Entrevista publicada en el número 34 de la publicación Athletic Club en 1985
Hubo un famoso seleccionador que en cierta ocasión dijo «A mi que me den jugadores de Simondrogas, de 1,75, y se acaban los problemas». Y es que el popular barrio sestaoarra ha dado muchos y buenos jugadores, cuya lista podría encabezar nada menos que Panizo. Bien, pues Venancio Pérez Garcia, «Venancio» en la delantera histórica del Athletic y también de la Selección, nació el 22 de abril de 1921 en Sestao... pero no es de Simondrogas, aunque allí se crió: «Bueno siempre se ha dicho que yo era de Simondrogas y en verdad es que no, aunque allí me crié...».
Cuando llegó a Simondrogas
Fue una infancia dura Venancio perdió a su padre cuando solamente tenía 6 años. «Si, y al morir mi padre fui interno al Colegio de Santa Eulalia donde estuve 8 años. Cuando iba a salir ya se murió mi madre y me quede solo, huérfano. Me recogió un hermano de mi madre, un tío mío que vivia en Simondrogas y de ahí el que me asocien al barrio, cosa que a mi me ha parecido siempre fenomenal. Por aquellas fechas, tenia 16 años, conoci allí a «Pani»...».
Los hierros
Venancio entró a trabajar en la fábrica de Earle donde estuvo un año y donde se dejó la primera falange del dedo índice de la mano derecha. «Es que un día trabajando en una máquina que hacía cartuchos, sonó la sirena de alarma y me pillé. Después de Earle pasé ya a Altos Homos, donde estuve trabajando hasta dejar el fútbol. Recuerdo que al final, como durante los entrenamientos me llamaban mucho por teléfono, ya estaba yo metido en lo de los hierros, Daucick me dijo un día: «Venancio, fútbol o hierros». Yo le contesté, pero «mister» si yo ya estoy acabando ¡qué le voy a decir! pues hierros...»
¡Fútbol y rancho doble!
Venancio casi no habla jugado al fútbol cuando fue al servicio militar. «Hombre, aquellos partidillos de las calles con una pelotita, cuando hacíamos las porterias con unas piedras grandes para marcarlas, pero nada más. Luego cuando fui a Vitoria, resulta que ponen un anuncio de que se necesitan deportistas voluntarios y yo que leo que los elegidos serían rebajados de servicio y con doble rancho ¡coño, con el frío que se pasaba en aquellas guardias por la noche en Vitoria, pues me apunté. Recuerdo que coincidí con Martín, aquel delantero centro que fue un fenómeno en el Barça. Me eligieron y jugué el primer partido. Se hacían tomeos entre las distintas baterias, entre los cuarteles Martín se me acercó y me dijo «Pero ¿que tú no has jugado nunca al fútbol? Vete a...». Y la verdad es que no había jugado más que con alpargatas. Martín me animó y luego cuando lo tuve enfrente, él en el Barcelona y yo en el Athletic, me decia «¿Qué te había dicho yo? Así es como empecé...».
«Yo metia goles !a manta!»
La «mili» fue la que catapultó a Venancio, para algunos una «explosión» un poco tardia. El de Sestao fichó a los 23 años por el Erandio. «En el 44 me llamó el Erandio, sí, y fiché con ellos».
Los progresos de Venancio debieron ser ¡a zancadas! «Oye, al quinto partido con el Erandio me fichó el Athletic porque metla goles a manta, pero me dejo en el Erandio hasta que se lesionó Albizua, creo que era la temporada 44-45 y me llamó Juanito Urquizu, bueno me llamό el Athletic, claro. Recuerdo que fue por febrero o marzo y debuté en San Mamés frente al Oviedo. Además perdimos por 1-0 y yo me đije ¡bien empezamos! Estuve jugando en el Athletic y pasé un momento peliagudo, porque un día Urquizu me llamó aparte y me dijo que tenía que ir al Baracaldo para irme cuajando, para irme haciendo. Y fui cedido al Baracaldo. Estuve con los de Lasesarre hasta la temporada 48-49, como año y medio o así».
La gran ascensión
Aquella cesión de Venancio fue polémica, San Mamés le había chillado, pero también había aplaudido sus goles. En el Baracaldo volví a meter goles a manta y a falta de seis partidos de la Liga 48-49, por aquello de poder jugar luego la Copa, me reclamó de nuevo el Athletic y volví a debutar frente al Alcoyano, le ganamos por 3-0 y yo les «calcé» dos goles. Es curioso que en la misma temporada jugué en el Baracaldo, en el Athletic y en la Selección. En Irlanda jugué el primer partido y ganamos por 4-1. Una semana después jugamos en París, en Colombes, y le metimos un 5-1 a Francia. Y eso que yo fallé un penalty. Benito Díaz me dijo que lo tirara yo a pesar de que era el novato y lo fallé. «Piru» luego marcó otro gol de penalty también...».
Aquella final...
Hemos recordado con Venancio aquella final de Copa contra el Valencia, la del gol de Epi, la de «Piru»... «Eramos favoritos ¡fíjate! pero sucedió que «Piru» se empeñó en «burrear» a Asensi y no pudo. Y luego aquel tiro mío que se iba a la red y le dio a Pani en la cabeza, y el gol que salvó Igoa... En fin, cosas del fútbol. ¡Y pensar que luego Piru, en la Liga siguiente, le hizo un lío a Asensi en San Mamés! Claro que después la otra final, la de los cuatro goles de la furia, de Telmo, al Valladolid, nos compensó. Jugando y no jugando, con Daucick, gané aquella Liga del 55-56».
Daucick y el chicle
Pero Fernando Daucick es un capítulo aparte en la vida futbolistica de Venancio. «El me pasó a defensa central. Ahora podría haber jugado en ese puesto lo que hubiese querido, porque yo por alto me las llevaba todas y además jugaba con las dos piernas, no como los de ahora que tienen todos sólo una pierna y la otra para apoyarse. Sí, Daucick... Cada vez que te empezaba a decir «tú ser mejor jugador que todos, mejor del mundo, te colocaba el chicle en el culo y te quedabas pegado al banquillo. A Panizo le hizo lo mismo que a mí. Menos mal que yo ya tenía 34 años y la vida la empezaba a encarrilar por otro lado. Gané una Final y luego estuve en aquella contra el Barcelona que perdimos por 2-1 y meti el gol, aunque Kubala nos ganó...».
Las invitaciones de Kubala
Fue Venancio 11 veces Internacional. «No jugábamos más que un partido o dos por temporada, pero hice unos fenomenales amigos. Tengo muy buenos recuerdos de la Selección. Siempre he recordado una anécdota muy curiosa. Cuando jugamos en Buenos Aires y perdimos 1-0 contra Argentina ¡lo que jugaba aquel Grillo! resulta que teníamos en el banquillo nada menos que a Muñoz, Zarra y Panizo. Don Pedro Escartín los sustituyó por Manolín, Kubala y Moreno, aquel del Barcelona: con Kubala hice una amistad casi de hermanos. Ibamos juntos, nos contábamos nuestras vidas, el me quería y me invitaba siempre. «Tú eres pobre todavía, yo pago a los amigos...» solía decir. El siempre me Ilamaba Pancho. Lo de las juergas ya pasó, fue cosa de juventud. Hay muchas anécdotas sobre eso y bastantes exageraciones. Yo no fui el más golferas de aquella delantera nuestra. Recuerdos...».
«Piru fue un genio»
Las cifras de ayer, las cifras de hoy, la eterna comparación. El dinero también tenía otro valor distinto, otro poder adquisitivo. «Estuve en el Athletic, con cesiones y todo, desde el 44 a la temporada 55-56. Mi primera ficha fue de 25.000 pesetas y la última me pagaron 165.000. También recuerdo la mayor prima que cobré en el Athletic: nos dieron 20.000 pesetas, pero por los tres partidos contra el Valencia en semifinales, con aquella prórroga que resolvió Piru, que ha sido un genio aunque siempre se haga el modesto, y por la Final. Y la mayor en la Selección fueron las diez mil pesetas que nos dieron por ganar a Chile allí, les vencimos por 2-1. Kubala y yo metimos los goles. Entonces eran otras cifras. En el Athletic tenía 500 pesetas por partido ganado y un poco más, unas 750, cuando jugábamos contra el Madrid, el Barcelona, el Valencia...».
«El Athletic me solucionó la vida»
Venancio es desde hace muchos años un hombre de negocios. Los hierros... como él suele decir. Las «letras» que no se pueden cobrar y todo eso. Los cinco se siguen reuniendo como cuando eran una máquina de meter goles para el Athletic. «Hoy es más difícil jugar, sobre todo por los sistemas...». ¿Qué fue aquella etapa para Venancio? «A mí el Athletic me solucionó la vida. En mis negocios me ha abierto muchas, muchas puertas importantes. Yo era Venancio, el del Athletic, y te recibían de otra forma ¡Qué iba a soñar yo con llegar al Athletic! Fue como un milagro...».
Venancio, hombre de negocios
Luego, su último contacto con el Athletic, aquella etapa de directivo en la Junta presidida por don Félix Oraa. «Me llamó cuando se iba ya Iriondo y venía Ronnie Allen. Demasiados líos. A mí no me gustaba aquello y lo dejé». Pero Venancio, bien plantado a pesar de que ya pasó de los 60 hace tiempo, siempre con un ojo en el Athletic. Y celebrando por todo la alto sus victorias. Su oficina, los negocios y su retiro en Castro Urdiales, con su familia y sus amigos ¡Aquellos trallazos impresionantes de Venancio! Todo es un bonito recuerdo. Ahora ya ni siquiera le enfada si le bromean llamándole «orejas» ¡Con la de «tacos» que soltó en su juventud por esa causa! Fue uno de los cinco jinetes rojiblancos.