Entrevista publicada por Nagore Marcos en el diario Deia el 25/05/2015
¿Cómo definiría en una palabra el Athletic?
Único.
¿Lo considera más que una religión?
Las religiones diferencian, el Athletic une.
¿Cuál es su primer recuerdo de niño sobre el Athletic?
En San Mamés, un Athletic-Mallorca con gol de Ormaza en los años sesenta.
¿Quién le metió el gusanillo del fútbol en casa?
En casa no había socios porque no había dinero para la cuota. Pero con la radio, el periódico y, a veces, las entradas de niños, más baratas, podía vivir el Athletic.
¿Es de los que no perdona un bocadillo y una cerveza cuando ve un partido de fútbol?
Con los horarios actuales, eso del bocadillo está bastante complicado. Prefiero comerlo en casa a la vuelta, sea la hora que sea.
¿Qué jugador rojiblanco es su preferido en toda la historia?
Rojo I, Txetxu. Cabeza, visión, temple, una zurda como pocas. Un fenómeno. Irrepetible.
¿Cambiaría un partido del Athletic por una buena cena o por una entrada para el cine?
Las cenas y el cine se organizan en función de los horarios en que juega el Athletic.
¿Si el Athletic fichara extranjeros lo entendería?
Si alguien quiere cambiar la filosofía, que se haga un referéndum entre todos los socios. Mi voto sería negativo a cambiar.
¿Un pronóstico para la final ante el Barcelona?
2-1.
¿Le impone que la final sea en el Camp Nou?
Nos toca contra el mejor Barça y en su campo. Una pena para ellos, no harán el triplete.
¿Qué sería capaz de hacer si el Athletic gana?
El mejor broche para la despedida como diputado general de Bizkaia será salir al balcón del Palacio Foral con la Copa.
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lunes, 25 de mayo de 2015
YES, WE CAMP!!!
Viñeta publicada por Asier en su blog 'Athletic Risas Club' del diario Deia el 25/05/15 (Click en la imágen para ampliar)
Las dos últimas finales de Copa nos ganaron los culés… pero a la tercera va la vencida. Mucha confianza, garra y fiereza para nuestros leones guerreros. Un verdadero guerrero estudia cada derrota, para convertirla en victoria la próxima vez. YES, WE CAMP!!
Las dos últimas finales de Copa nos ganaron los culés… pero a la tercera va la vencida. Mucha confianza, garra y fiereza para nuestros leones guerreros. Un verdadero guerrero estudia cada derrota, para convertirla en victoria la próxima vez. YES, WE CAMP!!
El Athletic ganó en 1958 la copa al Madrid de Di Stéfano en el Bernabéu
Reportaje publicado por K. Txakartegi en el diario Deia el 24/05/2015
El Athletic ganó en 1958 la copa al Madrid de di stéfano en el bernabéu, uno de los partidos que han pasado a la historia
Alinear a Carmelo como delantero fue una de las decisiones que le costaron el puesto a Daucik, siendo relevado por Baltasar Albéniz en un periodo de transición que a comienzos de 1958 invitaba al fatalismo, ya que se unió el fallecimiento de Perico Biritxinaga, una de las figuras de la entidad, con el accidente aéreo del Manchester United que causó tanta conmoción. Sin embargo, de nuevo la Copa enarbolaría al Athletic con uno de los partidos más emblemáticos de su dilatada historia, el que en la final le enfrentó al Real Madrid yeyé de Di Stéfano. Antes los rojiblancos tuvieron que eliminar al Celta (3-0 y 0-1), Las Palmas (0-4 y 1-0) y Barcelona, al que se ganó 2-0 en San Mamés, validado con un 4-3 en el Camp Nou. Esperaba la locomotora blanca, que llegaba de derrotar al fantástico Milán en lo que fue su tercera Copa de Europa, además del título de liga. Los merengues buscaban el triplete.
Como la Federación había decidido que la puja por la corona se dirimiría en Madrid con independencia de la identidad de los contendientes, tras recibir presiones al más alto nivel, se eligió como sede el Metropolitano, lo que indignó al club rojiblanco, aunque los intentos del presidente Guzmán para la revocación del escenario fue inútil. Así, tiro de bilbainada y exigió que el duelo se disputase en el Bernabéu para que al menos acudiera mayor cantidad de aficionados del Athletic.
La pizarra de Albéniz hizo el resto. Aunque ya tenía sustituto para el cargo -Martín de Francisco-, el eibartarra se fue por la puerta grande. Ante las bajas de Gento, Marsal y Kopa, impidió que Di Stéfano, Rial y Santisteban enlazaran como acostumbraban: Etura evaporó la magia del astro argentino, Garay defendió como un gigante y Koldo Agirre, con apenas 19 años, frenó al central uruguayo. Arieta, a quien el máximo dirigente del club acuñó como el nuevo Telmo Zarra, subió a los altares cuando en el minuto 20 abrió la cuenta con un zambombazo y tres minutos después Mauri voleó de manera magistral un centro de Uribe.
Con el Real Madrid sobre la lona, los blancos se limitaron a colgar balones como un equipo pequeño. A la hora de recoger el trofeo, al dictador Franco no le quedó otra que exclamar a regañadientes “¡Otra vez ustedes por aquí!”. A lo que Gainza respondió: “¡Sí, y el año que viene nos volveremos a ver!”. El poder vizcaino afloró como nunca, acuñándose la leyenda acerca de “¡cómo les hemos pasado por la piedra! Ya te lo dije hermano, que las cosas no están tan mal. Para ganar la final nos bastaba con once aldeanos”. Paralelamente, Brasil se proclamó campeón del Mundo en Estocolmo.
Además de los 125.000 espectadores que se congregaron en Chamartín, el partido fue televisado, si bien el desarrollo del televisor era aún precario y solo los privilegiados tuvieron acceso a la pequeña pantalla. Después, desde Otxandio hasta el Ayuntamiento de Bilbao la caravana de coches se hizo interminable con banderas, música y vítores. Terminaba un curso para el recuerdo antes de un largo paréntesis de once años, los que tardaría luego el Athletic en proclamarse otra vez como el rey de Copas.
El Athletic ganó en 1958 la copa al Madrid de di stéfano en el bernabéu, uno de los partidos que han pasado a la historia
Alinear a Carmelo como delantero fue una de las decisiones que le costaron el puesto a Daucik, siendo relevado por Baltasar Albéniz en un periodo de transición que a comienzos de 1958 invitaba al fatalismo, ya que se unió el fallecimiento de Perico Biritxinaga, una de las figuras de la entidad, con el accidente aéreo del Manchester United que causó tanta conmoción. Sin embargo, de nuevo la Copa enarbolaría al Athletic con uno de los partidos más emblemáticos de su dilatada historia, el que en la final le enfrentó al Real Madrid yeyé de Di Stéfano. Antes los rojiblancos tuvieron que eliminar al Celta (3-0 y 0-1), Las Palmas (0-4 y 1-0) y Barcelona, al que se ganó 2-0 en San Mamés, validado con un 4-3 en el Camp Nou. Esperaba la locomotora blanca, que llegaba de derrotar al fantástico Milán en lo que fue su tercera Copa de Europa, además del título de liga. Los merengues buscaban el triplete.
Como la Federación había decidido que la puja por la corona se dirimiría en Madrid con independencia de la identidad de los contendientes, tras recibir presiones al más alto nivel, se eligió como sede el Metropolitano, lo que indignó al club rojiblanco, aunque los intentos del presidente Guzmán para la revocación del escenario fue inútil. Así, tiro de bilbainada y exigió que el duelo se disputase en el Bernabéu para que al menos acudiera mayor cantidad de aficionados del Athletic.
La pizarra de Albéniz hizo el resto. Aunque ya tenía sustituto para el cargo -Martín de Francisco-, el eibartarra se fue por la puerta grande. Ante las bajas de Gento, Marsal y Kopa, impidió que Di Stéfano, Rial y Santisteban enlazaran como acostumbraban: Etura evaporó la magia del astro argentino, Garay defendió como un gigante y Koldo Agirre, con apenas 19 años, frenó al central uruguayo. Arieta, a quien el máximo dirigente del club acuñó como el nuevo Telmo Zarra, subió a los altares cuando en el minuto 20 abrió la cuenta con un zambombazo y tres minutos después Mauri voleó de manera magistral un centro de Uribe.
Con el Real Madrid sobre la lona, los blancos se limitaron a colgar balones como un equipo pequeño. A la hora de recoger el trofeo, al dictador Franco no le quedó otra que exclamar a regañadientes “¡Otra vez ustedes por aquí!”. A lo que Gainza respondió: “¡Sí, y el año que viene nos volveremos a ver!”. El poder vizcaino afloró como nunca, acuñándose la leyenda acerca de “¡cómo les hemos pasado por la piedra! Ya te lo dije hermano, que las cosas no están tan mal. Para ganar la final nos bastaba con once aldeanos”. Paralelamente, Brasil se proclamó campeón del Mundo en Estocolmo.
Además de los 125.000 espectadores que se congregaron en Chamartín, el partido fue televisado, si bien el desarrollo del televisor era aún precario y solo los privilegiados tuvieron acceso a la pequeña pantalla. Después, desde Otxandio hasta el Ayuntamiento de Bilbao la caravana de coches se hizo interminable con banderas, música y vítores. Terminaba un curso para el recuerdo antes de un largo paréntesis de once años, los que tardaría luego el Athletic en proclamarse otra vez como el rey de Copas.
“No puedo ver los partidos por la televisión, me pongo muy nervioso”
Entrevista publicada por Nagore Marcos en el diario Deia el 24/05/2015
¿Cómo definiría en una palabra el Athletic?
Aglutinante.
¿Lo considera más que una religión?
La religión es algo íntimo, más personal, y el Athletic es casi una cuestión de familia.
¿Cuál es su primer recuerdo de niño sobre el Athletic?
Recuerdo el efecto que me produjo ver San Mamés por primera vez. Ese contraste entre el color del campo y las camisetas y lo oscuro de las tribunas y las gabardinas. Las llamas de los puros entre la penumbra...
¿Quién le metió el gusanillo del fútbol en casa?
El fútbol en mi casa siempre fue algo natural.
¿Es de los que no perdona un bocadillo y una cerveza cuando ve un partido de fútbol?
Cuando voy a San Mamés soy de bocata de tortilla de chorizo y vino. Por la tele no puedo ver los partidos, me pongo muy nervioso.
¿Qué jugador rojiblanco es su preferido en toda la historia?
Iribar.
¿Cambiaría un partido del Athletic por una buena cena o por una entrada para el cine?
Por ir al cine no, pero para una cena... depende del partido.
¿Si el Athletic fichara extranjeros lo entendería?
No entendería que perdiera su esencia para ser un equipo más. Es único porque es fiel a unos valores. Ahora, la manera de leer esos valores depende de cada momento.
¿Un pronóstico para la final ante el Barcelona?
Soy malo con los pronósticos, pero apelo al espíritu del 84.
¿Le impone que la final sea en el Camp Nou?
No es que me imponga, es que es injusto. Pero la afición hace que el Athletic siempre juegue en casa.
¿Qué sería capaz de hacer si el Athletic gana?
Ver la gabarra desde el museo.
¿Cómo definiría en una palabra el Athletic?
Aglutinante.
¿Lo considera más que una religión?
La religión es algo íntimo, más personal, y el Athletic es casi una cuestión de familia.
¿Cuál es su primer recuerdo de niño sobre el Athletic?
Recuerdo el efecto que me produjo ver San Mamés por primera vez. Ese contraste entre el color del campo y las camisetas y lo oscuro de las tribunas y las gabardinas. Las llamas de los puros entre la penumbra...
¿Quién le metió el gusanillo del fútbol en casa?
El fútbol en mi casa siempre fue algo natural.
¿Es de los que no perdona un bocadillo y una cerveza cuando ve un partido de fútbol?
Cuando voy a San Mamés soy de bocata de tortilla de chorizo y vino. Por la tele no puedo ver los partidos, me pongo muy nervioso.
¿Qué jugador rojiblanco es su preferido en toda la historia?
Iribar.
¿Cambiaría un partido del Athletic por una buena cena o por una entrada para el cine?
Por ir al cine no, pero para una cena... depende del partido.
¿Si el Athletic fichara extranjeros lo entendería?
No entendería que perdiera su esencia para ser un equipo más. Es único porque es fiel a unos valores. Ahora, la manera de leer esos valores depende de cada momento.
¿Un pronóstico para la final ante el Barcelona?
Soy malo con los pronósticos, pero apelo al espíritu del 84.
¿Le impone que la final sea en el Camp Nou?
No es que me imponga, es que es injusto. Pero la afición hace que el Athletic siempre juegue en casa.
¿Qué sería capaz de hacer si el Athletic gana?
Ver la gabarra desde el museo.
sábado, 23 de mayo de 2015
Homenaje a Iraola
Viñeta publicada por Asier en su blog 'Athletic Risas Club' del diario Deia el 23/05/15 (Click en la imágen para ampliar)
1956: Artetxe y Maguregi... "los conoce hasta el Papa"
Reportaje publicado por K. Txakartegi en el diario Deia el 23/05/2015
Artetxe y Maguregi doblegaron al Atlético de Madrid en la final de copa de 1956 unos días antes de que la plantilla del Athletic visitara el Vaticano

El Athletic fue recibido en el Vaticano por el Papa Pío XII tras conquistar la Copa de 1956.(Foto: DEIA)
La promesa de Daucik llegó a buen puerto y el Athletic se lanzó con éxito hacia el doblete. Primero, conquistando la liga a tres jornadas para la conclusión tras vencer al Barcelona en San Mamés (1-0) y después de que se desplazaran a Mendizorrotza hasta 20.000 aficionados rojiblancos, una avalancha que obligó a aplazar dicho envite al lunes. En la Copa todo salió a pedir de boca. Tras apear a la Cultural Leonesa (3-0 y 2-3) y a Osasuna (4-1 y 2-2), tocó dejar en la cuneta al Real Madrid. Tras el 2-2 en el Bernabéu, los leones vencieron 3-2 en La Catedral bajo la agonía, dado que los blancos marcaron en los minutos 80 y 89. Artetxe y Arieta fueron los artífices de plantarse en otra final, nuevamente frente al Atlético de Madrid.
En una tarde gris pero bochornosa y con más de 100.000 espectadores en Chamartín, el once bilbaino que se cantaba de carrerilla en cada rincón tuvo que encarar un partido áspero ante un rival al que dirigía Antonio Barrios, el getxotarra que había entrenado al Athletic y que contaba con jugadores como Collar y Peiró, pero con el reparo de tener que jugar con la camiseta blanca, la de su máximo adversario. El gol de Molina en el minuto 25 hizo que el encuentro se le atragantara a los de Daucik, que no reaccionaron hasta el filo del descanso. Arqué anuló un tanto de Mauri por presunta falta de Arieta a Pazos y eso enrabietó a los vizcainos, que acto seguido igualaron con un cabezazo de Artetxe a centro de Gainza. Con otro testarazo, en el minuto 70, Maguregi selló el triunfo y el entorchado. Los colchoneros carecieron luego de capacidad para levantarse y poner complicadas las cosas. Nada marcharía ya como ellos intuyeron.
Billete para la Copa de Europa
El Athletic había conseguido además clasificarse por vez primera para disputar la Copa de Europa, si bien antes fue el turno de la Copa Latina, donde se cayó ante el Milan, aunque para el recuerdo quedó, en la víspera de San Fermín, la audiencia con el Papa Pío XII, que extendió sus alabanzas a un club emblemático y hasta entonó el alirón. Sus palabras quedaron esculpidas en La Catedral en una placa de mármol y por eso se empezó a decir en San Mamés que “jugando al fútbol, ¡nos conoce hasta el Papa!”. El mito de los once aldeanos fue creciendo y ni los Di Stéfano y compañía ocultaban el aura de los rojiblancos, que de la mano del eslovaco se elevaron a la gloria.
En ese barco estaban también la directiva encabezada por Enrique Guzmán y el ayudante de Fernando, Patxi Garate. Este fue uno de los Athletic más brillantes de la historia, un bloque compensado en todas sus líneas, con un portero excepcional, una defensa segura, la espectacular media y una delantera que empezaba en el genial Artetxe y que terminaba en el legendario Piru Gainza.
Un conjunto que fabricó numerosos goles con un fútbol que hoy en día sería venerado en todas las portadas deportivas. Un equipo cuya estela se prolongaría hasta la final de 1958 que se ganaría después al Real Madrid y jugada, por imperativo legal, en el Santiago Bernabéu. Una historia para contar a los nietos y futuras generaciones.
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ATHLETIC 2 - ATLÉTICO DE MADRID 1
ATHLETIC: Carmelo, Orue, Garay, Canito, Mauri, Maguregi, Artetxe, Markaida, Arieta I, Uribe y Gainza.
ATLÉTICO DE MADRID: Pazos, Martín, Herrera, Verde, Hernández, Cobo, Miguel, Peiró, Molina, Agustín y Collar.
Goles: 0-1: Min. 25, Molina; 1-1: Min. 36, Artetxe. 2-1: Min. 70, Maguregi.
Árbitro: Arqué.
Incidencias: Santiago Bernabéu. 24 de junio de 1956.
Artetxe y Maguregi doblegaron al Atlético de Madrid en la final de copa de 1956 unos días antes de que la plantilla del Athletic visitara el Vaticano

El Athletic fue recibido en el Vaticano por el Papa Pío XII tras conquistar la Copa de 1956.(Foto: DEIA)
La promesa de Daucik llegó a buen puerto y el Athletic se lanzó con éxito hacia el doblete. Primero, conquistando la liga a tres jornadas para la conclusión tras vencer al Barcelona en San Mamés (1-0) y después de que se desplazaran a Mendizorrotza hasta 20.000 aficionados rojiblancos, una avalancha que obligó a aplazar dicho envite al lunes. En la Copa todo salió a pedir de boca. Tras apear a la Cultural Leonesa (3-0 y 2-3) y a Osasuna (4-1 y 2-2), tocó dejar en la cuneta al Real Madrid. Tras el 2-2 en el Bernabéu, los leones vencieron 3-2 en La Catedral bajo la agonía, dado que los blancos marcaron en los minutos 80 y 89. Artetxe y Arieta fueron los artífices de plantarse en otra final, nuevamente frente al Atlético de Madrid.
En una tarde gris pero bochornosa y con más de 100.000 espectadores en Chamartín, el once bilbaino que se cantaba de carrerilla en cada rincón tuvo que encarar un partido áspero ante un rival al que dirigía Antonio Barrios, el getxotarra que había entrenado al Athletic y que contaba con jugadores como Collar y Peiró, pero con el reparo de tener que jugar con la camiseta blanca, la de su máximo adversario. El gol de Molina en el minuto 25 hizo que el encuentro se le atragantara a los de Daucik, que no reaccionaron hasta el filo del descanso. Arqué anuló un tanto de Mauri por presunta falta de Arieta a Pazos y eso enrabietó a los vizcainos, que acto seguido igualaron con un cabezazo de Artetxe a centro de Gainza. Con otro testarazo, en el minuto 70, Maguregi selló el triunfo y el entorchado. Los colchoneros carecieron luego de capacidad para levantarse y poner complicadas las cosas. Nada marcharía ya como ellos intuyeron.
Billete para la Copa de Europa
El Athletic había conseguido además clasificarse por vez primera para disputar la Copa de Europa, si bien antes fue el turno de la Copa Latina, donde se cayó ante el Milan, aunque para el recuerdo quedó, en la víspera de San Fermín, la audiencia con el Papa Pío XII, que extendió sus alabanzas a un club emblemático y hasta entonó el alirón. Sus palabras quedaron esculpidas en La Catedral en una placa de mármol y por eso se empezó a decir en San Mamés que “jugando al fútbol, ¡nos conoce hasta el Papa!”. El mito de los once aldeanos fue creciendo y ni los Di Stéfano y compañía ocultaban el aura de los rojiblancos, que de la mano del eslovaco se elevaron a la gloria.
En ese barco estaban también la directiva encabezada por Enrique Guzmán y el ayudante de Fernando, Patxi Garate. Este fue uno de los Athletic más brillantes de la historia, un bloque compensado en todas sus líneas, con un portero excepcional, una defensa segura, la espectacular media y una delantera que empezaba en el genial Artetxe y que terminaba en el legendario Piru Gainza.
Un conjunto que fabricó numerosos goles con un fútbol que hoy en día sería venerado en todas las portadas deportivas. Un equipo cuya estela se prolongaría hasta la final de 1958 que se ganaría después al Real Madrid y jugada, por imperativo legal, en el Santiago Bernabéu. Una historia para contar a los nietos y futuras generaciones.
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ATHLETIC 2 - ATLÉTICO DE MADRID 1
ATHLETIC: Carmelo, Orue, Garay, Canito, Mauri, Maguregi, Artetxe, Markaida, Arieta I, Uribe y Gainza.
ATLÉTICO DE MADRID: Pazos, Martín, Herrera, Verde, Hernández, Cobo, Miguel, Peiró, Molina, Agustín y Collar.
Goles: 0-1: Min. 25, Molina; 1-1: Min. 36, Artetxe. 2-1: Min. 70, Maguregi.
Árbitro: Arqué.
Incidencias: Santiago Bernabéu. 24 de junio de 1956.
“Debemos un título a esa generación menor de 30 años”
Entrevista publicada por Jokin Victoria de Lecea en el diario Deia el 23/05/2015
¿Cómo definiría en una palabra el Athletic?
Símbolo.
¿Lo considera más que una religión?
Lo considero algo más que un equipo de fútbol.
¿Cuál es su primer recuerdo de niño sobre el Athletic?
Entrar en la antigua general, con aquellas entradas que había para niños y militares. Era una general descubierta, donde luego se construyó la tribuna este.
¿Quién le metió el gusanillo del fútbol en casa?
Aita. Fue un hombre que tuvo muchas amistades con jugadores de su época. Me acuerdo mucho de Gainza, que venía en verano a nuestra casa en Bakio y dormíamos en la misma habitación.
¿Es de los que no perdona un bocadillo y una cerveza cuando ve un partido de fútbol?
Los partidos de las ocho de la tarde me encantan porque voy con mis hijos. Compartir el bocata y ese rato con ellos me parece algo extraordinario.
¿Qué jugador rojiblanco es su preferido en toda la historia?
Iribar y Rojo.
¿Cambiaría un partido del Athletic por una buena cena o por una entrada para el cine?
No, en absoluto.
¿Si el Athletic fichara extranjeros lo entendería?
No. Somos lo que somos porque sabemos cuáles son nuestras raíces y creo que desde ellas tenemos que pensar en el futuro.
¿Un pronóstico para la final ante el Barcelona?
Ganará el Athletic. Va a ser un partido muy difícil, pero en el fondo creo que esta vez sí lo va a lograr.
¿Le impone que la final sea en el Camp Nou?
Impone que la final sea contra el Barcelona, uno de los mejores equipos del mundo. El Athletic es grande porque tienes la oportunidad de ganar a equipos muy grandes.
¿Qué sería capaz de hacer si el Athletic gana?
Disfrutar con mis hijos. Debemos a la generación de esos chavales que tienen menos de 30 años un título. Pensaría en toda esa juventud, que se vuelve a ilusionar con nuestro equipo de toda la vida y reforzaría los valores en los que creo: un Athletic enraizado en su pueblo y que quiere a su pueblo.
¿Cómo definiría en una palabra el Athletic?
Símbolo.
¿Lo considera más que una religión?
Lo considero algo más que un equipo de fútbol.
¿Cuál es su primer recuerdo de niño sobre el Athletic?
Entrar en la antigua general, con aquellas entradas que había para niños y militares. Era una general descubierta, donde luego se construyó la tribuna este.
¿Quién le metió el gusanillo del fútbol en casa?
Aita. Fue un hombre que tuvo muchas amistades con jugadores de su época. Me acuerdo mucho de Gainza, que venía en verano a nuestra casa en Bakio y dormíamos en la misma habitación.
¿Es de los que no perdona un bocadillo y una cerveza cuando ve un partido de fútbol?
Los partidos de las ocho de la tarde me encantan porque voy con mis hijos. Compartir el bocata y ese rato con ellos me parece algo extraordinario.
¿Qué jugador rojiblanco es su preferido en toda la historia?
Iribar y Rojo.
¿Cambiaría un partido del Athletic por una buena cena o por una entrada para el cine?
No, en absoluto.
¿Si el Athletic fichara extranjeros lo entendería?
No. Somos lo que somos porque sabemos cuáles son nuestras raíces y creo que desde ellas tenemos que pensar en el futuro.
¿Un pronóstico para la final ante el Barcelona?
Ganará el Athletic. Va a ser un partido muy difícil, pero en el fondo creo que esta vez sí lo va a lograr.
¿Le impone que la final sea en el Camp Nou?
Impone que la final sea contra el Barcelona, uno de los mejores equipos del mundo. El Athletic es grande porque tienes la oportunidad de ganar a equipos muy grandes.
¿Qué sería capaz de hacer si el Athletic gana?
Disfrutar con mis hijos. Debemos a la generación de esos chavales que tienen menos de 30 años un título. Pensaría en toda esa juventud, que se vuelve a ilusionar con nuestro equipo de toda la vida y reforzaría los valores en los que creo: un Athletic enraizado en su pueblo y que quiere a su pueblo.
viernes, 22 de mayo de 2015
Daucik devolvió al Athletic al trono copero en 1955
Reportaje publicado por K. Txakartegi en el diario Deia el 22/05/2015
Tras hacer campeón al Barça, el técnico devolvió al Athletic al trono copero en 1955
El Barcelona se convirtió en un dolor de muelas para el Athletic en el primer lustro de la década de los 50 al arrebatarle la liga 1951-52, apearle de la Copa en las campañas 1950-51 y 1953, 54, y ganarle la final de 1953. El club vizcaino, que había inaugurado la tribuna del arco de La Catedral, prescindió en el banquillo primero de Iraragorri y luego de Antonio Barrios, para acabar fichando al entrenador que había llevado a la gloria al club azulgrana, Ferdinand Daucik, a la postre cuñado de Ladislao Kubala. Un míster eslovaco afín a la polémica en sus manifestaciones y a sorprender gratamente en la pizarra táctica. Mientras, la plantilla rojiblanca se esculpió con savia nueva: desde Carmelo a Garay, pasando por los Arieta, Marcaida y Maguregi, hasta los Mauri y Etura. Solamente Gainza permanecía como referente en un equipo que adquirió el sobrenombre de los once aldeanos.
No empezó bien la andadura copera al tropezar en San Mamés (0-1) frente al Murcia, aunque el Athletic pudo sobreponerse en La Condomina (0-2). Fácil resultó la tarea ante el Hércules con sendas victorias (5-1 y 3-5)... Y llegó el Barça, y la promesa del técnico de que vengaría el honor ante los culés. Dicho y hecho. Artetxe y Gainza asaltaron Les Corts (0-2) en un partido donde Kubala erró una pena máxima que hubiese supuesto en ese momento el 1-1. En la vuelta los bilbainos validaron el triunfo con un 2-2 donde cobró protagonismo el tanto de Canito, lesionado desde los primeros minutos, el clásico gol del cojo. Aguardaba ya en la final el Sevilla, el de los férreos defensas Guillamón y Campanal, aunque con la baja del estilete ofensivo llamado Araujo. Con la también ausencia del interior izquierdo, Artetxe hizo sus funciones mientras que Azkarate ocupó la banda derecha.
Del primero de ellos el entrenador lo tenía muy claro: “Uno que es bueno puede jugar en cualquier sitio”. Hasta 100.000 espectadores se lo pasaron en grande con el duelo de sistemas propuesto por Daucik y Helenio Herrera en el Santiago Bernabéu.
El guardameta sevillista, el vizcaino Busto, se erigió en un infranqueable muro y tuvo que ser uno de los futbolistas con menos recorrido, Ignacio Uribe, quien decidió el choque en el minuto 70 con una genial volea que su padre, Luis Uribe, había puesto en práctica ya en los años treinta.
Había quienes discutían las alineaciones de Daucik pero, asimismo, una buena parte consideraba que hacía magia.
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ATHLETIC 1 - SEVILLA 0
ATHLETIC: Carmelo, Orue, Garay, Artetxe, Mauri, Maguregi, Azkarate, Markaida, Arieta I, Uribe y Gainza.
SEVILLA: Busto, Guillamón, Campanal II, Valero, Pepín, Enrique, Liz, Arza, Quirro, Domenech y Loren.
Goles: 1-0: Min. 70, Uribe.
Árbitro: Arqué.
Incidencias: Santiago Bernabéu. 5 de junio de 1955.
Tras hacer campeón al Barça, el técnico devolvió al Athletic al trono copero en 1955
El Barcelona se convirtió en un dolor de muelas para el Athletic en el primer lustro de la década de los 50 al arrebatarle la liga 1951-52, apearle de la Copa en las campañas 1950-51 y 1953, 54, y ganarle la final de 1953. El club vizcaino, que había inaugurado la tribuna del arco de La Catedral, prescindió en el banquillo primero de Iraragorri y luego de Antonio Barrios, para acabar fichando al entrenador que había llevado a la gloria al club azulgrana, Ferdinand Daucik, a la postre cuñado de Ladislao Kubala. Un míster eslovaco afín a la polémica en sus manifestaciones y a sorprender gratamente en la pizarra táctica. Mientras, la plantilla rojiblanca se esculpió con savia nueva: desde Carmelo a Garay, pasando por los Arieta, Marcaida y Maguregi, hasta los Mauri y Etura. Solamente Gainza permanecía como referente en un equipo que adquirió el sobrenombre de los once aldeanos.
No empezó bien la andadura copera al tropezar en San Mamés (0-1) frente al Murcia, aunque el Athletic pudo sobreponerse en La Condomina (0-2). Fácil resultó la tarea ante el Hércules con sendas victorias (5-1 y 3-5)... Y llegó el Barça, y la promesa del técnico de que vengaría el honor ante los culés. Dicho y hecho. Artetxe y Gainza asaltaron Les Corts (0-2) en un partido donde Kubala erró una pena máxima que hubiese supuesto en ese momento el 1-1. En la vuelta los bilbainos validaron el triunfo con un 2-2 donde cobró protagonismo el tanto de Canito, lesionado desde los primeros minutos, el clásico gol del cojo. Aguardaba ya en la final el Sevilla, el de los férreos defensas Guillamón y Campanal, aunque con la baja del estilete ofensivo llamado Araujo. Con la también ausencia del interior izquierdo, Artetxe hizo sus funciones mientras que Azkarate ocupó la banda derecha.
Del primero de ellos el entrenador lo tenía muy claro: “Uno que es bueno puede jugar en cualquier sitio”. Hasta 100.000 espectadores se lo pasaron en grande con el duelo de sistemas propuesto por Daucik y Helenio Herrera en el Santiago Bernabéu.
El guardameta sevillista, el vizcaino Busto, se erigió en un infranqueable muro y tuvo que ser uno de los futbolistas con menos recorrido, Ignacio Uribe, quien decidió el choque en el minuto 70 con una genial volea que su padre, Luis Uribe, había puesto en práctica ya en los años treinta.
Había quienes discutían las alineaciones de Daucik pero, asimismo, una buena parte consideraba que hacía magia.
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ATHLETIC 1 - SEVILLA 0
ATHLETIC: Carmelo, Orue, Garay, Artetxe, Mauri, Maguregi, Azkarate, Markaida, Arieta I, Uribe y Gainza.
SEVILLA: Busto, Guillamón, Campanal II, Valero, Pepín, Enrique, Liz, Arza, Quirro, Domenech y Loren.
Goles: 1-0: Min. 70, Uribe.
Árbitro: Arqué.
Incidencias: Santiago Bernabéu. 5 de junio de 1955.
“Prefiero el Camp Nou antes que Sevilla, Valencia o Madrid”
Entrevista publicada por Iban Gorriti en el diario Deia el 22/05/2015
¿Cómo definiría en una palabra el Athletic?
Nuestroequipo. Escríbelo junto para que sea una única palabra.
¿Lo considera más que una religión?
Es algo más que un club de fútbol, es parte de nuestra identidad.
¿Cuál es su primer recuerdo de niño sobre el Athletic?
Diría Iribar. Siempre ha sido mi ídolo. A San Mamés no fui hasta ser adulto. Estaba fuera de alcance. Era como el cielo, cuando haya que ir se irá...
¿Quién le metió el gusanillo del fútbol en casa?
En casa no hemos tenido esa obsesión por el fútbol. Seguíamos al Athletic por ser nuestro.
¿Es de los que no perdona un bocadillo y una cerveza cuando ve un partido de fútbol?
Si voy por mi cuenta no llevo nada. Si vamos en cuadrilla, siempre hay alguien que se preocupa de los bocadillos y de llevar algo para beber.
¿Qué jugador rojiblanco es su preferido en toda la historia?
Iribar, sin duda.
¿Cambiaría un partido del Athletic por una buena cena o por una entrada para el cine?
En mi casa el socio del Athletic es el hijo. Yo voy cuando él no puede.
¿Si el Athletic fichara extranjeros lo entendería?
Todo se puede entender, pero prefiero que estemos peleando por mantenernos, o como ahora por ser quintos o séptimos, pero con nuestra identidad.
¿Un pronóstico para la final ante el Barcelona?
Hay que pensar en que vamos a ganar, al menos un 1-0.
¿Le impone que la final sea en el Camp Nou?
Lo prefiero a que fuera en Valencia, Sevilla o antes que en Madrid
¿Qué sería capaz de hacer si el Athletic gana?
Nada especial, celebrarlo y estar contento. ¡No volvería, por ejemplo, a correr un Tour!
¿Cómo definiría en una palabra el Athletic?
Nuestroequipo. Escríbelo junto para que sea una única palabra.
¿Lo considera más que una religión?
Es algo más que un club de fútbol, es parte de nuestra identidad.
¿Cuál es su primer recuerdo de niño sobre el Athletic?
Diría Iribar. Siempre ha sido mi ídolo. A San Mamés no fui hasta ser adulto. Estaba fuera de alcance. Era como el cielo, cuando haya que ir se irá...
¿Quién le metió el gusanillo del fútbol en casa?
En casa no hemos tenido esa obsesión por el fútbol. Seguíamos al Athletic por ser nuestro.
¿Es de los que no perdona un bocadillo y una cerveza cuando ve un partido de fútbol?
Si voy por mi cuenta no llevo nada. Si vamos en cuadrilla, siempre hay alguien que se preocupa de los bocadillos y de llevar algo para beber.
¿Qué jugador rojiblanco es su preferido en toda la historia?
Iribar, sin duda.
¿Cambiaría un partido del Athletic por una buena cena o por una entrada para el cine?
En mi casa el socio del Athletic es el hijo. Yo voy cuando él no puede.
¿Si el Athletic fichara extranjeros lo entendería?
Todo se puede entender, pero prefiero que estemos peleando por mantenernos, o como ahora por ser quintos o séptimos, pero con nuestra identidad.
¿Un pronóstico para la final ante el Barcelona?
Hay que pensar en que vamos a ganar, al menos un 1-0.
¿Le impone que la final sea en el Camp Nou?
Lo prefiero a que fuera en Valencia, Sevilla o antes que en Madrid
¿Qué sería capaz de hacer si el Athletic gana?
Nada especial, celebrarlo y estar contento. ¡No volvería, por ejemplo, a correr un Tour!
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