Fuente: Canal YouTube TVAthleticClub
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lunes, 30 de enero de 2017
domingo, 29 de enero de 2017
martes, 24 de enero de 2017
Los goles del Athletic Club by Jon Loidi
Fuente: Jon Loidi Begoña @JLadventures
Jor. 19ª: Athletic Club - Atlético de Madrid (1-1 I. Lekue)
Jor. 19ª: Athletic Club - Atlético de Madrid (2-1 De Marcos)
Jor. 19ª: Athletic Club - Atlético de Madrid (1-1 I. Lekue)
Jor. 19ª: Athletic Club - Atlético de Madrid (2-1 De Marcos)
domingo, 22 de enero de 2017
viernes, 20 de enero de 2017
Tutto Athletic
Reportaje de P. Ruiz publicado en el periódico Deia el 20/01/2017
La escuela de fútbol, cuyo escudo es una réplica, cumple diez años de vida afín a la filosifía bilbaina
El Athletic es una historia de romance, pasión y de fuertes valores con el territorio”. La máxima no es nueva, pero sí llamativa por quién la recuerda. Tony Miosis es un desconocido por estos lares, pero es el presidente de la escuela de fútbol Atletico Bilbagno, con lo que se descubre la razón de tal argumento y la conexión que existe entre la entidad que dirige, en Reggio Emilia, y la bilbaina, encantada de ejercer de referencia en diferentes puntos del planeta, en esta ocasión en Italia y en una ciudad en la que aún se le conoce más desde que el pasado septiembre se midió, dentro de la fase de grupos de la Europa League, al Sassuolo, que disputa sus partidos en ese enclave cercano y distante a media hora en coche.
Esta escuela del noroeste de Italia, que trabaja con niños de 5 a 14 años de edad, se encuentra inmersa en plena celebración de su décimo aniversario, efeméride que sirve para acentuar su labor y la de la marca Athletic en su comarca. Miosis insiste en su mensaje: “Nuestro objetivo es similar al que tienen en Bilbao. Queremos que nuestros chicos y chicas sean capaces de identificarse con esta idea, que estén arraigados a esta tierra y que se integren a través del deporte. Es obvio que a todos nos gusta ganar los partidos, pero lo importante es que los chavales estén aquí para divertirse”.
El escudo de esta escuela es, además, una réplica del bilbaino, lo que refuerza más los lazos. La diferencia, al margen del nombre por su matiz italiano, radica en la imagen, ya que en lugar del puente y la iglesia de San Antón y el árbol de Gernika, asoma la figura de la iglesia de Villa Bagno y su campanario. “No ha sido fácil explicar estos detalles”, recalca el dirigente del Atletico Bilbagno, que desea poner el acento en el argumento educativo del proyecto: “Queremos que nuestros niños crezcan en el aspecto humano del fútbol, que tengan ese doble sentido es lo importante”.
Tony Miosis recuerda que han tenido contacto directo con Lezama en momentos puntuales, pero que su autonomía respecto al Athletic es total. Han pedido asesoramiento en la faceta formadora, lo que se ha traducido en una adecuación y visión del papel que ejercen los entrenadores en las nueve plantillas, una de ellas femenina, que gestiona esta modesta escuela de fútbol, que intenta crecer en sus instalaciones de la villa de Bagno, un tanto limitadas en sus infraestructuras.
Esta escuela, que suele utilizar el término zurigorri a la hora de proyectarse para no olvidar su pasión por el modelo Athletic, encarna una causa que ha bebido de Lezama y del espíritu que rodea a la entidad bilbaina, con la que el presidente del Atletico Bilbagno confía, según expresó a medios locales en diferentes ocasiones, en tener una relación estrecha, como ya trasladó con motivo del duelo europeo de los leones ante el Sassuolo.
La escuela de fútbol, cuyo escudo es una réplica, cumple diez años de vida afín a la filosifía bilbaina
El Athletic es una historia de romance, pasión y de fuertes valores con el territorio”. La máxima no es nueva, pero sí llamativa por quién la recuerda. Tony Miosis es un desconocido por estos lares, pero es el presidente de la escuela de fútbol Atletico Bilbagno, con lo que se descubre la razón de tal argumento y la conexión que existe entre la entidad que dirige, en Reggio Emilia, y la bilbaina, encantada de ejercer de referencia en diferentes puntos del planeta, en esta ocasión en Italia y en una ciudad en la que aún se le conoce más desde que el pasado septiembre se midió, dentro de la fase de grupos de la Europa League, al Sassuolo, que disputa sus partidos en ese enclave cercano y distante a media hora en coche.
Esta escuela del noroeste de Italia, que trabaja con niños de 5 a 14 años de edad, se encuentra inmersa en plena celebración de su décimo aniversario, efeméride que sirve para acentuar su labor y la de la marca Athletic en su comarca. Miosis insiste en su mensaje: “Nuestro objetivo es similar al que tienen en Bilbao. Queremos que nuestros chicos y chicas sean capaces de identificarse con esta idea, que estén arraigados a esta tierra y que se integren a través del deporte. Es obvio que a todos nos gusta ganar los partidos, pero lo importante es que los chavales estén aquí para divertirse”.
El escudo de esta escuela es, además, una réplica del bilbaino, lo que refuerza más los lazos. La diferencia, al margen del nombre por su matiz italiano, radica en la imagen, ya que en lugar del puente y la iglesia de San Antón y el árbol de Gernika, asoma la figura de la iglesia de Villa Bagno y su campanario. “No ha sido fácil explicar estos detalles”, recalca el dirigente del Atletico Bilbagno, que desea poner el acento en el argumento educativo del proyecto: “Queremos que nuestros niños crezcan en el aspecto humano del fútbol, que tengan ese doble sentido es lo importante”.
Tony Miosis recuerda que han tenido contacto directo con Lezama en momentos puntuales, pero que su autonomía respecto al Athletic es total. Han pedido asesoramiento en la faceta formadora, lo que se ha traducido en una adecuación y visión del papel que ejercen los entrenadores en las nueve plantillas, una de ellas femenina, que gestiona esta modesta escuela de fútbol, que intenta crecer en sus instalaciones de la villa de Bagno, un tanto limitadas en sus infraestructuras.
Esta escuela, que suele utilizar el término zurigorri a la hora de proyectarse para no olvidar su pasión por el modelo Athletic, encarna una causa que ha bebido de Lezama y del espíritu que rodea a la entidad bilbaina, con la que el presidente del Atletico Bilbagno confía, según expresó a medios locales en diferentes ocasiones, en tener una relación estrecha, como ya trasladó con motivo del duelo europeo de los leones ante el Sassuolo.
martes, 17 de enero de 2017
Gabarras y otras historias
Artículo publicado por Jon Rivas en El Observador Rojiblanco (nº 2 Enero)
Hace unos días, en plenas navidades, se me ocurrió curiosear por una tienda de ropa deportiva de ocasión, uno de esos outlets que se pueden encontrar ahora en cualquier parque comercial. Era ya casi la hora del cierre, estaba semivacío, así que todos los clientes quedaban a la vista. En la zona de las zapatillas deportivas vi una cara conocida. Era una jugadora del Athletic de la que no voy a dar el nombre, con varios años ya de experiencia en el club, algunos títulos a sus espaldas, deportivos y también universitarios, y siempre dispuesta a darlo todo por su equipo, en el campo y fuera de él.
Se estaba comprando unas zapatillas. Me extrañó. Le pregunté: «¿A vosotras no os patrocina ninguna marca deportiva?» Y me contestó: «Bueno, estas son para un regalo, pero no. Como mucho nos dan las botas para jugar». Faltaría más que una jugadora de primer nivel, y en pleno siglo XXI tuviera que comprarse las botas como hacían Pichichi, Belauste y todos los jugadores del Athletic en las dos primeras décadas del siglo XX. Pero en fin, mi pregunta encontró la respuesta que no esperaba. En mi infinita ingenuidad pensaba que si no un patrocinador personal, algo que tienen muchos de los futbolistas de las categorías inferiores del Athletic, que reciben toda clase de material deportivo, sí al menos las jugadoras del primer equipo contarían con el suministro de la marca deportiva que viste al Athletic; que el club habría negociado que sus jugadoras recibieran colectivamente el mismo trato que algunos cadetes, por ejemplo, en los que se fijan las grandes multinacionales haciendo apuestas de futuro.
Al parecer no es así, y tampoco es justo achacar al club y su directiva que las jugadoras se tengan que comprar en un outlet las zapatillas de deporte que gastan. El Athletic les ofrece la posibilidad de jugar en un gran equipo, les da de alta en la seguridad social y en muchos casos les ha buscado un trabajo para completar el exiguo sueldo que reciben. Así está el fútbol femenino, en el que el Athletic ha sido importante hasta ahora y seguirá siéndolo con su filosofía, aunque la LFP ya amenace con inmiscuirse y algunos clubes empiecen a gastarse dinerales en comprar jugadoras. Pero en este relato del estado de la cuestión ha quedado retratada una parte de esa supuesta afición rojiblanca –supuesta, entiéndanlo bien–,y también parte de la clase política. Se unieron todos hace muy pocos meses, en el clamor que reclamaba la Gabarra para pasear el trofeo de Liga mediante declaraciones públicas y recolecta de firmas en las que solicitaban igualdad de trato para unos y para otras.
Pero la mecha se les acabó enseguida. Al de un par de días estaban de vacaciones y al regreso ya no se acordaba nadie del asunto. Ningunó retomó las reivindicaciones a la vuelta de la playa. Se podían esperar multitudes en el retorno de las chicas a los entrenamientos, en los partidos de Liga o en el choque que jugaron en San Mamés en la Champions femenina. Hubo una buena entrada, sí, pero ni con mucho llegaban los espectadores al número de firmas que se recogieron a favor de la gabarra. Por supuesto, al padre de la iniciativa ni se le ha visto ni se le espera en los partidos de Liga; los políticos que se subieron a surfear en la ola tampoco han aparecido por la tribuna Piru Gainza para dar su aliento y apoyo. Claro está, pensándolo bien, esto es lo que cualquiera con dos dedos de frente hubiera esperado.
Hace unos días, en plenas navidades, se me ocurrió curiosear por una tienda de ropa deportiva de ocasión, uno de esos outlets que se pueden encontrar ahora en cualquier parque comercial. Era ya casi la hora del cierre, estaba semivacío, así que todos los clientes quedaban a la vista. En la zona de las zapatillas deportivas vi una cara conocida. Era una jugadora del Athletic de la que no voy a dar el nombre, con varios años ya de experiencia en el club, algunos títulos a sus espaldas, deportivos y también universitarios, y siempre dispuesta a darlo todo por su equipo, en el campo y fuera de él.
Se estaba comprando unas zapatillas. Me extrañó. Le pregunté: «¿A vosotras no os patrocina ninguna marca deportiva?» Y me contestó: «Bueno, estas son para un regalo, pero no. Como mucho nos dan las botas para jugar». Faltaría más que una jugadora de primer nivel, y en pleno siglo XXI tuviera que comprarse las botas como hacían Pichichi, Belauste y todos los jugadores del Athletic en las dos primeras décadas del siglo XX. Pero en fin, mi pregunta encontró la respuesta que no esperaba. En mi infinita ingenuidad pensaba que si no un patrocinador personal, algo que tienen muchos de los futbolistas de las categorías inferiores del Athletic, que reciben toda clase de material deportivo, sí al menos las jugadoras del primer equipo contarían con el suministro de la marca deportiva que viste al Athletic; que el club habría negociado que sus jugadoras recibieran colectivamente el mismo trato que algunos cadetes, por ejemplo, en los que se fijan las grandes multinacionales haciendo apuestas de futuro.
Al parecer no es así, y tampoco es justo achacar al club y su directiva que las jugadoras se tengan que comprar en un outlet las zapatillas de deporte que gastan. El Athletic les ofrece la posibilidad de jugar en un gran equipo, les da de alta en la seguridad social y en muchos casos les ha buscado un trabajo para completar el exiguo sueldo que reciben. Así está el fútbol femenino, en el que el Athletic ha sido importante hasta ahora y seguirá siéndolo con su filosofía, aunque la LFP ya amenace con inmiscuirse y algunos clubes empiecen a gastarse dinerales en comprar jugadoras. Pero en este relato del estado de la cuestión ha quedado retratada una parte de esa supuesta afición rojiblanca –supuesta, entiéndanlo bien–,y también parte de la clase política. Se unieron todos hace muy pocos meses, en el clamor que reclamaba la Gabarra para pasear el trofeo de Liga mediante declaraciones públicas y recolecta de firmas en las que solicitaban igualdad de trato para unos y para otras.
Pero la mecha se les acabó enseguida. Al de un par de días estaban de vacaciones y al regreso ya no se acordaba nadie del asunto. Ningunó retomó las reivindicaciones a la vuelta de la playa. Se podían esperar multitudes en el retorno de las chicas a los entrenamientos, en los partidos de Liga o en el choque que jugaron en San Mamés en la Champions femenina. Hubo una buena entrada, sí, pero ni con mucho llegaban los espectadores al número de firmas que se recogieron a favor de la gabarra. Por supuesto, al padre de la iniciativa ni se le ha visto ni se le espera en los partidos de Liga; los políticos que se subieron a surfear en la ola tampoco han aparecido por la tribuna Piru Gainza para dar su aliento y apoyo. Claro está, pensándolo bien, esto es lo que cualquiera con dos dedos de frente hubiera esperado.
lunes, 16 de enero de 2017
sábado, 14 de enero de 2017
jueves, 12 de enero de 2017
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