por eso me gusta juntarme con los veteranos y recordar viejos tiempos. De alguna manera, me rejuvenece.
K. J.: Da la sensación de que las amistades que se forjan en el mundo del fútbol duran para siempre, ¿no? El Athletic siempre me ha transmitido camaradería y buen ambiente.
J. Á. I.: Siempre ha sido así. Hoy en día, que viajo con el equipo, coincido con rivales de aquella época y ves que todos tienen un gran respeto por el Athletic por eso, porque siempre ha sido un club ejemplar.
K. J.: El Athletic, en Bilbao y en Bizkaia, es algo más. En las casas, el Athletic es una parte más de la conversación. Mi madre, de la que heredé la pasión por la música, venía siempre a San Mamés. ¡Siempre! Cuando empecé a viajar con la música, cuando llamaba le preguntaba antes por el resultado del Athletic que por mis hermanos. Guardo como un tesoro una foto que me firmaste cuando yo tendría diez años, pero el verdadero tesoro lo descubrí cuando tuve la oportunidad de conocerte más de cerca, como persona. Admiro tu generosidad, tu sencillez y tu carisma, el ánimo que transmites a los jóvenes. Siempre me has transmitido energía. Estoy orgulloso de que el Athletic y Euskadi tengan un embajador que represente tan bien nuestra idiosincrasia.
J. Á. I.: ¿Y qué digo yo ahora? La admiración es mutua. Recuerdo el día que te conocí, eras un crío. Solía ir a las chocolatadas de los chavales, porque algunos amigos y conocidos me pedían que fuera, y me gustaba. Recuerdo aquel cumpleaños.
K. J.: En casa de mis primos, en Deusto. Cuando nos dijeron que iba a venir Iribar no nos lo podíamos creer.
J. Á. I.: He disfrutado viéndote crecer como músico y persona. Te admiro porque tu música tiene la virtud de alegrarme la vida, de ponerme en movimiento. Me da un impulso que seguramente necesito más que tú.
K. J.: No sólo mi música. Al posar para las fotos me has dicho que pisar San Mamés te rejuvenece.
J. Á. I.: Y con esta lluvia, más todavía. La lluvia le confiere al fútbol un toque épico. A mí siempre me gustó, y eso que siempre es más difícil jugar con lluvia, especialmente para los porteros. Pero tiene algo.
¿A qué suena San Mamés vacío?
K. J.: San Mamés nunca está vacío. Al contrario. Las sensaciones que experimentas aquí son tan personales, la imaginación vuela tan libre... Cuando sientes tan tuyo un santuario, nunca está vacío. San Mamés suena a energía, con ritmo y fuerza.
J. Á. I.: San Mamés es una coral, una coral bien empastada. Es emocionante ver cómo reacciona al unísono ante las distintos lances del juego, cómo se unen público y jugador, jugador y público. San Mamés suena a sinfonía coral.
¿Quién ejerce de director?
J. Á. I.: Es el Athletic, su filosofía. La filosofía dirige ese concierto.
Pero en San Mamés ya no se canta. Se grita, pero no se canta.
K. J.: Lo de cantar se perdió bastante cuando se cambiaron los fondos de pie por asientos tras las porterías. Estamos en un momento de cambio. Aún recuerdo cómo rugía el Stadio Comunale de Turín en un partido del Athletic de la UEFA. Perdimos 5-1 y dimitió Kendall. Aquí casi le damos la vuelta. ¡Cómo rugía! Pero que todo un estadio cante no es sencillo. Como no trabajes en una zona concreta, con 300 personas…
J. Á. I.: En ese sentido, tú hiciste un gran trabajo. Hablaste con todos nosotros, ex jugadores y demás, para sacar un disco de canciones.
Pero se canta más en la calle o en el bar que en San Mamés.
J. Á. I.: Aún hace falta tiempo para que esas canciones cuajen.
K. J.: Pero es cierto. Yo recuerdo en Salamanca las que liábamos con la triki por las calles y los bares. Pero llegabas al campo y, no sé, te colocabas en otro plano.
¿A qué suena un derbi como el del domingo en Anoeta?
J. Á. I.: El derbi suena bien. Somos un pueblo muy pequeño y nos conocemos mucha gente. Un derbi es una vuelta a las raíces del fútbol, cuando se jugaban un montón de derbis. Cuando eres jugador, ese ambiente especial te cala hasta los huesos porque todos tus amigos y todos en tu pueblo están pendientes del partido. La discusión y la apuesta siempre han gustado a los vascos. Y esa dinámica de rivalidad sana es buena.
K. J.: Para mí, un derbi es los jugadores de la Real y del Athletic con la ikurriña. Ésa es mi imagen.
J. Á. I.: Que se repetirá este domingo, la misma fecha, 5 de diciembre, que aquel derbi de 1976.
K. J.: Atocha era una maravilla. Y aquel equipo de la Real que yo conocí, y sufrí, era espectacular. En Gipuzkoa también hay muchísima energía en torno a la Real.
J. Á. I.: Sí, muchísima. Yo percibo un ambiente especial para este derbi: desde la gente joven que no lo conoce por estos años sin derbi hasta aquellos que descubrieron algo nuevo en la final de Valencia. Este derbi tiene algo. Y lo puedo decir por experiencia, por el número de peticiones de entradas que he recibido.
K. J.: Estuve en el 5-0 de Anoeta. Jugaba Kodro en la Real, ¿no?
J. Á. I.: Sí, nos hizo tres.
K. J.: No guardo un buen recuerdo de aquel derbi. Y no lo digo por el resultado, sino por lo enrarecido que estaba el ambiente. No salí muy a gusto del campo, y sin embargo los prolegómenos en la Parte Vieja fueron una maravilla. Al final, esto es un partido de fútbol, nada más. Los equipos vascos no podemos permitirnos perder los papeles.
J. Á. I.: En 1976 sacamos la ikurriña cuando estaba ilegalizada porque los jugadores de uno y otro equipo pensábamos que podíamos aportar algo a nuestra sociedad.
Le metieron a usted cinco aquel día.
J. Á. I.: Sí, pero eso es anecdótico. Fue un partido muy abierto, de muchas ocasiones. Perdimos 5-0, pero Arconada tuvo una gran tarde. Además, casi todos estábamos pensando más en el día después que en el partido, en lo que nos podía pasar por lo que habíamos hecho. Pero en Bilbao también se recuerda mucho el derbi que nos dio la última Liga en 1984.
K. J.: ¡Aquello fue impresionante! El ambiente, los goles de Rocky Liceranzu… Yo lo viví en el campo.
J. Á. I.: Aquello fue una gran hazaña del fútbol vasco. ¡Cuatro títulos de Liga consecutivos! De Guinness.
K. J.: También estuvimos en la final de 1984, contra el Barcelona. Estábamos medio perdidos por Madrid, pero fue doblar una calle y, de repente, toparnos con miles y miles de hinchas y banderas del Athletic. Y lo del campo era impresionante. Se respiraba allí, en el Bernabéu, un sentimiento de pertenencia que iba mucho más allá de ganar o de perder aquel partido. Encima ganamos, y fíjate qué equipo tenía ya el Barcelona: Maradona, Schuster…
J. Á. I.: El Barcelona siempre ha tenido grandes equipos. Nosotros, cuando jugamos la final de la UEFA (1977), también eliminamos al Barcelona de Cruyff, Neeskens y compañía, y al Milan. El Athletic siempre ha tenido un gen ganador, y lo debe conservar.
¿Ganará el Athletic en Anoeta?
J. Á. I.: Llegamos los dos equipos en un momento bueno, en mitad de la tabla, holgados, mirando hacia arriba, sin nada altisonante que distorsione el ambiente… El partido lo tiene todo para que sea una fiesta del fútbol vasco. En un derbi, tan importante como el partido es el antes y, sobre todo, el después. Ese ambiente festivo y de hermandad se tiene que recuperar. Discutiendo si hace falta, sanamente, pero también cantando.
K. J.: En un derbi se trata de que la gente lo pase bien: ir a Donostia, dar una vuelta por lo Viejo, comer, cantar, intercambiar bromas… y que gane el mejor. Y ojalá sea el Athletic.
J. Á. I.: Yo veo bien al equipo, me da buena espina. Lleva unos años en construcción, pero lo veo ya a punto de cuajar y de romper en equipo importante. Si queremos aspirar a Europa, incluso a títulos, tenemos que retener a nuestros jugadores más importantes, y para eso el club tiene que tener músculo económico. Entre todos, tenemos que convencer a esos jugadores de que en ninguna parte van a estar mejor que aquí.
K. J.: Para un equipo tan joven es fundamental arrancar bien la temporada. Eso ahuyenta los fantasmas que hace no demasiado veíamos a menudo… Ya no. Hoy ves a Muniain y dices: "¡Esto es el Athletic!". Su desparpajo, su competitividad, su amor por los colores… El día que perdamos eso, nuestra personalidad, dejaremos de ser el Athletic. Yo lo traslado a la música: aquí no seremos grandes genios como puede haber en Alemania o Estados Unidos, pero tenemos nuestros talentos y nuestros instrumentos: la txalaparta, la alboka, la triki… Y tenemos una forma muy personal de sentir el ritmo, tenemos nuestro espacio en el mundo. Y ese espacio lo tiene el Athletic. Ese sentir lo transmite Muniain, tan talentoso, pero también Toquero, que conecta gracias a su trabajo, a su esfuerzo, a su entrega… El Athletic es esa mezcla de talento y fuerza, de calidad e identificación.
De Muniain asombra su visión de las cosas a su edad. "40.000 contra once, que yo sepa, no es inferioridad", dijo el día que el Athletic derrotó con nueve al Almería.
J. Á. I.: Es una frase redonda, la frase del año. ¡Eso es el Athletic! Resume todo lo que hemos hablado: lo potente y sinfónico que suena San Mamés. Nuestro público es exigente, no anima sin más, pero sabe cuándo el equipo lo necesita. Y cuando ve esa necesidad, se vuelca y es único.
K. J.: Muniain es muy directo, muy vertical. Va siempre a por su objetivo. Lo identificaría con nuestra pandereta: mantiene el ritmo y, a su vez, se le oye desde muy lejos. Me gustaría poder verle en directo en Anoeta, pero tengo el derbi cultural de la Azoka, que también es muy importante y, al igual que el fútbol, mueve mucha gente y muchas ilusiones.
J. Á. I.: Yo también me apunto a ese derbi cultural. Daré una vuelta.
K. J.: Un año estuvimos firmando los discos de "Athletic Bihotzez".
J. Á. I.: Cómo no me iba a acordar si aún me duele la muñeca de tanta firma que echamos (ríe).
A Kepa no se lo digas: ha firmado uno por uno los discos que DEIA va a poner a la venta los sábados 4 (hoy), 11 y 18 de diciembre.
K. J.: Pero en esta profesión hay pocas cosas más gratificantes que el contacto con la gente: charlar, cantar, firmar unos discos... Para mí, eso es un privilegio. No entiendo al artista o al futbolista que evita a la gente.
J. Á. I.: A mí me halaga la ilusión con que mucha gente se acerca a darte la mano o a pedirte un autógrafo.
K. J.: Mira ese chaval de Guatemala con el que nos hemos fotografiado en el campo. Viene a visitar San Mamés y se topa con una leyenda como Iribar y con un músico. ¿Cómo le voy a negar una foto? Los artistas vascos debemos ganarnos los amigos uno a uno, no somos stars. Y este hombre, de vuelta en Guatemala, dirá que se ha sacado una foto con el mítico Iribar y con un músico vasco llamado Kepa Junkera, y alguno de sus amigos quizá busque mi nombre en internet, y tal vez escuche una canción, y tal vez compre mi disco por internet, y tal vez lo aconseje a sus amigos… Nunca se sabe en qué puede transformarse un sencillo gesto.
"A Kepa con afecto y simpatía de su amigo Iribar". Kepa es Junkera e Iribar es, quién si no, el 'Chopo'. La fotografía en que descansa la dedicatoria, perfilada por un grueso rotulador negro sobre el uniforme rojiblanco de un muchacho que posa frágil y orgulloso en las faldas del Pagasarri, es el tesoro mejor guardado por el trikitilari. Junkera, hoy en el cénit de su creación musical como Iribar en aquellos 70, pisa el césped de San Mamés con la devoción con que un peregrino camina por tierra santa. Adora el Athletic e idolatra a Iribar, con el que dialogó el jueves en un encuentro auspiciado por DEIA. El derbi de Anoeta era el destino, y para alcanzarlo ambos exploraron diversos caminos, pero ninguno secundario.
Kepa Junkera nace en Bilbao el 10 de abril de 1965. Al día siguiente, el Athletic pierde en el Santiago Bernabéu por 1-0, gol de Puskas de penalti... a Iribar.
JOSÉ ÁNGEL IRIBAR: ¡Qué raro que al Madrid le pitaran un penalti a favor! Algunas cosas no han cambiado (ríe). No lo recuerdo bien. Me acuerdo mejor de mi debut aquí, en San Mamés, también contra el Madrid, también con un penalti, también chutado por Puskas. No había sido penalti y el público estaba enfadadísimo. "Chútalo fuera. Como lo metas, se monta una escandalera y no salimos vivos", le dije.
KEPA JUNKERA: ¿Y lo tiró fuera?
J. Á. I.: ¿Fuera? ¡Qué va!
K. J.: Cuando empecé a tocar, me resultaba increíble que un compañero no recordara un concierto o una ciudad. Yo lo memorizaba todo. ¡Todo era tan especial! Ahora me pasa como a ti con los partidos, que has tocado en tantos sitios que no te acuerdas de un montón de cosas.
J. Á. I.: Y eso que tú eres un chaval. Por eso me gustan estos encuentros: te ayudan a rescatar pedazos de memoria que están ahí pero no salen a la luz si no los estimulas. Por eso me gusta juntarme con los veteranos y recordar viejos tiempos. De alguna manera, me rejuvenece.
K. J.: Da la sensación de que las amistades que se forjan en el mundo del fútbol duran para siempre, ¿no? El Athletic siempre me ha transmitido camaradería y buen ambiente.
J. Á. I.: Siempre ha sido así. Hoy en día, que viajo con el equipo, coincido con rivales de aquella época y ves que todos tienen un gran respeto por el Athletic por eso, porque siempre ha sido un club ejemplar.
K. J.: El Athletic, en Bilbao y en Bizkaia, es algo más. En las casas, el Athletic es una parte más de la conversación. Mi madre, de la que heredé la pasión por la música, venía siempre a San Mamés. ¡Siempre! Cuando empecé a viajar con la música, cuando llamaba le preguntaba antes por el resultado del Athletic que por mis hermanos. Guardo como un tesoro una foto que me firmaste cuando yo tendría diez años, pero el verdadero tesoro lo descubrí cuando tuve la oportunidad de conocerte más de cerca, como persona. Admiro tu generosidad, tu sencillez y tu carisma, el ánimo que transmites a los jóvenes. Siempre me has transmitido energía. Estoy orgulloso de que el Athletic y Euskadi tengan un embajador que represente tan bien nuestra idiosincrasia.
J. Á. I.: ¿Y qué digo yo ahora? La admiración es mutua. Recuerdo el día que te conocí, eras un crío. Solía ir a las chocolatadas de los chavales, porque algunos amigos y conocidos me pedían que fuera, y me gustaba. Recuerdo aquel cumpleaños.
K. J.: En casa de mis primos, en Deusto. Cuando nos dijeron que iba a venir Iribar no nos lo podíamos creer.
J. Á. I.: He disfrutado viéndote crecer como músico y persona. Te admiro porque tu música tiene la virtud de alegrarme la vida, de ponerme en movimiento. Me da un impulso que seguramente necesito más que tú.
K. J.: No sólo mi música. Al posar para las fotos me has dicho que pisar San Mamés te rejuvenece.
J. Á. I.: Y con esta lluvia, más todavía. La lluvia le confiere al fútbol un toque épico. A mí siempre me gustó, y eso que siempre es más difícil jugar con lluvia, especialmente para los porteros. Pero tiene algo.
¿A qué suena San Mamés vacío?
K. J.: San Mamés nunca está vacío. Al contrario. Las sensaciones que experimentas aquí son tan personales, la imaginación vuela tan libre... Cuando sientes tan tuyo un santuario, nunca está vacío. San Mamés suena a energía, con ritmo y fuerza.
J. Á. I.: San Mamés es una coral, una coral bien empastada. Es emocionante ver cómo reacciona al unísono ante las distintos lances del juego, cómo se unen público y jugador, jugador y público. San Mamés suena a sinfonía coral.
¿Quién ejerce de director?
J. Á. I.: Es el Athletic, su filosofía. La filosofía dirige ese concierto.
Pero en San Mamés ya no se canta. Se grita, pero no se canta.
K. J.: Lo de cantar se perdió bastante cuando se cambiaron los fondos de pie por asientos tras las porterías. Estamos en un momento de cambio. Aún recuerdo cómo rugía el Stadio Comunale de Turín en un partido del Athletic de la UEFA. Perdimos 5-1 y dimitió Kendall. Aquí casi le damos la vuelta. ¡Cómo rugía! Pero que todo un estadio cante no es sencillo. Como no trabajes en una zona concreta, con 300 personas…
J. Á. I.: En ese sentido, tú hiciste un gran trabajo. Hablaste con todos nosotros, ex jugadores y demás, para sacar un disco de canciones.
Pero se canta más en la calle o en el bar que en San Mamés.
J. Á. I.: Aún hace falta tiempo para que esas canciones cuajen.
K. J.: Pero es cierto. Yo recuerdo en Salamanca las que liábamos con la triki por las calles y los bares. Pero llegabas al campo y, no sé, te colocabas en otro plano.
¿A qué suena un derbi como el del domingo en Anoeta?
J. Á. I.: El derbi suena bien. Somos un pueblo muy pequeño y nos conocemos mucha gente. Un derbi es una vuelta a las raíces del fútbol, cuando se jugaban un montón de derbis. Cuando eres jugador, ese ambiente especial te cala hasta los huesos porque todos tus amigos y todos en tu pueblo están pendientes del partido. La discusión y la apuesta siempre han gustado a los vascos. Y esa dinámica de rivalidad sana es buena.
K. J.: Para mí, un derbi es los jugadores de la Real y del Athletic con la ikurriña. Ésa es mi imagen.
J. Á. I.: Que se repetirá este domingo, la misma fecha, 5 de diciembre, que aquel derbi de 1976.
K. J.: Atocha era una maravilla. Y aquel equipo de la Real que yo conocí, y sufrí, era espectacular. En Gipuzkoa también hay muchísima energía en torno a la Real.
J. Á. I.: Sí, muchísima. Yo percibo un ambiente especial para este derbi: desde la gente joven que no lo conoce por estos años sin derbi hasta aquellos que descubrieron algo nuevo en la final de Valencia. Este derbi tiene algo. Y lo puedo decir por experiencia, por el número de peticiones de entradas que he recibido.
K. J.: Estuve en el 5-0 de Anoeta. Jugaba Kodro en la Real, ¿no?
J. Á. I.: Sí, nos hizo tres.
K. J.: No guardo un buen recuerdo de aquel derbi. Y no lo digo por el resultado, sino por lo enrarecido que estaba el ambiente. No salí muy a gusto del campo, y sin embargo los prolegómenos en la Parte Vieja fueron una maravilla. Al final, esto es un partido de fútbol, nada más. Los equipos vascos no podemos permitirnos perder los papeles.
J. Á. I.: En 1976 sacamos la ikurriña cuando estaba ilegalizada porque los jugadores de uno y otro equipo pensábamos que podíamos aportar algo a nuestra sociedad.
Le metieron a usted cinco aquel día.
J. Á. I.: Sí, pero eso es anecdótico. Fue un partido muy abierto, de muchas ocasiones. Perdimos 5-0, pero Arconada tuvo una gran tarde. Además, casi todos estábamos pensando más en el día después que en el partido, en lo que nos podía pasar por lo que habíamos hecho. Pero en Bilbao también se recuerda mucho el derbi que nos dio la última Liga en 1984.
K. J.: ¡Aquello fue impresionante! El ambiente, los goles de Rocky Liceranzu… Yo lo viví en el campo.
J. Á. I.: Aquello fue una gran hazaña del fútbol vasco. ¡Cuatro títulos de Liga consecutivos! De Guinness.
K. J.: También estuvimos en la final de 1984, contra el Barcelona. Estábamos medio perdidos por Madrid, pero fue doblar una calle y, de repente, toparnos con miles y miles de hinchas y banderas del Athletic. Y lo del campo era impresionante. Se respiraba allí, en el Bernabéu, un sentimiento de pertenencia que iba mucho más allá de ganar o de perder aquel partido. Encima ganamos, y fíjate qué equipo tenía ya el Barcelona: Maradona, Schuster…
J. Á. I.: El Barcelona siempre ha tenido grandes equipos. Nosotros, cuando jugamos la final de la UEFA (1977), también eliminamos al Barcelona de Cruyff, Neeskens y compañía, y al Milan. El Athletic siempre ha tenido un gen ganador, y lo debe conservar.
¿Ganará el Athletic en Anoeta?
J. Á. I.: Llegamos los dos equipos en un momento bueno, en mitad de la tabla, holgados, mirando hacia arriba, sin nada altisonante que distorsione el ambiente… El partido lo tiene todo para que sea una fiesta del fútbol vasco. En un derbi, tan importante como el partido es el antes y, sobre todo, el después. Ese ambiente festivo y de hermandad se tiene que recuperar. Discutiendo si hace falta, sanamente, pero también cantando.
K. J.: En un derbi se trata de que la gente lo pase bien: ir a Donostia, dar una vuelta por lo Viejo, comer, cantar, intercambiar bromas… y que gane el mejor. Y ojalá sea el Athletic.
J. Á. I.: Yo veo bien al equipo, me da buena espina. Lleva unos años en construcción, pero lo veo ya a punto de cuajar y de romper en equipo importante. Si queremos aspirar a Europa, incluso a títulos, tenemos que retener a nuestros jugadores más importantes, y para eso el club tiene que tener músculo económico. Entre todos, tenemos que convencer a esos jugadores de que en ninguna parte van a estar mejor que aquí.
K. J.: Para un equipo tan joven es fundamental arrancar bien la temporada. Eso ahuyenta los fantasmas que hace no demasiado veíamos a menudo… Ya no. Hoy ves a Muniain y dices: "¡Esto es el Athletic!". Su desparpajo, su competitividad, su amor por los colores… El día que perdamos eso, nuestra personalidad, dejaremos de ser el Athletic. Yo lo traslado a la música: aquí no seremos grandes genios como puede haber en Alemania o Estados Unidos, pero tenemos nuestros talentos y nuestros instrumentos: la txalaparta, la alboka, la triki… Y tenemos una forma muy personal de sentir el ritmo, tenemos nuestro espacio en el mundo. Y ese espacio lo tiene el Athletic. Ese sentir lo transmite Muniain, tan talentoso, pero también Toquero, que conecta gracias a su trabajo, a su esfuerzo, a su entrega… El Athletic es esa mezcla de talento y fuerza, de calidad e identificación.
De Muniain asombra su visión de las cosas a su edad. "40.000 contra once, que yo sepa, no es inferioridad", dijo el día que el Athletic derrotó con nueve al Almería.
J. Á. I.: Es una frase redonda, la frase del año. ¡Eso es el Athletic! Resume todo lo que hemos hablado: lo potente y sinfónico que suena San Mamés. Nuestro público es exigente, no anima sin más, pero sabe cuándo el equipo lo necesita. Y cuando ve esa necesidad, se vuelca y es único.
K. J.: Muniain es muy directo, muy vertical. Va siempre a por su objetivo. Lo identificaría con nuestra pandereta: mantiene el ritmo y, a su vez, se le oye desde muy lejos. Me gustaría poder verle en directo en Anoeta, pero tengo el derbi cultural de la Azoka, que también es muy importante y, al igual que el fútbol, mueve mucha gente y muchas ilusiones.
J. Á. I.: Yo también me apunto a ese derbi cultural. Daré una vuelta.
K. J.: Un año estuvimos firmando los discos de "Athletic Bihotzez".
J. Á. I.: Cómo no me iba a acordar si aún me duele la muñeca de tanta firma que echamos (ríe).
A Kepa no se lo digas: ha firmado uno por uno los discos que DEIA va a poner a la venta los sábados 4 (hoy), 11 y 18 de diciembre.
K. J.: Pero en esta profesión hay pocas cosas más gratificantes que el contacto con la gente: charlar, cantar, firmar unos discos... Para mí, eso es un privilegio. No entiendo al artista o al futbolista que evita a la gente.
J. Á. I.: A mí me halaga la ilusión con que mucha gente se acerca a darte la mano o a pedirte un autógrafo.
K. J.: Mira ese chaval de Guatemala con el que nos hemos fotografiado en el campo. Viene a visitar San Mamés y se topa con una leyenda como Iribar y con un músico. ¿Cómo le voy a negar una foto? Los artistas vascos debemos ganarnos los amigos uno a uno, no somos stars. Y este hombre, de vuelta en Guatemala, dirá que se ha sacado una foto con el mítico Iribar y con un músico vasco llamado Kepa Junkera, y alguno de sus amigos quizá busque mi nombre en internet, y tal vez escuche una canción, y tal vez compre mi disco por internet, y tal vez lo aconseje a sus amigos… Nunca se sabe en qué puede transformarse un sencillo gesto.
Exíto en la subasta benefica
(Fuente: Boletín distribuido en San Mamés en el partido Athletic Club - Villarreal 21/10/13)
LA FUNDACIÓN ATHLETIC CLUB CONSIGUIÓ RECAUDAR EN LA SUBASTA BENÉFICA DE LAS CAMISETAS UN TOTAL DE 14.516 EUROS, IMPORTE QUE IRÁ DESTINADO A CÁRITAS BIZKAIA
Se puede catalogar como de éxito rotundo la subasta de carácter solidario, organizada por la Fundación Athletic Club entre los días 4 y 14 de octubre. En total se recaudaron 14.516 euros, que serán donados a Cáritas Bizkaia para sus proyectos sociales. A través de la misma se pusieron a la venta a un precio de salida de 75 euros, las camisetas de todos los jugadores que participaron en el Athletic Club en la despedida del antiguo San Mamés frente a la selección de Bizkaia, excepto la de Iker Muniain quien, ese día, se encontraba concentrado con la selección española sub-21. Cada una de ellas está firmada por el respectivo jugador. Hubo un aficionado que pagó 3.750 euros por la elástica de Julen Guerrero, y otro, 1.806 euros por la de Dani, las dos más apreciadas. Por otro lado, no entraron en la subasta las de Gurpegi e Iribar, cuyas zamarras han pasado a formar parte de la colección del Museo Athletic Club, patrimonio de todos los socios y socias.
LA FUNDACIÓN ATHLETIC CLUB CONSIGUIÓ RECAUDAR EN LA SUBASTA BENÉFICA DE LAS CAMISETAS UN TOTAL DE 14.516 EUROS, IMPORTE QUE IRÁ DESTINADO A CÁRITAS BIZKAIA
Se puede catalogar como de éxito rotundo la subasta de carácter solidario, organizada por la Fundación Athletic Club entre los días 4 y 14 de octubre. En total se recaudaron 14.516 euros, que serán donados a Cáritas Bizkaia para sus proyectos sociales. A través de la misma se pusieron a la venta a un precio de salida de 75 euros, las camisetas de todos los jugadores que participaron en el Athletic Club en la despedida del antiguo San Mamés frente a la selección de Bizkaia, excepto la de Iker Muniain quien, ese día, se encontraba concentrado con la selección española sub-21. Cada una de ellas está firmada por el respectivo jugador. Hubo un aficionado que pagó 3.750 euros por la elástica de Julen Guerrero, y otro, 1.806 euros por la de Dani, las dos más apreciadas. Por otro lado, no entraron en la subasta las de Gurpegi e Iribar, cuyas zamarras han pasado a formar parte de la colección del Museo Athletic Club, patrimonio de todos los socios y socias.
sábado, 2 de noviembre de 2013
miércoles, 30 de octubre de 2013
Bilbao, arte moderno
Artículo publicado por Jon Rivas en el diario elmundo.es el 30/10/2013
El Athletic sigue siendo un club atractivo fuera de Bilbao. Los números que detallaba hace una semana un web británica, que colocaba al club bilbaíno como el decimotercero del mundo en número de seguidores (nueve millones), es un dato. También, el interés que tiene en algunos medios de comunicación, como el prestigioso diario francés L`Equipe, que en su edición de hoy dedica media página al club bilbaino, bajo el epígrafe de 'Bilbao, arte moderno'.
El hecho de que en las filas del Athletic juegue un futbolista francés, Aymeric Laporte, no ha pasado desapercidido al corresponsal permanente del rotativo, que se hace eco de sus palabras en torno a lo que será el nuevo San Mamés cuando esté terminado: "Será un estadio magnífico. A mi me recuerda al del Arsenal", apunta el goleador del pasado lunes en el Coliséum Alfonso Pérez. Laporte también confiesa que "el objetivo de esta temporada es entrar en Europa".
"Quinto en la Liga, el Athletic está marcado por su tradicional identidad vasca, pero es también uno de los clubes más dinámicos en España", señala el reportaje, que destaca el hecho de que haya casi 10.000 socios nuevos esperando turno para ocupar su asiento en el nuevo campo cuando esté terminado, "en agosto de 2014".
El reportaje elogia la política del Athletic de destinar el 15% de su presupuesto a fomentar los jugadores de la cantera "todos educados en el respeto a las tradiciones del club y su historia", y destaca que el hecho de cobrar 30 millones de euros anuales en derechos televisivos se debe a su buena posición en las audiencias gracias a su "popularidad".
El Athletic sigue siendo un club atractivo fuera de Bilbao. Los números que detallaba hace una semana un web británica, que colocaba al club bilbaíno como el decimotercero del mundo en número de seguidores (nueve millones), es un dato. También, el interés que tiene en algunos medios de comunicación, como el prestigioso diario francés L`Equipe, que en su edición de hoy dedica media página al club bilbaino, bajo el epígrafe de 'Bilbao, arte moderno'.
El hecho de que en las filas del Athletic juegue un futbolista francés, Aymeric Laporte, no ha pasado desapercidido al corresponsal permanente del rotativo, que se hace eco de sus palabras en torno a lo que será el nuevo San Mamés cuando esté terminado: "Será un estadio magnífico. A mi me recuerda al del Arsenal", apunta el goleador del pasado lunes en el Coliséum Alfonso Pérez. Laporte también confiesa que "el objetivo de esta temporada es entrar en Europa".
"Quinto en la Liga, el Athletic está marcado por su tradicional identidad vasca, pero es también uno de los clubes más dinámicos en España", señala el reportaje, que destaca el hecho de que haya casi 10.000 socios nuevos esperando turno para ocupar su asiento en el nuevo campo cuando esté terminado, "en agosto de 2014".
El reportaje elogia la política del Athletic de destinar el 15% de su presupuesto a fomentar los jugadores de la cantera "todos educados en el respeto a las tradiciones del club y su historia", y destaca que el hecho de cobrar 30 millones de euros anuales en derechos televisivos se debe a su buena posición en las audiencias gracias a su "popularidad".
Athletic Club Campeón Juveniles 1965-66
Hemos recibido, via e-mail, esta tarjeta de agradecimiento por el cuarto campeonato consecutivo obtenido por los juveniles del Athletic Club en la temporada 65-66.
Muchas gracias.
Muchas gracias.
viernes, 25 de octubre de 2013
miércoles, 23 de octubre de 2013
Llorente nunca entendió nada
Artículo publicado por Jon Rivas en la sección 'La Gabarra' del mundo.es el 22/10/2013
Fernando Llorente realizó ayer una ronda de esas que tanto le gustan para reír con ganas las bromas que le hacen desde sus emisoras amigas (no sé si habló para Radio Taxi), y responder a las preguntas de unos cuantos periódicos. Prácticamente, todas las entrevistas, radiofónicas e impresas, fueron iguales. En todas decía lo mismo; en todas le cuestionaban lo mismo. En algunas, con una falta de rigor periodístico preocupante: "¿Por qué vendieron a Javi Martínez y a ti no?, le preguntaban en una de ellas, cuando cualquier reportero mínimamente documentado tiene que saber que el mediocentro del Bayern pagó su cláusula de rescisión precisamente porque el Athletic no le quería vender.
Llorente suelta varias perlas. Una de ellas, sobre la intensidad de los entrenamientos de la Juventus, a la que no estaba acostumbrando. Dice que nunca se había entrenado así, y lo dice él, que era uno de los que, en su círculo íntimo, se quejaba de que Bielsa los tenía agobiados con sesiones mañana y tarde, con entrenamientos de más de dos horas. Lo dice él que fue expulsado de una práctica porque se estaba tocando las narices, algo que corroboraron quienes asistieron a esa sesión a puerta abierta, como todas las de un Bielsa transparente. Lo dice él, que tuvo una terrible bronca con el técnico argentino porque se negó a jugar un partidillo contra el filial, porque, entre otras cosas, les exigía un ritmo infernal. Lo dice él, del que su actual entrenador ha dicho que se pasó un año de vacaciones en el Athletic. Literal.
Dice más cosas: por ejemplo, que no juega porque aún no ha asimilado las variaciones técnicas de Conte; los movimientos que pide a sus jugadores. Que eso exige mucho esfuerzo. "Este equipo lleva tres años jugando junto". Y lo dice él, que fue a colegio de pago, con los recibos mensuales abonados por el Athletic; lo dice él, que tiene a su lado a Carlos Tévez, que sí juega, que nunca fue a colegio de pago, porque era un pandillero del barrio más peligroso de Buenos Aires y que sí se ha aprendido las variaciones tácticas de Conte. Llegaron a Turín a la vez.
Llorente no entiende por qué el Athletic no le dejó marchar: "Aún hoy no lo entiendo. El Athletic es un club de cantera y no puede dejar marchar a sus mejores jugadores. Esa es la explicación que me daban a mí", dice. Es decir: no entiende que -acertada o equivocadamente- el club hizo valer sus derechos contractuales, que los contratos están para cumplirlos, que es lo que hizo Javi Martínez: cumplió su contrato, pagó 40 millones y se fue.
No entiende por qué se le criticó en Bilbao por aplaudir al público del Bernabéu que le jaleaba. No entendió, y sigue sin hacerlo, que mientras esa misma grada estaba gritando a sus compañeros "Susaeta es de la ETA" y "Gurpegui, eres un yonki", tal vez, aunque sólo fuera por compañerismo con unos futbolistas que le defendieron siempre, esa no era la postura más adecuada en aquel momento. Tal vez no entendió que aquel aplauso era más un motivo de escarnio para el club que le pagaba que una vindicación de su figura, que siempre había sido vilipendiada en aquel escenario.
Tal vez, en el fondo, lo que sucede es que Llorente, que llegó al Athletic con doce años, que pasó por todas las escalas, que debutó joven, que tuvo tres temporadas oscurísimas en las que el club tuvo la paciencia que tal vez la Juventus no tenga, que se convirtió con 3,5 millones de euros netos, en el jugador mejor pagado de la plantilla, al que ofrecieron cinco, una oferta que él mismo calificó como "imposible de rechazar", nunca entendió nada. Y sigue sin entender.
Fernando Llorente realizó ayer una ronda de esas que tanto le gustan para reír con ganas las bromas que le hacen desde sus emisoras amigas (no sé si habló para Radio Taxi), y responder a las preguntas de unos cuantos periódicos. Prácticamente, todas las entrevistas, radiofónicas e impresas, fueron iguales. En todas decía lo mismo; en todas le cuestionaban lo mismo. En algunas, con una falta de rigor periodístico preocupante: "¿Por qué vendieron a Javi Martínez y a ti no?, le preguntaban en una de ellas, cuando cualquier reportero mínimamente documentado tiene que saber que el mediocentro del Bayern pagó su cláusula de rescisión precisamente porque el Athletic no le quería vender.
Llorente suelta varias perlas. Una de ellas, sobre la intensidad de los entrenamientos de la Juventus, a la que no estaba acostumbrando. Dice que nunca se había entrenado así, y lo dice él, que era uno de los que, en su círculo íntimo, se quejaba de que Bielsa los tenía agobiados con sesiones mañana y tarde, con entrenamientos de más de dos horas. Lo dice él que fue expulsado de una práctica porque se estaba tocando las narices, algo que corroboraron quienes asistieron a esa sesión a puerta abierta, como todas las de un Bielsa transparente. Lo dice él, que tuvo una terrible bronca con el técnico argentino porque se negó a jugar un partidillo contra el filial, porque, entre otras cosas, les exigía un ritmo infernal. Lo dice él, del que su actual entrenador ha dicho que se pasó un año de vacaciones en el Athletic. Literal.
Dice más cosas: por ejemplo, que no juega porque aún no ha asimilado las variaciones técnicas de Conte; los movimientos que pide a sus jugadores. Que eso exige mucho esfuerzo. "Este equipo lleva tres años jugando junto". Y lo dice él, que fue a colegio de pago, con los recibos mensuales abonados por el Athletic; lo dice él, que tiene a su lado a Carlos Tévez, que sí juega, que nunca fue a colegio de pago, porque era un pandillero del barrio más peligroso de Buenos Aires y que sí se ha aprendido las variaciones tácticas de Conte. Llegaron a Turín a la vez.
Llorente no entiende por qué el Athletic no le dejó marchar: "Aún hoy no lo entiendo. El Athletic es un club de cantera y no puede dejar marchar a sus mejores jugadores. Esa es la explicación que me daban a mí", dice. Es decir: no entiende que -acertada o equivocadamente- el club hizo valer sus derechos contractuales, que los contratos están para cumplirlos, que es lo que hizo Javi Martínez: cumplió su contrato, pagó 40 millones y se fue.
No entiende por qué se le criticó en Bilbao por aplaudir al público del Bernabéu que le jaleaba. No entendió, y sigue sin hacerlo, que mientras esa misma grada estaba gritando a sus compañeros "Susaeta es de la ETA" y "Gurpegui, eres un yonki", tal vez, aunque sólo fuera por compañerismo con unos futbolistas que le defendieron siempre, esa no era la postura más adecuada en aquel momento. Tal vez no entendió que aquel aplauso era más un motivo de escarnio para el club que le pagaba que una vindicación de su figura, que siempre había sido vilipendiada en aquel escenario.
Tal vez, en el fondo, lo que sucede es que Llorente, que llegó al Athletic con doce años, que pasó por todas las escalas, que debutó joven, que tuvo tres temporadas oscurísimas en las que el club tuvo la paciencia que tal vez la Juventus no tenga, que se convirtió con 3,5 millones de euros netos, en el jugador mejor pagado de la plantilla, al que ofrecieron cinco, una oferta que él mismo calificó como "imposible de rechazar", nunca entendió nada. Y sigue sin entender.
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