El Athletic venció 4-3 al Barça a falta de dos jornadas y se adjudicó el título matemáticamente en 1930 sin perder un partido
Fue uno de esos partidos épicos que acabó con final feliz. El campeonato de liga, en su segunda edición, estaba al rojo vivo entre los dos máximos aspirantes al título: el campeón FC Barcelona y el Athletic Club. A falta de tres jornadas para la conclusión, los rojiblancos recibían al conjunto culé en San Mamés en un partido que prometía emociones y que, sin saberlo, quedaría grabado en la memoria de los aficionados para siempre. Con tres puntos de ventaja en la tabla, el Athletic necesitaba el triunfo para ganar matemáticamente la liga y mejor no pudo empezar con el gol de Chirri II, en el primer minuto de juego. Gorostiza y Lafuente ampliaron la ventaja dejando prácticamente sentenciada la liga, pero el Barça, nunca dispuesto a rendirse, explotó su furia ofensiva en un instante vertiginoso. En apenas cuatro minutos, los catalanes, dirigidos por James Bellamy desde el banquillo, marcaron tres goles (Diego, Bestit y Arocha) y lograron igualar el marcador antes del descanso.
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viernes, 6 de marzo de 2026
La primera Liga
Fuente: Boletín del partido Athletic Club - FC Barcelona (07/03/2026)
En la segunda parte, el meta catalán Uriach cayó lesionado al lanzarse a los pies de Lafuente, por lo que fue sustituido por Llorens, que realizó “unas impresionantes paradas”. Y a ocho minutos del final, Gorostiza, desde el suelo, tal y como cuentas las crónicas de la época, “le pegó con el costado de la bota, lanzándolo con habilidad y efecto, de modo que la pelota, elevándose sobre el portero, cayó dentro de la meta. Era el goal de la victoria”.
Y mientras los jugadores del Barça se retiraban del campo con el pitido final, “en medio de una atronadora ovación”, los jugadores del Athletic, cumpliendo una promesa si ganaban, destrozaron el bombín clásico del técnico Mr. Pentland. “Quedó convertido en pequeñas porciones. Lo único que quedó intacto fue el aro”. A falta de dos jornadas, aquel resultado no solo era una victoria; era la coronación de la primera Liga en la historia del Athletic Club.
El primer párrafo de la antigua Gaceta del Norte resumía de este modo la transcendencia de aquel triunfo: “¡Alirón, alirón, el Athletic, campeón! Después de siete años de no saborear estas victorias, desde la memorable final de Las Corts en 1923, en que también Mr. Pentland dirigía al equipo, el Athletic de Bilbao, en una forma espléndida, con una regularidad asombrosa, con un conjunto magnifico, ha logrado alcanzar el título de campeón de la Liga, verdadero campeonato de España, en lucha con los mejores equipos, sin haber perdido un solo partido”.
Y, además, el cronista quiso resaltar un detalle más, “que es tal vez el que más satisfacción nos produce. La nobleza con que juega el equipo. Y así, ni uno solo de los suyos ha sido expulsado del campo de juego en todos los partidos celebrados”. No se acabó cumpliendo el deseo del periodista porque en el último compromiso de la temporada, la final de Copa celebrada el 1 de junio de 1930 en Montjuïc, Chirri II fue expulsado por el árbitro catalán Guillermo Comorera en la prórroga junto al centrocampista madridista Pachuco Prats, natural de Portugalete. Pese a todo, el Athletic hizo su primer doblete al proclamarse campeón de Copa tras vencer 3-2 en la final al Real Madrid después de haber eliminado previamente al FC Barcelona y a la Real Sociedad, entre otros.
Los rojiblancos, por cierto, acabaron invictos en liga, ya que en las dos jornadas posteriores, los pupilos de Mr. Pentland, con el título en el bolsillo, fueron capaces de superar al Atlético de Madrid en el Metropolitano (3-4) y al Real Racing Club de Santander en El Sardinero (2-3). De paso, Guillermo Gorostiza se erigió en el máximo artillero del campeonato y Gregorio Blasco, en el portero menos goleado. Aquel fue un equipo que había sabido mantener su fe, su coraje y su identidad a lo largo de toda la temporada.
